La política, entre Maradona y la pandemia
Dic-05-20, por Rosendo Fraga
 
 

Los incidentes que tuvieron lugar durante el velorio de Maradona complicaron su uso político por el oficialismo y mostraron el déficit en materia de manejo de la seguridad. Fue obvia la intención del Gobierno de transformar el sepelio de Maradona en un acto político que lo favoreciera (posiblemente cualquier gobierno hubiera intentado algo similar). El presidente dijo "debimos haber previsto la presencia de barras bravas" y él mismo asumió la gravedad del error de no haber advertido lo obvio por precipitación. 

La reacción del Gobierno de echar la culpa a la Jefatura de Gobierno porteña y su policía por la violencia en las calles no hizo más que complicar en la opinión pública el efecto de los hechos. La seguridad de la Casa de Gobierno está a cargo del Jefe de la Casa Militar que depende del Secretario General de la Presidencia. La presencia de barras bravas en el patio de la Casa Rosada creó una situación fuera de control que duró aproximadamente 20 minutos. El presidente, con un megáfono, intentó calmar a la gente desde el primer piso, pero no lo logró. Se analizó evacuarlo, lo que finalmente no se concretó. 

Estos episodios tuvieron lugar cuando la vicepresidenta entraba al velorio de Maradona y tras breves minutos, cuando empezaban los desórdenes, se trasladó al despacho del ministro del Interior. Se le adjudica haber dicho "estos no saben ni organizar un velorio". Hacía casi 3 meses que no se encontraban el presidente y la vicepresidenta, y en esta oportunidad no hubo diálogo entre ellos. 

El conflicto central de la política argentina sigue siendo la relación entre el presidente y la vice, y su influencia en la dirección del Gobierno y las medidas que se adoptan, con el Congreso como ámbito donde se desarrolla la puja. El 1 de diciembre comienzan las sesiones extraordinarias que se prolongarán todo el mes. En este periodo se tratarán sólo los proyectos que envíe el Ejecutivo. Ello pondrá de manifiesto el grado de cooperación e influencia entre el presidente y la vicepresidenta. 

El proyecto que reduce de 48 a 37 los senadores requeridos para nombrar el Procurador General de la Nación fue aprobado en el Senado por 42 a 27. El bloque del Frente de Todos que lidera la vicepresidenta volvió a mostrarse monolíticamente unido y sin ningún ausente, con 6 senadores más que los necesarios para obtener la mayoría -el vicepresidente desempata- y a 6 de los dos tercios. Pero para que este proyecto sea ley antes de fin de año debe ser incluido por el Poder Ejecutivo en el temario de las extraordinarias. El proyecto también limita la libertad de acción de los fiscales y los somete a un tribunal en el cual los representantes del Ejecutivo y el Legislativo tienen mayoría. Otros proyectos como el de sustentabilidad de la deuda o el del cambio de la fórmula de ajuste para los jubilados no entran de pleno en las disputas entre la Casa Rosada y la vicepresidencia, y probablemente sean aprobados. 

En el proyecto del aborto será debatido esta semana en Diputados y la próxima sería tratado por esta Cámara. Encuestas y movilizaciones dicen que hoy son mayoría quienes se oponen a nivel nacional, pero en Diputados lo probable es la aprobación. El presidente de la Cámara, Sergio Massa, que se opone al aborto, por influencia del kirchnerismo nombró 4 legisladores oficialistas partidarios del aborto en comisiones para manejar los debates previos con especialistas, aunque esto parezca una contradicción. En el Senado, los cómputos legislativos estiman que faltan 3 para la sanción definitiva y que la acción de la vicepresidenta será decisiva, sin que hasta el momento haya adelantado su posición. La sanción definitiva del proyecto deteriorará la relación del presidente Alberto Fernández con el Papa Francisco, que hasta ahora, en líneas generales, había respaldado las decisiones más importantes del presidente. El triunfo del peronismo en la elección de Río Cuarto mostró la importancia electoral que tiene la unidad para el peronismo, ya que Schiaretti se presentó aliado con los K. 

El conflicto entre el oficialismo y la oposición se profundiza, anulando la posibilidad de que el presidente busque apoyo en ella para contener al kirchnerismo. La Ciudad de Buenos Aires sería el único distrito que no se va  sumar al pacto fiscal que el Gobierno busca implementar. La causa es que para firmarlo, los distritos tienen que renunciar a las acciones judiciales que tienen planteadas contra el Gobierno, y Horacio Rodríguez Larreta no está dispuesto a abandonar la que ha planteado en la Corte para frenar el recorte a las partidas de la policía que vienen del gobierno nacional. 

El presidente, respecto al cambio de mayoría para designar al procurador, abandonó sus resistencia y se sumó al proyecto impulsado por la vicepresidenta. En este contexto, la actitud de Juntos por el Cambio de apoyar al candidato del presidente, el juez Daniel Rafecas, perdió sustento, siendo hoy probable que Cristina ponga su propio candidato. El conflicto por los desbordes en el velorio de Maradona llevaron en forma un tanto precipitada al gobierno nacional a acusar a la policía porteña de reprimir sin razón. El argumento de esta crítica se sustenta sobre confundir hinchas con barras bravas: de acuerdo a la Casa Rosada, la fuerza policial porteña reprimió sin razón a hinchas, cuando en realidad enfrentó barras bravas. 

En el plano judicial, se reactivan las causas por el "espionaje macrista" que pueden afectar tanto a Macri como a Carrió. En este contexto, parecen lejanas las fotos entre marzo y junio que mostraban a Fernández y Larreta trabajando en común frente a la pandemia. Mientras tanto, esta semana tendrá lugar una reunión de la conducción nacional de Juntos por el Cambio de la que participarían tanto Mauricio Macri como Horacio Rodríguez Larreta, dando una señal de unidad en momentos que parecen haberse roto los puentes entre la Casa Rosada y la Jefatura de Gobierno porteña. 

El Gobierno muestra en los últimos 15 días una mejora en la cantidad absoluta de muertes y contagios por la pandemia, pero el contexto internacional sigue en una mala situación. Pese a esta reducción, es el sexto país del mundo en muertes cada 100.000, detrás de Bélgica, Perú, Italia, España y Reino Unido. El número de casos absolutos por país -no según su población- está en el noveno lugar. Pero el Gobierno centra en el primer trimestre del año el inicio de una gran campaña de vacunación que le permita revertir la pérdida de imagen que tuvo entre junio y octubre y que se frenó en noviembre, aunque los disturbios en el velorio de Maradona pueden haber alterado esta situación. 

El Jefe de Gabinete utilizó la palabra "epopeya" al referirse al operativo de vacunación masiva que se pondrá en marcha a partir de enero. Comenzaría con una gran adquisición de vacunas Sputnik de Rusia, que sería fabricada también por India, mientras se siguen las negociaciones con otros laboratorios. La idea es generar un hecho sociopolítico de impacto, como fue la conmemoración del Bicentenario en 2010, que se transformó en punto de arranque de la recuperación política del Gobierno tras la muerte de Kirchner. La idea es que la recuperación económica que tendrá lugar en 2021, aunque sea modesta, dará sustento a esa idea del cambio de horizonte político y económico. Pero nada es seguro aún. 

Ningún país del mundo ha puesto en marcha hasta ahora campañas masivas de vacunación, porque las diversas vacunas en estudio no han concluidos sus procesos de verificación. Se trata así de una jugada que puede tener complicaciones derivadas de las demoras en la posibilidad de implementar una vacunación masiva.