Brasil y sus elecciones: el país frente a su espejo

Oct-05-10 - por Carlos Malamud (Infolatam)

Brasil afrontó las elecciones en clave brasileña, como no podía ser de otra manera. El país diverso, complejo y múltiple votó tal como es, de una forma, diversa, compleja y múltiple, pese a que la candidata oficialista obtuviera el 46,91% de los votos. Porque no se debe olvidar que los votos conquistados por Dilma Rousseff son sus votos y también los de Lula; son los votos del PT (Partido de los Trabajadores), pero también los de su principal socio electoral, el PMDB, un partido ubicado más a la derecha que el PSDB de José Serra, su rival de la segunda vuelta. No en vano el PMDB es una engrasada maquinaria política, que sabe rentabilizar al máximo sus alianzas con el poder. El abultado caudal de votos de la candidata oficialista corresponde también a otros partidos aliados del PT, que hacen de la coalición que aspira a revalidar su condición de gobernante una alianza tan heterogénea como el mismo país que quiere gobernar.

Algo similar se puede decir del otro campo, de quienes aspiran a arrebatar el gobierno a aquellos que gobernaron durante los últimos ocho años. Si multicolor es la coalición oficialista, igualmente multicolor lo es la opositora, salvo que ésta, por carecer de las mieles del poder, tiene menos atractivos y menos que ofrecer para todos aquellos que se quieren beneficiar de la política. Y en este caso particular, el clientelismo de la política brasileña no tiene nada que envidiar al que se conoce en otras latitudes, comenzando por muchos países europeos.

El repaso a los candidatos y a los triunfadores, especialmente en las legislativas, pero no sólo en ellas, nos da otra visión de la diversidad y de lo compleja que es la sociedad brasileña. No en vano el diputado más votado, en el estado de Sao Paulo, fue el payaso Tiririca, y junto a él salieron elegidos un buen número de futbolistas, miembros de la farándula y personajes de lo más diversos y originales. Y eso también es Brasil, el país del futuro cuyo presente se sigue escribiendo día a día.

La “ola verde” de Marina Silva, la verdadera sorpresa de esta elección, los recientes escándalos de corrupción que tocaron de cerca de la ex ministra jefa de la Casa Civil del presidente y los temores de las iglesias evangélicas frente a las posibles posiciones proabortistas de Dilma Rousseff, se interpusieron en el sueño de Lula. Para quien concluye sus ocho años de gobierno un triunfo incontestable de su protegida hubiera sido la mejor constatación del amor de su pueblo y una buena garantía para volver dentro de cuatro años. No se olvide que Lula, pese a estar en la cresta de la ola, se negó a modificar la constitución en su propio beneficio, un gesto que lo honra, especialmente teniendo en cuenta lo que ocurre en su vecindario. Sin embargo su sueño de arrasar en la primera vuelta no pudo ser.

A falta de un análisis más pormenorizado de los resultados producidos en los diversos estados (presidenciales, gobernadores, legislativas nacionales y estaduales), se puede afirmar que la elección ha permitido consolidar las posiciones del PT a lo largo y a lo ancho del país, de forma que se ha convertido en la primera minoría en el Congreso. Sin embargo, el esperado derrumbe de la oposición no se produjo, pese a importantes pérdidas del DEM (Demócratas), los principales aliados del PSDB, especialmente en las legislativas. Al mismo tiempo, el fuerte tirón de Marina Silva, que obtuvo un 19,33% de los votos, una cifra jamás soñada ni por ella ni por sus compañeros del Partido Verde (PV) en sus mejores sueños, no pudo trasladarse a otras esferas. Así por ejemplo, el PV conserva en el Parlamento las mismas posiciones que tenía.

De cara a la segunda vuelta no todo está abierto. Es verdad, como se suele decir, que es una nueva elección, pero ésta no se juega, como en el tenis, con pelotas nuevas. Habrá, el lunes ya se estaba haciendo, una revisión profunda de las estrategias de una y otro, habrá nuevos eslóganes y consignas, habrá nuevos decorados, pero las caras seguirán siendo las mismas. El resultado dependerá de algunos factores importantes, comenzando por la actitud de Marina Silva, que en los próximos días será la mujer más cortejada de Brasil y, sobre todo, dependerá del tono que Serra quiera darle a su campaña. El “tucano” (así se llama a los miembros del PSDB) se equivocó totalmente en la concepción de la primera vuelta, con una conducta errática y su idea de no atacar a Lula. Veremos que ocurre de cara a la segunda vuelta y si su deseo de concurrir con “cabeça erguida e com o coração aberto” le da resultado o, por el contrario, es Dilma Roussef quien, nuevamente, se lleve el gato al agua.