Paso y gobernabilidad
Ago-15-19, por Rosendo Fraga
 

La principal causa del triunfo tan contundente de la formula Fernández-Fernández en Argentina, fue el fracaso económico de Macri. Termina su mandato con más inflación, más recesión, más desempleo y más pobreza. 

En política no hay imposibles, pero que Macri pueda ganar es "casi" imposible. No parece como puede descontar una diferencia de 15 puntos, en una situación donde la economía se va a deteriorar más. 

El populismo latino-americano percibe el triunfo del Kirchnerismo en Argentina, como el inicio de un giro regional en esa dirección. Han habido expresiones coincidentes en ese sentido: Lula, Dilma, Correa, etc. 

La Argentina vive la tercera crisis político-económica desde el restablecimiento de democracia. (1989, 2001 y 2019). La que hoy tiene lugar, tiene referencias con la de 1989. Una derrota electoral, precipita una crisis económica, no se logra un acuerdo entre el que termina y el que va a asumir, la crisis se agrava (hiperinflación) y ello lleva a la entrega anticipada del poder. 

El gobierno, tanto en su mensaje de la noche del domingo, como en la conferencia del Presidente del lunes y en las medidas que anunció el miércoles, se movió como un candidato buscando ganar la elección del 27 de octubre,- algo casi imposible,- y no como un estadista conciente de la envergadura de la crisis. La reacción de los mercados en estos tres días, demostró que ellos ya no confían en él. El principal candidato opositor, claro ganador en las PASO, fluctuó en dejar toda la responsabilidad en manos del gobierno y aceptar un dialogo con condiciones. 

La única salida para que el país recupere la confianza del mundo,  que ha perdido, es un acuerdo como el que alcanzaron en Brasil frente a la elección de 2002 los dos principales candidatos. Las encuestas decían que el candidato de izquierda (Lula) iba a ganar, ello generó fuga de capitales y caída en el valor de los bonos. El Presidente (Cardoso), lo convocó, le sugirió un documento público para calamar los mercados. A éste sumó al candidato oficialista (Serra). Logrado el consenso de que Brasil iba a cumplir los compromisos. Brasil recuperó la confianza y ganó el candidato opositor. Cardoso actuó como un estadista, dejando en segundo plano si su candidato ganaba o perdía.