La masacre de Arboleda y la guerra civil colombiana

Arboleda es, o era, un poblado colombiano de 1.200 habitantes, emplazado a 150 km. al noroeste de Bogotá, en el departamento de Caldas. Alrededor de su plaza central, tal como es el estilo de todos los pueblos de América Latina, se alzaban los principales edificios: la iglesia, el banco, el puesto de salud, la telefónica, el puesto policial. Separado por unos ciento cincuenta kilómetros de la capital del país es lo mismo que decir que en Argentina estaba en Magdalena, o Chascomús, o Chivilcoy, o Carmen de Areco o Baradero.

Esa porción de Colombia muestra un terreno muy difícil: montañoso, cubierto por densa vegetación, pobre infraestructura caminera y como tal, fácil de interrumpir o bloquear sus accesos terrestres (mediante destrucciones viales o emboscadas). En un terreno así, la operación de aeronaves se vuelve peligrosa cuando hay poca visibilidad debido al mal tiempo al igual que durante la noche.

Los últimos diez poblados atacados por la guerrilla estaban emplazados a un promedio de 2.600 metros de altura sobre el nivel del mar. Esto significa que el helicóptero "tipo" en servicio que no es otro que el viejo y conocido UH-1H tiene limitaciones en su operabilidad debido a la altura, ya que por encima de los 1.500 metros sobre el nivel del mar comienza a disminuir su carga útil (menor cantidad de hombres a transportar si es de asalto o menor cantidad de munición si está artillado), para no decir nada si además de altura sobre el nivel del mar comienza a subir la temperatura (recordar que Colombia es un país cálido). Todo significa menor carga útil. Esa es precisamente la zona donde operan más activamente en estos momentos las bandas armadas de las FARC.

El sábado 29 de julio, a las nueve y quince de la mañana, bajo una intensa lluvia, más de trescientos guerrilleros de las FARC pertenecientes a los "Frentes 7 y 49", utilizaron para movilizarse una cantidad de vehículos de transporte (colectivos, camiones, camionetas y hasta un pequeño automóvil, dos de ellos cargados de explosivos). Simultáneamente otras fuerzas guerrilleras llevaban a cabo tareas de bloqueo y aislamiento de la zona elegida por la guerrilla como su objetivo, mediante otras acciones que tenían lugar en Puerto López, Nariño, Monte Bello, El Animo y Puerto Venus ejecutadas por guerrilleros del "Bloque José María Córdoba" de las FARC que operan en el límite entre los departamentos de Caldas y Antioquía.

Durante 36 horas en Arboleda rugió el combate y en ese calvario el pequeño poblado quedó en ruinas. Destruido totalmente el setenta por ciento del caserío, la sede de Telecom, el Banco Agrario, el puesto de salud, la iglesia católica y el puesto de policía. Algo más de la mitad de sus habitantes sin techo y todos preparándose para ir a algún otro lugar, a intentar continuar viviendo: "Arboleda se acabó" decía uno de los pobladores mientras intentaba salvar algo de las ruinas de lo que había sido su casa y partir. Saldo de muertos: 14 policías y cuatro pobladores (incluyendo el alcalde y la esposa de uno de los policías).

El primero en morir fue el jefe comunal de Arboleda, Alirio Ballesteros, un policía retirado. El puesto policial (24 hombres: 21 agentes, 2 suboficiales y 1 oficial) se defendió desde el primer minuto del ataque, pese a la abrumadora inferioridad numérica que enfrentaban. Unas 250 garrafas de gas cargadas de explosivos fueron utilizados en el combate, disparadas sobre los edficios del caserío y el puesto policial especialmente. Los dos vehículos cargados de explosivos fueron detonados con efecto devastador. Al atardecer del sábado se cortó la comunicación de los policías con el exterior. Cuentan los pobladores sobrevivientes que estos 24 valientes (¿qué menos se puede decir de ellos?) pelearon hasta agotar la munición, lo que ocurrió en la mañana del domingo, siete lograron romper el cerco y evadirse y entonces un puñado de ellos todavía con vida se rindió. Los que se rindieron fueron rematados. Ninguno de los cadáveres de los policías tenía menos de diez impactos de bala. La esposa de uno de ellos fue quemada viva.

Al iniciarse el ataque el sábado a la mañana el puesto policial lanzó pedidos de apoyo. La unidad militar destacada fue el Batallón "Ayacucho" el que empeñó quinientos de sus efectivos intentando llegar a Arboleda. La lluvia y malas condiciones meteorológicas reinantes dificultaban el vuelo de los helicópteros. Los que estaban más cerca eran efectivos de la policía nacional colombiana antinarcóticos, con algunos modernos helicópteros UH 60 Black Hawk, de los entregados por EE.UU. para su uso en la guerra contra la droga.

La recuperación de Arboleda terminó recién el lunes 31 de julio, mientras otros efectivos gubernamentales perseguían a los guerrilleros de las FARC en retirada hacia sus reductos en las montañas. No se conocen las bajas de detalle sufridas por las FARC en estas aciones.

¿Finalidad de esta operación de las FARC? Claramente dos: 1) Aterrorizar a la población campesina y por el terror llegar a controlarla, 2) Quebrar la voluntad de lucha de las fuerzas gubernamentales. Esta operación también puede sintetizarse diciendo que se aplicaron nueve de los famosos Diez Principios Militares de Mao en los que él codificó qué hacer en la guerra de guerrillas.

Los nuevos ataques ejecutados por las FARC mientras se escriben estas líneas ratifican lo dicho anteriormente. El sufrido por el municipio de Carmen de Atrato, también en el noroeste, parece un calco de lo de Arboleda, con más de 300 guerrilleros empeñados en el combate en el poblado, 8 soldados, tres policías, 3 civiles y 3 guerrilleros muertos. Destruídos totalmente el puesto policial, la iglesia católica, la casa parroquial, el Banco Agrario y el puesto sanitario, amen de numerosas viviendas.

El que quiera ver que vea, ya que lo que está sucediendo no es para nada novedoso.

¿Construcción de caminos a cargo de efectivos de las FARC?

La noticia de la construcción de unos doscientos kilómetros de caminos que permiten transitar hasta ochenta kilómetros por hora, utilizando en las obras máqinas viales tipo bulldozer, motoniveladoras, etc., por parte de efectivos de las FARC es sin duda una noticia que no carece de importancia. Todo lo contrario. Los caminos en construcción servirán para movilizar sus efectivos rápidamente en movimientos de tipo radial o por líneas interiores si se lo quiere llamar con un lenguaje clásico. La totalidad de las máquinas viales utilizadas por las FARC han sido robadas o al gobierno o a empresas privadas.

Que las FARC se hayan sobrecargado con este tipo de pesada maquinaria y la puedan operar en construcción de caminos da una idea muy clara sobre cuales son sus capacidades y las limitaciones que enfrentan quienes combaten contra ellas. La pregunta casi obvia es: ¿cómo es que pueden sobrevivir esas máquinas que no pueden precisamente "esconderse" detrás de un árbol? Y si la respuesta es que se ocultan en la zona cedida a las FARC, ¿estas tareas no son una violación flagrante de los acuerdos efectuados para conceder ese espacio territorial a las FARC?

Este tipo de acciones de orden práctico al igual que muchas otras que se desarrollan en otros ámbitos llevan inevitablemente a una pregunta: ¿a cuánto tiempo de distancia estamos de que las FARC logren ser reconocidas como beligerantes por alguien? ¿No se crearon las bases fundamentales para tal reconocimiento cuando el gobierno de Pastrana les cedió el control absoluto de un territorio que duplica en tamaño al Estado de Israel?

¿Está realmente negociando la guerrilla colombiana?

La respuesta inequívoca a esta pregunta es SI. Están negociando. El gran tema es "cómo" están conduciendo dicha negociación y la respuesta es: al mejor estilo en el cual SIEMPRE han negociado las guerrillas marxistas, en todo el mundo, es decir negociar intensificando la guerra.

La negociación la guerrilla la hace y la seguirá haciendo peleando. Buscando mejorar la propia posición mediante un accionar ofensivo que desgaste a las fuerzas gubernamentales y paralice la voluntad nacional, para que los espíritus más débiles se quiebren ante la voluntad de lucha de los otros. Esa es la esencia del concepto de lucha prolongada: la búsqueda del quiebre de la voluntad de lucha de los otros que no tienen igual fortaleza en sus espíritus.

Es obvio que la única manera de negociar con organizaciones de este tipo es haciendo exactamente lo mismo. Peleando muy duramente para convencer al bando guerrillero que le conviene negociar en serio y no simplemente alargar al infinito las conversaciones mientras progresivamente se va debilitando al gobierno y la voluntad nacional.

Un ejército como es el colombiano, con medio siglo de valiosa experiencia en este tipo de guerra, por la que pagó un durísimo precio en sangre y que en ese tiempo produjo hombres de pensamiento y acción de la talla del General y Doctor Alvaro Valencia Tovar, ciertamente no necesita que nadie venga "de afuera" a contarles cuales son las "recetas correctas" para esta tarea. Aquí hay algo más, como demasiado bien lo explicita precisamente Valencia Tovar, una notable combinación de soldado, sociólogo y filósofo en sus numerosas obras escritas. Son demasiadas las cosas que indican claramente que hay toda una variada gama de problemas a resolver, esencialmente de orden político, si es que se quiere llegar a un final aceptable y conveniente para Colombia. Y a esta altura de los acontecimientos, está muy claro que un final de ese tipo es más que necesario para el resto de América del Sur ya que la guerra civil colombiana afecta a todos, en mayor o menor grado y a medida que se intensifican las hostilidades, ese efecto "tipo derrame" será más y más pernicioso.

La capacidad gubernamental para combatir eficazmente las guerrillas

Las últimas acciones de las guerrillas ponen de manifiesto las dificultades de orden práctico que enfrentan las fuerzas gubernamentales para responder rápida y eficazmente al accionar guerrillero, así como lo están implementando las FARC.

Parecería que no hay una adecuada capacidad para empeñar fuerzas móviles que respondan con rapidez y la potencia adecuada y por ende eficazmente, ante un ataque guerrillero. Estas limitaciones pueden explicarse en una sumatoria de factores entre los cuales podemos citar:

Terreno muy difícil (como ya hemos descripto)

Meteorología limitadora

¿Fuerzas de protección territorial insuficientes?

¿Fuerzas de reacción inadecuadas?

¿Movilidad táctica insuficiente?

Políticas de estado dubitativas

¿Fuerzas de protección territorial insuficientes?

Todo el problema de la contrainsurgencia o contraguerrilla en ambientes rurales ha sido estudiado hasta el hartazgo y por ende, no hay nada nuevo que descubrir.

Para que las fuerzas gubernamentales tengan alguna probabilidad de éxito, dada la necesidad de proteger miles y miles de objetivos estáticos que son blancos naturales de todo tipo de ataque, hacen falta miles y miles de hombres.

Los mejores especialistas de todo el mundo que han estudiado extensamente el tema, aprovechando los casos históricos exitosos (Malaya y Grecia para citar dos ejemplos) hablan de la necesidad de una superioridad gubernamental no inferior a 15 a 1 (quince a uno) por cada combatiente que la guerrilla puede desplegar con un arma en la mano.

Las Fuerzas Legales Colombianas están muy por debajo de estas cifras y tienen por ende, efectivos insuficientes para este tipo de guerra.

Está claro que en esas condiciones, es relativamente simple para la guerrilla concentrar fuerzas abrumadoramente superiores en aquellos lugares donde hay débiles efectivos del gobierno (punto 4 de los Diez Principios Militares de Mao). Los sucesivos golpes que se aplican con bandas de guerrilla que por su número pueden aplastar a los efectivos policiales o militares con que chocan, no hacen más que aplicar viejas, probadas y archiconocidas recetas al respecto.

¿Fuerzas de reacción inadecuadas?

En diciembre de 1999, en Tolemaida, el Presidente Pastrana presentó a Colombia la nueva Fuerza de Despliegue Rápido, constituída sobre la base de tres Brigadas Móviles, una Brigada de Fuerzas Especiales, helicópteros UH 60 Black Hawk y helicópteros rusos Mi 17, amen de la disponibilidad de apoyo aéreo directo de la Fuerza Aérea Colombiana con reactores de ataque A-37, biturbo de ataque OV 10 "Bronco" y lo que el propio presidente llamó "el avión Fantasma" (AC-47T). No es ocioso resaltar que todos los tipos de aeronave de apoyo de fuego citados (A-37, OV 10 y AC-47T), son un material de vuelo antiguo y fatigado, que sólo la devoción y habilidad de sus mecánicos y tripulaciones mantiene en servicio efectivo.

La cantidad de helicópteros de asalto disponibles, al menos mientras se escribe esta nota, parecen permitir poner en el aire simultáneamente efectivos no mayores que los del escalón de maniobra de un par de batallones. Y en vuelos sucesivos ir trayendo más gente, lo que obviamente implica mayor tiempo. Además, a una distancia inicial del lugar donde se encuentren reunidos helicópteros y tropas que no exceda el orden de unos 150/200 kilómetros (aproximadamente una hora de vuelo) para el primer traslado. Después (una vez lanzada una operación) se podrá instalar en algún sitio más próximo un punto de reabastecimiento de combustible que permita reducir el tiempo de cada vuelo.

Las tres brigadas móviles significan que una brigada puede ser mantenida en operaciones por tiempo indeterminado, ya que eso implica mecanismos de rotación adecuados para que el personal pueda descansar, readiestrarse, reequiparse, etc. Con la metodología habitual para estos casos de una brigada operando, una descansando y otra preparándose. El que suponga que las tres brigadas pueden estar disponibles en forma indefinida no está prestando debida atención a la fatiga y desgaste de todo tipo que en forma progresiva afecta la aptitud operacional del personal.

A su vez con la Brigada de Fuerzas Especiales ocurre otro tanto. Un tercio en operaciones en forma indefinida.

Es obvio que en circunstancias muy particulares se pueden emplear mayores efectivos, inclusive la totalidad de los mismos. Pero eso es posible durante lapsos no demasiado prolongados: por ejemplo la realización de una acción ofensiva de importancia y donde estas fuerzas de gran calidad sobrelleven la responsabilidad principal.

Todo ello para un país cuya superficie total asciende a 1.138.910 km cuadrados. También puede expresarse de otra manera y ella es que Colombia es por sí sola prácticamente igual a Francia+Alemania+Italia o casi exactamente TRES veces y media Vietnam. Su eje máximo Norte-Sur mide unos 1.800 km. (es decir la distancia que separa Berlín de Moscú) y el eje Este – Oeste unos 1.200 km. (la distancia entre Paris y Varsovia). Estas distancias, superficies, etc., imponen pesadas exigencias a tropas y medios disponibles y el riesgo de ser débil o no estar en el lugar adecuado con los escasos medios disponibles, está siempre presente. Y esto parece ser precisamente uno de los problemas que se observan por estos días.

¿Solución?

Muy simple: más medios y más tropas. ¿Caro? Ciertamente. Pero no hay otra solución. El que crea que ésto se arregla con información satelital, etc., es dcir con "technical gimnicks", con "cyber shortcuts", no tiene la más remota idea de lo que está hablando.

¿Movilidad táctica insuficiente?

En un país de características geográficas y dimensiones como las de Colombia, sumadas a la infraestrctura caminera disponible (impuesta por su geografía), la movilidad táctica terrestre (a pie o sobre vehículos) es insuficiente y garantiza llegar tarde a todas partes. Hay que poseer movilidad aérea y más aún, una aeromovilidad basada en el helitransporte. Esto no es ninguna novedad por cierto. Pero aquí también aparece el problema de la escala cuantitativa en la cual debemos hablar del helitransporte.

A fines de la década de los "60", cuando el Ejército Colombiano estaba claramente ganando la guerra (destacándose en operaciones como las de Marquetalia, El Pato, Guayabero y tantas otras), se disponía de un puñadito (tan pequeño era su número que no llegaba a ser un puñado) de helicópteros que hoy parecerían de juguete, como eran los viejos Kaman. ¡¡Y estaban ganando!!. La historia ha cambiado y ahora hacen falta muchos helicópteros y con mayores y mejores prestaciones tácticas.

¿Alcanza con una capacidad de helitransporte de un batallón? Ciertamente no, eso es claramente insuficiente. ¿Alcanza poder helitransportar en un solo movimiento a dos batallones? Comienza a parecer que no, dado el crecimiento que han tenido los efectivos que empeña la guerrilla en una cantidad significativa de sus operaciones y fundamentalmente, si se piensa en que el Ejército opere ofensivamente. ¿Cuántos helicópteros UH-1H (el más popular y conocido de todos) hacen falta para poner en el aire a un batallón de maniobra? La respuesta correcta es alrededor de cincuenta helicópteros UH 1H, de los que habrá normalmente en servicio unos 35/40 y el resto estará impedido de volar por distintas razones de tipo mecánico. Mantener un 75 % de las aeronaves en servicio permanenteme es algo difícil de alcanzar (como cualquiera que sepa algo al respecto podrá afirmarlo).

Los helicópteros pueden estar simultáneamente en un solo lugar a la vez. Por consiguiente, para que las fuerzas de reacción puedan acudir rápidamente a cualquier punto amenazado, necesitan un elevado número de máquinas.

¿Están disponibles esas máquinas actualmente en número adecuado? Los hechos no lo indican así.

Parecería que la movilidad táctica helitransportada de las fuerzas gubernamentales todavía no ha alcanzado el nivel requerido para operar con la rapidez y eficacia que necesitan.

¿Solución? Más helicópteros y no con cualquier tipo de máquina, sino con aeronaves que tengan las capacidades y equipamiento que les permitan operar eficientemente en un terreno muy difícil y aún en condicones mneteorológicas adversas y de noche. Un helicóptero equipado de esa manera es caro. Pero lo que no tiene ese equipamiento sirve de muy poco y es sencillamente una mentira más.

Políticas de estado dubitativas

Nada hay tan fácil como observar los hechos a la distancia, analizarlos e intentar extraer conclusiones. Suele ser también un camino corto hacia las apreciaciones donde no siempre se hace justicia debida a los protagonistas "in situ" de los hechos.

En una nación capaz de dar hijos como esos policías y soldados anónimos que pelean hasta el último cartucho en caseríos pequeños ubicados en algún lugar más o menos olvidado de la mano de Dios, en las montañas, en los llanos, en los páramos colombianos, ciertamente nadie tiene derecho a dudar del coraje para enfrentar la tarea a realizar. Coraje siempre sobró en Colombia.

Pero con coraje solamente no se ganan guerras, ni se asegura una paz que merezca ser vivida.

El crecimiento de la amenaza planteada por las capacidades en aumento constante de las guerrillas de las FARC, ELN y EPL, no fue acompañado por algo similar y en las proporciones debidas por parte de las Fuerzas Armadas y Policiales Colombianas. Esto es simplemente manifiesto y visible para todo aquel que quiera verlo.

Los esfuerzos más recientes para revertir la situación descripta en el párrafo anterior son correctos (notablemente la organización, adiestramiento y equipamiento de la Fuerza de Despliegue Rápido), pero sin duda se está aún lejos de haber alcanzado los niveles requeridos para asegurar el éxito al gobierno.

Episodios como el de la construcción de caminos por las FARC en zonas bajo control, permiten abrir interrogantes importantes sobre hasta dónde está dispuesto a ceder el actual gobierno colombiano en lo que por momentos parecería ser una ¿búsqueda de la paz no importa cual sea el precio?

Las consecuencias del hecho antes citado son uno de los tantos interrogantes importantes del momento, ya que el significado operacional que tienen dichos caminos no escapa a nadie en Colombia.

La asignación de recursos presupuestarios a las Fuerzas Legales, el establecimiento de reglas claras para su empleo, los objetivos que se les fijen a las mismas, son - sin la menor duda - algunas de las manifestaciones de políticas de estado claras al respecto. Y esa claridad ha faltado más de una vez a lo largo del medio siglo que lleva este conflicto en su desarrollo y donde políticas de estado equívocas y facilistas llevaron la situación a sus actuales niveles de deterioro.

Hoy, todo indica que es la guerrilla colombiana la que está a la ofensiva y el gobierno no atina hacer nada mejor que limitarse a responder a sus golpes. Por allí pasa el camino cierto de la derrota del estado colombiano tal como lo hemos conocido y respetado.

La visita de Clinton a Colombia

Bill Clinton visitará Colombia el próximo 30 de Agosto, en uno de los últimos actos de política exterior latinoamericana que podrá protagonizar desde su alto sitial. Al día siguiente comenzará en Brasilia la Cumbre de Presidentes Sudamericanos que organiza Itamaraty y en la cual estará presente en la agenda a tratar el tema de la crisis colombiana.

Esta visita presidencial es el colofón del comienzo de la aplicación del paquete de ayuda por más de mil millones de dólares aprobado para vigorizar muy enérgicamente la lucha contra el narcotráfico.

Antes que Clinton habían estado en Bogotá e inclusive en rápidas recorridas por algunos lugares claves del interior del país, toda una serie de funcioanrios de alto nivel del gobierno de los EE.UU. y hasta representantes de Wall Street. Colombia ciertamente es un tema de interés nacional para los EE.UU. y no solo lo es comercialmente sino que atañe a su seguridad nacional.

Una de las preguntas clave del momento es ¿pasa por Colombia la frontera de seguridad estratégica de los EE.UU.? Si la respuesta fuese afirmativa, tal como lo parece a estar por los hechos, entonces hay que comenzar a preguntarse detalladamente cómo la va a defender, mediante el empleo de qué recursos y hasta dónde pueden llegar sus acciones.

Algunas reflexiones finales

Si genuinamente se desea llevar a la guerrilla colombiana a una mesa de negociaciones donde buscar una solución mutuamente consensuada para traer una paz que merezca ser vivida por todos los colombianos, entonces las fuerzas gubernamentales no tienen otra opción que actuar ofensivamente. Eso requiere decisiones políticas del más alto nivel del estado y una eficiencia militar acorde con esa misión. En los próximos meses se verá, fuera de toda posible duda, si existe o no tal voluntad política y si existe o no la capacidad militar operacional como para hacerlo "¡Armas a discreción! ¡De Frente! ¡Paso de Vencedores!" como exige el mandato inmortal de la propia historia de los soldados colombianos.

Observando a Colombia desde un mirador sudamericano, lo que puede verse y colegirse de su guerra civil, es que la misma tiene todos los ingredientes necesarios como para decir que se enfrenta un largo y doloroso camino por recorrer.

Lo que viene no será algo ni breve, ni fácil.

Sin duda sería ideal que mediante las acciones de algo que pueda llamarse Grupo de Contadora, Grupo de Río o cualquier otro nucleamiento de naciones sudamericanas o latinoamericanas, la OEA e inclusive desde Europa, pueda intentarse influir para resolver este conflicto por la vía diplomática. Y eso es lo que ciertamente debería comenzar a hacerse cuanto antes, porque se ha perdido en tal sentido demasiado tiempo.

Pero no puede olvidarse nada de todo lo anteriormente descripto, porque eso y mucho más forma parte indisoluble de la realidad en desarrollo de la Guera Civil Colombiana.

Carlos R. Doglioli

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