Entre el estadista y el político
Mar-01-23, por Rosendo Fraga
 
 

El discurso del presidente del 1 de marzo muestra dos caras, el estadista y el político de acción.

El primero se muestra en afirmaciones como:

a.  La referencia a la ley de tecnología aprobada en el Congreso con el acuerdo de la oposición. Es una norma que va elevando el porcentaje del PBI asignado por el Estado, a ciencia y tecnología a lo largo de la próxima década. Es importante que haya sido aprobada en forma ampliamente mayoritaria por las fuerzas políticas más importantes, porque apunta a los próximos diez años y para ello no puede ser una norma unipartidaria, porque en Argentina el mandato presidencial dura solo cuatro años.

 

b.   En esta misma línea destacó el lanzamiento del satélite SAOCOM-2 por la empresa ARSAT, desde Cabo Cañaveral (EE.UU.) un proyecto diseñado por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE). Mencionó también la tarea del INVAP, la empresa estatal con mayoría accionaria de la provincia de Rio Negro, que hace de Argentina uno de los pocos países del mundo que exportan reactores nucleares de investigación. 

 

c.  Destacó la necesidad de avanzar en el proyecto Pampa Azul, que apunta a la explotación del amplio y extenso mar argentino con fines científicos y económicos. En este mismo tema, destacó la importancia de Argentina en el Atlántico Sur y la vigencia de la causa de Malvinas. Por otra parte, el político de acción se hizo notar en:

 

1.  El cuestionamiento a la justicia y en particular el proyecto de crear una instancia judicial que reduzca las competencias de la Suprema Corte. Criticó el funcionamiento del poder judicial en cuanto a su lentitud, supuesta politización y actitudes corporativas. El problema es que estas críticas generan una discusión sobre la dependencia del poder judicial y esto parece más vinculado a la lucha política que al perfeccionamiento institucional de uno de los tres poderes independientes del Estado.

2.  El anuncio de que el gobierno argentino va a iniciar acciones penales contra los integrantes del gobierno anterior, responsables de haber firmado en crédito con el Fondo Monetario Internacional por 57.000 millones de dólares del cual se entregaron 44.000 a la Argentina, que hoy constituye una gran deuda. La denuncia tiene lugar cuando Argentina entra a una fase crucial de su renegociación. No parece contribuir al nuevo acuerdo este anuncio.

 

3.  Las críticas a los banderazos quizás no correspondan a un mensaje que tiene por objeto hacer el balance del año de gestión del gobierno transcurrido y plantear dos objetivos para que se inicien. Pero en los últimos años ha sido una tendencia que en la coyuntura política se mezcle el mensaje. Esto puede parecer contradictorio con los llamados a la unidad de la otra parte del discurso. 

 Es necesario asumir que las dos caras del discurso, el estadista y el político de acción, coexisten en este mensaje. Pero fue leído tras la última semana de febrero, la más difícil del gobierno en casi 15 meses de gestión, al converger en ella la crisis de la vacunación y la sentencia contra Lázaro Báez. El problema es que en octubre se realiza la elección de medio mandato, y cuanto más cerca estemos de ella, más se impondrá el político de acción sobre el estadista.