| ¿Qué pasa si falta Bin Laden? | ||
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Sep-26-01
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Los Estados Unidos han dado el primer paso para combatir al terrorismo fundamentalista, exigiendo al régimen talibán de Afganistán que entregue a Bin Laden para someterlo a la justicia norteamericana. En el caso que esta estrategia tuviera
pleno éxito y el líder terrorista fuera entregado, juzgado
rápidamente y ajusticiado en la silla eléctrica en sólo
semanas, esto no implicaría el fin del conflicto mundial con
el terrorismo fundamentalista. |
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Es probable que un triunfo de ese tipo, traiga como reacción nuevas acciones de terroristas fundamentalistas, generándose un ciclo de atentados suicidas y represalias militares como el que se viene dando entre palestinos e israelíes en la Franja de Gaza desde hace un año. Posiblemente los Estados Unidos tengan razón en cuanto a que la red manejada por Bin Laden sea responsable de los atentados contra el Pentágono y las Torres Gemelas, pero sería una simplificación pensar que todo el problema del terrorismo fundamentalista musulmán se reduce a este personaje. El extremismo musulmán hoy tiene expresiones en las ex repúblicas soviéticas, en China, India, Pakistán, Egipto y Argelia, así como también en sus comunidades que viven en los Estados Unidos y Europa. La desaparición de Bin Laden no resolvería el problema general ni tampoco garantizaría que el enfrentamiento palestino-israelí terminara. Es que se trata de un conflicto amplio y complejo, que desafía tanto la lógica de la seguridad y la defensa de Occidente, basados en que el agresor trata de preservar su vida, como en el hecho de que los gobiernos están acostumbrados a enfrentar conflictos con estados y no con agentes no estatales como es hoy el terrorismo fundamentalista, que desafía incluso a la mayoría de los gobiernos de los países árabes. Capturar o eliminar a Bin Laden constituye un éxito de gran impacto para la opinión pública norteamericana herida por la agresión terrorista, pero en términos estrictamente militares, no implica la derrota definitiva ni mucho menos de este tipo de terrorismo, que tiene su arma más eficaz en los suicidas. Es que para la mentalidad del fundamentalismo musulmán, la desaparición de una figura como Bin Laden puede generar más y no menos suicidas, y éste es el problema a resolver. Por esta razón, la estrategia militar de Occidente en este conflicto, debe asumir que la eliminación o neutralización de una persona, por más importante que sea, si bien puede constituir un éxito parcial importante y desarticular peligrosas redes terroristas, no termina de por sí con el primer conflicto mundial del tercer milenio. |
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