Sudamérica frente a la crisis de seguridad de Colombia
La previsible intensificación del conflicto de seguridad que vive Colombia puede generar tensiones en América del Sur.
Tras meses de deliberaciones, el Congreso de los Estados Unidos aprobó el paquete de ayuda por más de mil millones de dólares para Colombia, que entró en vigencia el 1 de julio, impulsado por la administración Clinton.
Para cuando sus primeros efectos importantes comiencen a producirse, Clinton estará muy próximo a abandonar la Casa Blanca o quizás ya lo habrá hecho. Será su sucesor -Bush o Gore- quien conducirá los Estados Unidos en ese momento.
Por la ayuda que recibe Colombia de Washington, pasa a ser el tercer país después de Israel y Egipto por su monto.
Esta asistencia tiene una doble finalidad. Por un lado, dar sustento al programa del presidente Pastrana en la ejecución del llamado "Plan Colombia", que tiene entre sus principales objetivos la promoción social y humanitaria y la sustitución de las plantaciones de cultivos ilícitos.
Pero también se trata de volcar un gran porcentaje de los recursos en apoyo de las fuerzas de represión del narcotráfico.
Tanto en Washington como en Bogotá, las agencias gubernamentales sostienen que el narcotráfico y las guerrillas (FARC y ELN) trabajan articuladamente.
Según esta percepción, atacando el narcotráfico se combate la fuente de financiación de la guerrilla más importante, a la que se suman los secuestros e impuestos extorsivos.
El objetivo del Plan Colombia, apoyado por los Estados Unidos, es infringir reveses militares a la guerrilla para obligarla a negociar.
Quienes critican la estrategia norteamericana argumentan que ésta sólo traerá una espiral de la violencia, la que más tarde o más temprano originará una mayor injerencia de los Estados Unidos en este conflicto.
El asunto Colombia es una muestra más de los casos de crisis del "Estado-Nación" frente a los cuales surgen "Estados paralelos" que buscan -y a veces obtienen- reconocimiento internacional.
Al no ejercer el gobierno colombiano plena jurisdicción en su territorio y haber entregado varios departamentos al control de la guerrilla, el "Estado-Nación" colombiano se vuelve vulnerable.
En el campo económico, el doble poder político que se está creando en Colombia hace que empresas y grupos de inversión comiencen a reconocer a la guerrilla como interlocutor, como sucedió cuando un representante de Wall Street visitó al líder de las FARC.
La preocupación también ha llegado al viejo continente. Es así en la última reunión de la Unión Europea, realizada en Madrid, varios países acordaron un plan para poner fin al conflicto.
El 4 de julio, la organización guerrillera colombiana FARC anunció su decisión de ¨enfrentar militarmente¨ los intentos de destruir los cultivos ilegales de coca y amapola que se ejecuten tanto con efectivos terrestres, como por fumigación aérea y argumentaron una serie de razones al respecto. Sobresalen entre las mismas aquellas atinentes a sus eventuales efectos sobre la vida de no menos de 250.000 campesinos colombianos que viven en las zonas donde se encuentran unas 110.000 hectáreas de cultivos de coca y otras 10.000 dedicadas a la amapola.
En cuanto al contenido de la ayuda de Washington a Colombia y sus efectos prácticos, se sabe que los helicópteros (18 del modelo avanzado UH 60 "Black Hawk" y 42 "Huey" modernizados) comenzarán a llegar en agosto. Pero el uso eficaz de los mismos depende de tener tripulaciones lo suficientemente adiestradas para volarlos en condiciones de combate.
También hay un batallón del ejército colombiano, adiestrado por instructores de los Estados Unidos, listo para apoyar a la policía nacional colombiana en sus esfuerzos antinarcotráfico. Más de esas unidades se irán constituyendo, equipando y adiestrando con fondos provenientes del paquete de ayuda Clinton.
Claramente ha comenzado una nueva fase de esta guerra civil que desde el asesinato de Eliácer Gaitán, allá por 1948, viene enfrentando a los colombianos. Tanto el gobierno como la guerrilla de ese país han llevado a cabo una compleja gama de preparativos para esta nueva fase de su enfrentamiento.
Aquí entra en escena el nuevo batallón antinarcotráfico del ejército colombiano (BANTEC de aquí en adelante), recientemente organizado, equipado y entrenado por los asesores de los Estados Unidos, al cual seguirán en el futuro otros batallones similares.
En síntesis, se trata de que las tropas derroten a las guerrillas y no que ocurra lo contrario, ya que durante los últimos meses las fuerzas del gobierno han sufrido importantes derrotas a manos de la guerrilla y esto es precisamente lo que hay que revertir. Los efectos sobre la moral de las fuerzas legales y en especial sobre la población, han sido negativos.
Se entabla ahora un clásico de este tipo de guerra: el gobierno y el alto mando militar colombiano deben crear las condiciones necesarias para que la operación inicial, el bautismo de fuego, del primer BANTEC sea un éxito.
Para las FARC la apuesta es exactamente la inversa: necesitan que el primer BANTEC sufra un contraste muy severo en su operación inicial. El efecto que eso tendría sobre la moral de las demás fuerzas gubernamentales sería muy negativo. El "mensaje" mostraría que si ellos que tuvieron todo el apoyo de los Estados Unidos fracasaron, difícilmente el resto de las fuerzas regulares colombianas puedan tener éxito contra los insurgentes.
Es por ello que no hay nada de casual al decir en estas líneas que crear condiciones exitosas para el empleo del primer BANTEC es no sólo responsabilidad del alto mando militar, sino muy especialmente del gobierno.
El mando militar deberá asegurar que el BANTEC tenga todos los apoyos necesarios que garanticen la imprescindible superioridad táctica en el lugar donde sea empeñado.
La virtual guerra civil colombiana ofrece varios ejemplos en donde han sido acciones u omisiones gubernamentales las que permitieron que la guerrilla se recuperara tras haber sufrido severos contrastes.
Relación de efectivos entre las fuerzas gubernamentales e irregulares
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FUERZA |
EFECTIVOS |
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Fuerzas Armadas |
146.400 |
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Fuerzas policiales |
53.600 |
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Total Fuerzas Gubernamentales |
200.000 |
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FARC |
20.000 |
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ELN |
5.000 |
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EPL |
3.000 |
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Total Fuerzas Guerrilleras |
28.000 |
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Narcotraficantes |
10.000 |
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Paramilitares |
10.000 |
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Total Fuerzas Irregulares |
48.000 |
Nueva Mayoría
Colombia aparece formalmente dividida en dos y en la práctica en cinco zonas:
(1) El territorio oficial, reconocido por las Naciones Unidas.
(2) La zona cedida oficialmente por Pastrana a las FARC.
(3) La región que controla el ELN y que sólo la resistencia a ultranza de la población impidió a Pastrana cederla a esta organización.
(4) El territorio que controlan las AutoDefensas Unidas de Colombia.
(5) Los bolsones donde los narcos imponen su control.
La amenaza de las FARC, de "enfrentar militarmente" las aeronaves de fumigación, significa que van a dispararles desde tierra cuando vuelen y van a atacar sus bases de partida para intentar destruirlas en tierra.
Lo de dispararles en vuelo es lo cualitativamente novedoso. La gran pregunta es si las FARC han logrado o no comprar misiles antiaéreos portátiles en el mercado negro de armas internacional e introducirlos en Colombia. Si la respuesta es afirmativa, tal como lo han venido señalando algunas fuentes en los últimos meses que han hablado de la compra de armas de origen soviético, incluyendo misiles portátiles en la categoría de los SAM 14 y 16, seguramente antes de fin de año se habrá producido algún derribo de un helicóptero u otra aeronave gubernamental que será filmado desde tierra para que no se pueda ocultar la noticia. Esto no es un dato menor, ya que en realidad aún hoy se desconoce públicamente el detalle de las causas reales de la caída de un cuatrimotor estadounidense Dash 7 utilizado para control electrónico de cultivos ilegales, hecho acaecido el 23 de julio de 1999 sobre una zona bajo control de las FARC.
Al igual que lo que aconteció en El Salvador cuando un A-37 de las FAS fue derribado por uno de estos misiles entregados por los soviéticos a los sandinistas y por ellos al Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional, tal circunstancia introduciría un hecho cualitativamente importante. Sería la primera vez que, en América del Sur, armas de este tipo estén en manos de fuerzas irregulares. Además de ello, a partir de ese momento las operaciones con helicópteros se volverían más difíciles y eso redundaría en perjuicio de las tropas colombianas. Aeronaves de la Fuerza Aérea de Colombia, como los viejos Douglas AC-47T remotorizados y convertidos en aviones de apoyo de fuego (dotados de tres montajes hexatubo Minigun calibre 7,62 mm.) tampoco podrían operar con la tranquilidad que lo hacen ahora ya que serían un blanco más fácil aún que los propios helicópteros.
Para el resto de América del Sur la situación de Colombia plantea:
Las FARC y el ELN, ante esta "privatización", con participación del personal militar retirado, tratarán de lograr solidaridad a nivel Latinoamericano. Enviados de las FARC han viajado por América del Sur (la Argentina y Brasil entre otros países) como una suerte de "embajadores", anudando relaciones y acuerdos con diversos sectores políticos progresistas.
Al promediar julio, las FARC han comenzado a aplicar el primer "impuesto" surgido de una "ley" dictada que impone una gabela a todo ciudadano que gane más de un millón de dólares bajo amenaza de secuestro como lo denuncia Noemí Sanin (ex–canciller).
También se comienza a informar que las FARC tienen 20.000 combatientes es decir un tercio más que durante 1999. Lo cual significa que siguen creciendo para lo cual hace falta poder reclutar gente y armarla, lo que implica recursos económicos.
No serán fáciles los próximos meses para la región en función de la probable evolución del conflicto colombiano, inclusive en naciones como la Argentina, Uruguay o Chile que no tienen frontera con dicho país.
La crisis colombiana requiere así una acción concertada del resto de los países de la región, que debe tener como punto de partida una acción política ejercida a través de la diplomacia, ya sea en el ámbito de la OEA, el Grupo de Contadora, el Grupo de Río o otro que se constituya al efecto.
La acción debe ser urgente, dado que la probable evolución del conflicto, puede involucrar en el corto plazo a los demás países de la región, afectando la estabilidad regional.
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