Brasil: Roussef, Serra, el debate y la campaña

Ago-17-10 - por Carlos Lins da Silva*

La mayor esperanza de muchos partidarios del candidato de oposición a la presidencia de Brasil, José Serra, siempre se ha enfocado en los debates televisados entre él y su principal oponente, la ex ministra Roussef, apoyada por el muy popular presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

El razonamiento es que sin la presencia de su benefactor al lado, Roussef podía dejar aparecer su falta de experiencia en las campañas electorales (nunca postuló para un cargo público en su vida), y que Serra fuese capaz de presentarse como mucho más preparado para el cargo, en virtud de su larga carrera, durante la cual fue prefecto de São Paulo, gobernador del estado de São Paulo, Ministro de Salud y de Planificación y diputado federal.

Pero el primer debate de la serie, que se produjo el jueves por la noche, no parece haber tenido ninguna influencia en la conducta de la población sobre las elecciones presidenciales del 03 de octubre.

En primer lugar, porque la audiencia fue muy baja: lo vieron el 3% de los espectadores. Al mismo tiempo (22h) televisaron la semifinal de la Copa Libertadores de fútbol, entre Sao Paulo e Internacional con el 32% de audiencia y dos telenovelas una con el 11% y otra con el 8%.

Fue la audiencia más baja del primer debate entre los candidatos presidenciales en Brasil en las últimas tres elecciones: en 2002 fue del 9%, y en 2006, el 3,5%.

El segundo motivo por el debate no cambió en nada las expectativas sobre el desempeño de los candidatos es que fue tibio, previsible, sin ningún momento catastrófico o brillante de todos ellos. Roussef no cometió errores graves, Serra no pudo (ni intentó) acorralarla. Todo quedó más o menos de la misma forma que antes de su realización.

Además de los dos favoritos, participaron los candidatos del Partido Verde, la senadora Marina Silva, quien ha aparecido en el tercer lugar en las encuestas con aproximadamente el 10% de las preferencias, y del PSOL, partido de izquierda, el ex diputado Plinio de Arruda Sampaio, porque las leyes electorales brasileñas obligan a la presencia de los candidatos de todas las agrupaciones que tienen representación en el Congreso Nacional.

Sampaio terminó siendo la única novedad del programa. En primer lugar, porque hasta ahora muy pocos votantes sabían que era un candidato. En segundo lugar, porque él actuaba como free-lance, y criticó fuertemente a los tres competidores por igual. Sin embargo, el PSOL es muy pequeño, casi inexpresivo, y Sampaio, de 80 años, defiende ideas demasiado radicales para atraer la simpatía de una porción significativa de la población.

Mientras tanto, dos sondeos de intención de voto publicados la semana pasada demostraron lo que ya se había estado prediciendo: la candidata del gobierno abrió una brecha sobre el de oposición: cinco puntos (39% a 34%) en el Ibope y diez puntos ( 42% a 32%) de la CNT / Sensus.

En ambos casos, la diferencia está por encima del margen de error estadístico. De los tres principales institutos de investigación en el país, sólo Datafolha, que no informó de nuevos resultados en los últimos 15 días, aún muestra a Roussef y Sierra empatados.

Otro hecho importante que revelan las encuestas es que el PT, partido Roussef, puede aumentar significativamente su representación en la Cámara de Representantes. Si esto ocurre y es elegida Roussef, tendrá que trabajar con un Congreso menos difícil que el del presidente Lula.

Su alianza con el PMDB, que es el partido más votado en la Legislatura y que seguirá así,  puede darle una gran cantidad de votos, aunque no la mayoría, para que se aprueben proyectos de su interés más fácilmente de lo que le tocó a Lula en sus ocho años de mandato.

El siguiente elemento nuevo en la campaña es el inicio, el 17 de agosto, de la publicidad electoral gratuita en radio y televisión prime time.

*Artículo publicado en Infolatam