El proceso político en América Latina
Oct-04-20, por Rosendo Fraga
 
 

La política de Estados Unidos hacia América Latina a fines de septiembre está dominada por la elección presidencial. Trump aspira a alcanzar un tercio del electorado hispano y en esa dirección orienta sus acciones. Este electorado tiene dos vertientes. Una es cubano-americana -hoy engrosada por los migrantes venezolanos-, que es fuertemente anticomunista y decisiva para definir la elección en Florida, quinto estado en cantidad de electores. 

En este sentido, las acciones de Trump apuntan a endurecer las sanciones económicas y el ataque verbal hacia los regímenes de Cuba y Venezuela. La otra vertiente es el electorado mexicano-americano, más preocupado por los problemas migratorios y para el cual Trump ha buscado la proximidad con López Obrador, quien públicamente lo elogió semanas atrás. Los demócratas tienen la mayoría del voto hispano, como se ha evidenciado en las últimas elecciones, y aspiran a ser vistos como la posición moderada en materia migratoria, aunque sin llegar a posiciones excesivamente progresistas que los alejen del estadounidense medio (Biden en particular, que durante su gestión como vicepresidente se mostró cercano a Latinoamérica con numerosos viajes a lo largo de 8 años). 

La situación electoral indecisa en Florida lleva a los dos candidatos -con sus características propias- a orientar sus propuestas latinoamericanas hacia posiciones más a la derecha en estos días. 

Respecto a México, Cuba y América Central -de cuyos países proviene cerca del 90% de la población hispanoamericana- la tensión está en estos dos países, que originan las dos vertientes mencionadas. Trumo con el primero sigue hablando contra la inmigración ilegal y anunciando medidas para controlarla y castigarla. Pero al tema del muro le ha quitado la centralidad que tuvo hasta hace algunos meses en su política regional. Respecto a Cuba, ha suspendido vuelos charter a través de los cuales el turismo estadounidense permitía cierto ingreso de dólares a la isla. 

En América Central sólo Nicaragua sobre 6 países tiene una actitud hostil hacia Estados Unidos (el presidente de El Salvador, Bukele, gira hacia el autoritarismo aunque sin enfrentarse a Estados Unidos). Este país, sobre 8 millones de habitantes, tiene 3 millones viviendo en Estados Unidos. Es decir que en una elección estadounidense votan más latinos de este país que de Brasil. En Nicaragua, Ortega asume una política en la misma dirección que Maduro, pero las características del país hacia el fenómeno de la pandemia hace que tenga poca repercusión en el ámbito regional e internacional. 

En la región andina el problema venezolano sigue siendo central, pero hay crisis políticas que afectan a Perú y Bolivia. El Secretario de Estado norteamericano (Pompeo) en septiembre hizo una gira por América del Sur que lo llevó a Surinam, Guyana, Colombia y Brasil, todos países con frontera con Venezuela. Surinam es un país que este año giró electoralmente hacia un gobierno de centroderecha después de décadas de tener uno alineado con el chavismo. Ahora los cuatro tienen una posición antagónica con dicho régimen. 

Formalmente Pompeo anunció el refuerzo de los fondos a estos países para asistir a los migrantes venezolanos que se concentran en ellos por la proximidad geográfica, y además son los sectores más pobres de esta inmigracion. El canciller brasileño (Araujo) se trasladó al estado de Roraima, fronterizo con Venezuela, para mantener una reunión con el Secretario de Estado norteramericano. 

La llegada de la misión de la UE para analizar si es posible verificar la elección de diciembre tiene lugar cuando simultáneamente la ONU ratifica el duro informe de Bachelet sobre la represión. 

En la frontera colombiano-venezolana, en un incidente armado no del todo claro, fuerzas venezolanas combatieron con un sector disidente de las FARC, confirmándose la condición de "frontera caliente" entre los dos países. Pero Colombia enfrenta un reclamo creciente por la represión policial. Se inició con la muerte de varios civiles por exceso de las fuerzas de seguridad, pero ello desencadenó un reclamo mucho más amplio por la represión de los disturbios sociales que tuvieron lugar en el país durante 2019. Hacia la Corte se dirigieron muchos de los reclamos, pero el gobierno del presidente Duque no parece dispuesto a hacer un "mea culpa" como le reclaman. 

En Perú el presidente Vizcarra logró superar el juicio político, pedido por la mitad de los legisladores (65), pero la poca entidad económica del supuesto acto de corrupción (50.000 dólares) y la conveniencia de no crear una situación de inestabilidad cuando el país enfrenta la pandemia, hicieron que al momento de votar fueran sólo 32 sobre 130 los que lo hicieran por su destitución. Nuevamente, como sucedió el año pasado, las Fuerzas Armadas mantuvieron el apoyo al presidente. 

En Bolivia la elección presidencial tendrá lugar el 18 de octubre (2° vuelta el 29 del mismo mes). En un proceso de fuerte polarización -la Justicia rechazó la candidatura del ex presidente Evo Morales para senador-, los sectores de centro y centroderecha están trabajando en un proceso de unidad que les permita evitar el triunfo del MAS, el partido de Morales. Sin ese proceso de unidad, Arce (candidato del MAS) tiene posibilidades de ganar. Este proceso de unidad comenzó con la renuncia de la presidente Añez -que estaba cuarta en las encuestas- a su candidatura. 

Ecuador, tras superar el año pasado las protestas sociales violentas que obligaron al presidente Lenín Moreno a convocar a las Fuerzas Armadas para mantener el orden y sufrir en la etapa inicial de la pandemia daños devastadores, se encuentra ahora abocado al proceso electoral para la elección que tendrá lugar en febrero del año próximo. El ex presidente Rafael Correa, procesado judicialmente, intenta una estrategia similar a la de Cristina Kirchner en la Argentina, postulándose como candidato a la vicepresidencia, pero fueron confirmados sus procesos judiciales y no podrá presentarse. Un candidato de centroderecha, el empresario Noboa, también encuentra cuestionamientos judiciales a su candidatura. 

En el Cono Sur se destacan los procesos electorales de Uruguay, Chile y Brasil, mientras en Argentina escala la pandemia. La elección departamental uruguaya del domingo 27 confirmó un equilibrio político-regional, con la coalición de centroizquierda Frente Amplio reteniendo los departamento de Montevideo, Canelones y Salto, y el Partido Blanco del presidente Luis Lacalle, ganando en los 12 partido que gobernaba y obteniendo también 3 victorias en otros donde gobernaba el Frente Amplio (en el restante ganó el Partido Colorado). 

En Chile la tensión política va creciendo a medida que se acerca el referéndum -que se votará el 25 de octubre- para reformar la constitución. En principio hay mayoría para el sí, por el que votan los sectores más radicalizados y el centroizquierda del arco político tradicional. Pero ante la pregunta de cómo se conformará la Constituyente, si será sólo por representantes electos popularmente o por un sistema mixto con la mitad de los constituyentes provenientes de legisladores o ex legisladores electos, el resultado es más incierto. Una semana antes del referéndum, el 18 de octubre, se cumple un año del inicio de las protestas violentas. 

En Brasil, el presidente Bolsonaro tiene 40% de aprobación y está aumentando. Frente a las elecciones municipales que tendrán lugar el 15 de noviembre (la segunda vuelta será el 29), sus candidatos se ven favorecidos por el hecho de que la oposición no ha logrado un proceso de unidad. El eje Washington-Brasilia, articulado por Trump y Bolsonaro, jugó un papel decisivo para el triunfo del candidato norteamericano en la elección para la presidencia del BID. 

En Argentina los resultados iniciales positivos frente a la pandemia han cambiado seis meses después, para pasar a ser marcadamente negativos. En septiembre Argentina pasó a ser el país donde más se incrementaron los contagiados y muertos de acuerdo a la población. En muertes cada 100.000 habitantes Argentina ocupa el lugar 19 con 34,9, mientras que en infectados totales ocupa el 9° lugar, con 702.484. 

Respecto a Paraguay, la guerrilla rural EGP que secuestró un ex vicepresidente ha causado lógica conmoción política.