| El largo camino hacia las elecciones 2009 |
|
Oct-15-08 - por Rodrigo Mallea La interesante jugada entre el socialismo que conduce Giustiniani y el radicalismo de Morales respecto a un armado común con alcance nacional para las legislativas del 2009 ya sacudió el tablero político. Para tener una dimensión aproximada de lo que se está hablando, hay que tener en cuenta que el radicalismo que postuló a Lavagna en 2007 obtuvo tres millones de votos y el socialismo -junto a Carrió- obtuvo 4 millones: sumados captaron al 40% del electorado nacional. Frente a todos los pronósticos, Carrió calificó la alianza del PS y la UCR como brillante, lo que supone que la líder de la Coalición Cívica buscará conformar con ellos un frente tripartito para competir contra el peronismo en el 2009. Sin embargo, no todo es tan simple como parece. El factor Cobos El factor Cobos es el principal objeto de discordia para Carrió, como lo es también para la conducción de la UCR. El radicalismo que hoy conduce Morales se muestra reacio a reconciliarse con el Vicepresidente, siendo contrario a la línea alfonsinista que es más proclive a su reincorporación dentro de las filas del partido. Por otro lado, la Coalición Cívica que conduce Carrió manifestó que su cláusula moral para el armado político nacional junto al radicalismo se llama Julio Cobos. Cobos es un espécimen raro en la política nacional y mundial. Se trata de un Vicepresidente que cuenta con mejor imagen que la misma titular del Ejecutivo, donde no sólo cuenta con 60 puntos de aprobación sino que además es un acérrimo opositor al Gobierno del que él mismo forma parte. La sospecha de Carrió es atendible: ¿cuánto se puede confiar en alguien que se jugó con Kirchner y hoy es el principal opositor en las encuestas? Después de todo, más que política, su propuesta siempre fue ética. Sólo los hechos podrán mostrar si Carrió y el radicalismo de Morales pecarán de falta de realismo o si están en el sentido correcto. La decisiva provincia de Buenos Aires Nuevamente, la clave es la provincia de Buenos Aires, que reúne al 40% del electorado nacional; fue el baluarte del Frente Para la Victoria en las presidenciales 2007 y es la única forma que tiene el kirchnerismo para sobrevivir en el poder. Es cierto que el oficialismo aún no asimiló la derrota luego del voto no positivo de Cobos: si se observan las encuestas el único referente de su espacio que supere ajustadamente los 50 puntos es el gobernador Daniel Scioli. Ni Randazzo, ni Balestrini ni el mismo Kirchner superan hoy esta barrera, así que su estrategia es una dividida oposición. En éste sentido, la alianza socialista, radical y coalición cívica presenta un verdadero problema en éste distrito fundamental: la referente de la Coalición es Margarita Stloblizer, y ella aún está muy resentida con el radicalismo de Morales que postuló a Lavagna para el 2007, además de su ya conocida escasa simpatía hacia Moreau y Storani: será difícil -si no imposible- ver la fusión UCR + PS + CC en este distrito. Por otro lado, el frágil macrismo ya parece descomponerse en la provincia donde la alianza De Narváez-Macri (con su primo Jorge como referente en la provincia) hoy está en su peor momento. Precisamente, ésta es la principal carta del kirchnerismo en Buenos Aires: si la confusión opositora se mantiene estable, esto posibilita que sea el propio Kirchner quien se postule en éste distrito que le dio más del 45% al FPV en el 2007 y 20 diputados nacionales. La Capital Federal En lo que respecta a la Capital el armado será el siguiente: el PRO -que apenas logró 14% en el 2007 y no metió ningún senador- llevará a Gabriela Michetti, su última carta frente a una gestión que no logra mostrar resultados. La alternativa de una centro-derecha no logró afianzarse en la Capital: el partido que fue con la bandera de la gestión no logró revertir la situación de la basura ni de los cartoneros; el transporte sigue siendo un caos, y los arreglos en distintas calles en horas pico causan un gran malestar en la ciudadanía, que además no sabe por qué se llevan a cabo los arreglos. El PRO se olvidó de algo tan sencillo como imprescindible: comunicar a su electorado y a los vecinos qué y por qué está haciendo lo que hace con sus impuestos. Quien cuenta con la principal ventaja en éste distrito es la Coalición Cívica, que obtuvo el 2007 alrededor del 40% de los votos. Encabezará la lista el economista Alfonso Prat Gay, una figura interesante pero que nadie conoce fuera de sectores estrictamente informados. El Frente para la Victoria probablemente acompañe a una coalición liderada por Carlos Heller, en probable alianza con figuras como Bonasso, Ibarra, Filmus y Jorge Telerman. Córdoba y Santa Fe En Córdoba y Santa Fe el kirchnerismo hoy poco tiene que hacer. En el primer caso sucederá un caso interesante: Schiaretti y Juez tendrán que competir por el voto del agro y probar quién es más antikirchnerista entre ambos, aunque el gobernador cuenta con la desventaja de que se ha visto forzado a acercarse al Gobierno para obtener recursos para su provincia. Una alianza entre el radicalismo, socialismo y la coalición cívica obtendría alrededor del 60% de los votos en la provincia en que el radicalismo se impuso con el 35% de los votos. En Santa Fe, la coalición Socialista-Radical-Coalición Cívica debería imponerse sin mayores dificultades (en 2007 obtuvo 51%), y el Gobierno tiene pocas cartas para jugar. De ésta manera, la suerte del kirchnerismo para opacar la aplastante derrota que se avecina en Córdoba, Santa Fe y la Ciudad de Buenos Aires dependerá de su performance en la provincia de Buenos Aires. El PJ El PJ mientras tanto continúa aparentando su división, pero no hay que perder de vista su gran capacidad de coalicionarse después de cada elección. El día de la lealtad (17 de octubre) mide la atomización del PJ que hoy muestra cinco peronismos: el del oficialismo; el de Jorge Busti (Entre Ríos); De Narváez (Buenos Aires); Das Neves (Chubut) y Rodríguez Saá (San Luis). Duhalde es al PJ lo que Nosiglia es a la UCR en sus eternos roles de operadores políticos, sin salirse de las sombras. Das Neves es el único que abrió el juego en su presentación del modelo Chubut 2011 pero ofreciendo otra idea de hacer política en la Patagonia que no es la de los Kirchner. En su lanzamiento contó con la presencia del bonaerense De Narváez, cercano a Duhalde, todo un guiño al chubutense y algo que cayó muy mal en el PRO, pero lo cierto es que el macrismo tiene poco poder de negociación en un distrito estrictamente peronista. Las presidenciales aún están muy lejos, pero políticamente hablando, hoy la idea de Kirchner 2011 suena tan ilusoria e impracticable como la de Macri 2011. |