Navegador



Balance 
Militar de
América
del Sur 2017
:

Presentación
Prólogo
Comentario
Adelanto
Adquisición

Buscador

Investigaciones sobre Defensa

        RESEÑAS

Los 70: la década que siempre vuelve

La distancia temporal que puede marcar la diferencia entre historia y periodismo de investigación no es objetiva. En este libro el autor ha sabido  combinar ambas capacidades.

677875___n.jpg

  

Reseñas anteriores:

Parar la pelota. 

Perón íntimo

Julio Argentino Roca. Un lugar incómodo en el pensamiento nacional 

 

Suscripción a newsletter

Si desea recibir nuestro newsletter, por favor ingrese sus datos.
 
Inicio

Cinco variables de la crisis latinoamericana PDF Imprimir E-Mail
May-11-21, por Rosendo Fraga
 
 

La pandemia es el marco de la crisis política y social que enfrenta América Latina. Con el 8% de la población mundial, tiene el 29% de los casos totales de Coronavirus. La caída de la economía provocada por las medidas restrictivas de la pandemia han agudizado el hecho de que es la región del mundo que menos ha crecido en la segunda mitad de la década pasada, y la que ha tenido en 2020 la mayor caída de su economía raíz de la pandemia. 

En lo social, la reducción de la pobreza y el desempleo que se dio hasta la primera mitad de la última década, y que se detuvo en la segunda, tuvo en 2020 un fuerte incremento por el Covid-19. Esto se ve agravado por el hecho de que América Latina es la región con mayor índice de desigualdad social del mundo. La brecha digital se manifestó como problema a raíz de la educación virtual impuesta por las medidas sanitarias, mientras que el creciente flujo de migrantes latinoamericanos sobre la frontera sur de Estados Unidos que enfrenta el presidente Biden en sus primeros meses, es una manifestación de las dificultades que enfrenta la región. Por último, América Latina es también la región del mundo en que tiene mayor nivel de inseguridad medido en homicidios cada 100.000 habitantes. 

Las protestas sociales violentas irrumpieron con fuerza en 2019 y se reanudan ahora con la crisis que tiene lugar en Colombia a comienzos de mayo de 2021. Hace dos años hubo protestas sociales violentas en Ecuador, Chile y Colombia. En los tres casos se registraron muertes por la represión e importante destrucción de bienes y propiedades. El caso más grave fue el de Chile -un año después las protestas continúan de forma intermitente, aunque fueron atenuándose con la pandemia- donde el sistema político se vio conmovido y el presidente Piñera se vio obligado a convocar una constituyente que será elegida el 15 y 16 de mayo de este año. Fue un hecho sorpresivo, dada la evolución positiva de la economía chilena en las últimas décadas, detrás de la cual subyacía un fenómeno de desigualdad e inmovilidad social. 

Ahora, en el caso de Colombia, la crisis se extiende sin desenlace a la vista, con un nivel de violencia mayor que en protestas anteriores. Como en el caso chileno, en Colombia emerge un malestar e insatisfacción crecientes, que la política no manifiesta ni transmite. 

La polarización política es otro fenómeno que se da en gran parte del mundo occidental, pero en particular en América Latina. La política brasileña muestra una fuerte polarización entre el presidente Jair Bolsonaro y el ex presidente Lula Da Silva. Los candidatos de centro hoy no tienen espacio con vista a la elección presidencial de fines de 2022. El presidente amaga con un autogolpe que no le será fácil concretar. 

La violenta protesta social colombiana probablemente derive en un proceso de polarización política entre un candidato populista, Gustavo Petro, y alguien que represente políticamente al ex presidente Álvaro Uribe, como es el actual presidente, Iván Duque. La segunda vuelta de la elección peruana, que se realiza el 6 de junio, muestra una fuerte polarización entre un candidato populista de ideología marxista, Pedro Castillo, y una candidata de la derecha populista, Keiko Fujimori. 

La política chilena está fracturada y desarticulada entre expresiones de izquierda, de derecha y "outsiders". El presidente de centroderecha recientemente electo en Ecuador, Guillermo Lasso, también encuentra un país polarizado ideológicamente y tiene sólo el 15% de los legisladores. Argentina y Bolivia muestran también fuertes grados de polarización política entre fuerzas populistas que gobiernan y oposiciones de centroderecha. Por último, la política venezolana está polarizada ideológicamente, pero con una oposición dividida.

Esta polarización coexiste con la fractura política y la desarticulación de los sistemas de partidos tradicionales. Fenómenos análogos se dan en varios de los países más desarrollados de Occidente. México -que este año tiene una importante elección legislativa- es gobernado por un partido nuevo (MORENA) del presidente Andrés López Obrador, quien podría llegar a tener mayoría en la Legislatura. 

En América Central, el presidente de El Salvador Nayib Bukele, al frente también de un partido nuevo y con una fuerte mayoría parlamentaria, acaba de destituir a la Corte Constitucional. La política tradicional venezolana, estructurada en función de democristianos y socialdemócratas, fue barrida por el Chavismo. La colombiana, que se caracterizaba por el bipartidismo liberal-conservador, hoy es inexistente. En Ecuador, la estructura tradicional de partidos fue sacudida por el populismo de Rafael Correa. La llegada a la presidencia en Brasil de un "outsider" de derecha como Jair Bolsonaro, rompió los equilibrios tradicionales de la política del país. En Perú la política tradicional hoy es casi inexistente, y la crisis chilena desarticuló el sistema de partidos vigente durante las últimas tres décadas. 

Esta crisis regional, que es política, económica, social y desafía los sistemas institucionales, otorga un rol de "arbitraje" a las Fuerzas Armadas. No se trata de golpes militares como en el pasado, sino de dejar de hacer o negarse a obedecer en una crisis, lo que produce consecuencias políticas de relevancia. En Ecuador, Chile y Colombia, las protestas sociales violentas dan un rol de distinto tipo a los militares para el sostenimiento del sistema institucional. En Bolivia, una negativa militar a obedecer precipitó la caída del gobierno de Evo Morales. 

En Brasil, las Fuerzas Armadas por un lado son sostén de Bolsonaro, pero por el otro constituyen un freno a sus intenciones de autogolpe contra el Congreso y la Justicia. En México, Andrés López Obrador, pese a sus compromiso de campaña, no sólo ha mantenido el rol militar en la seguridad interna, sino que ha ampliado la influencia de las Fuerzas Armadas, dándoles funciones de control de los servicios públicos y el manejo de la infraestructura, quizás porque las percibe como un factor de apoyo en su enfrentamiento con la política tradicional y sectores empresarios. 

En Perú, los cuatro presidentes que ejercieron el poder sucesivamente en el mandato que finaliza, tuvieron a los militares como referencia política en las sucesivas crisis. En Venezuela, las Fuerzas Armadas han sido el sostén fundamental de Nicolás Maduro, pero ahora, en un giro un tanto sorpresivo, combaten en la zona fronteriza con Colombia contra grupos armados ilegales, en su mayoría derivados de la guerrilla colombiana y el narcotráfico, que tienen control territorial en torno al estado de Apure.

 
Documentos del CENM
¡nuevo!

Una visión de largo plazo:
Análisis del documento “Tendencias globales 2035” del Consejo de Inteligencia de los EEUU

ACTUALIDAD

      ELECCIONES 2019

SITIOS WEB RELACIONADOS !! (NUEVO) 

WEB ACADEMIA NACIONAL DE CIENCIAS MORALES Y POLÍTICAS

     WEB SITIO "ROCA HOY"      

  

SECCIONES

ARGENTINA

BOLIVIA
BRASIL

CHILE

COLOMBIA
COYUNTURA
CUBA
DEFENSA
EL SALVADOR
EVOLUCION SOCIOPOLITICA
HONDURAS
IBEROAMERICA
INTERNACIONAL
LAS AMERICAS
LATINOAMERICA

MEXICO

MUNDO
NICARAGUA
OPINION PUBLICA
PARAGUAY

PERU

URUGUAY

VENEZUELA

Opinion Publica Indicadores de opinion publica de Argentina Indicadores de opinion publica de Argentina Indicadores de opinion publica de America Latina

Archivo historico banner_cp.jpg


Indicadores