Pandemia y rol militar en Brasil
Abr-20-20, por Rosendo Fraga
 
 

El manejo de la Pandemia por parte del presidente Jair Bolsonaro generó una crisis política en Brasil. Si bien la cantidad de infectados y muertos es mucho menor que en los EE.UU.  o en los países europeos, son muy altos en el contexto de América Latina. A ello se agrega que el incremento día a día es significativo y el mayor porcentaje de victimas del Coronavirus se concentra en Sao Pablo, la mayor concentración urbana del país. 

Bolsonaro viola personalmente todas las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud -incluso el alejamiento- y se enfrenta reiteradamente con su Ministro de Salud (Mendetta) un médico militar, quien pide una política más estricta para evitar la extensión de la Pandemia. Los choques entre ambos han sido reiterados en las últimas semanas y varias veces se habló de su renuncia. El último enfrentamiento fue porque el Ministro dijo que "lo peor está por venir". 

El argumento central del Presidente brasileño es que una política sanitaria restrictiva, llevará a un fuerte costo económico. Pero todavía esta postura no ha logrado apoyo en la mayoría de la opinión pública. Donde sí Bolsonaro lo tiene es en el tercio de la gente que se mantiene fiel a su liderazgo. En este sector, los evangélicos que ya son la cuarta parte del país, constituyen un componente decisivo, predispuesto a  encontrar explicaciones religiosas para el Coronavirus. 

En este marco, el Presidente se encuentra en conflicto con la mayoría de los gobernadores, incluidos los de Sao Pablo (Doria) y Rio de Janeiro (Witcel) -donde están las dos ciudades más grandes del país-quien dijo que la actitud del Presidente podría tener consecuencias políticas y jurídicas. Juristas que integran la Suprema Corte han dicho que el Presidente podría ser denunciado por "genocidio" por la política que ha adoptado. Ambos gobernadores eran aliados del Presidente hasta hace poco tiempo. 

Esta situación llevó dos semanas atrás, a que se produjera una crisis política, por la cual las Fuerzas Armadas y en particular el Ejército pasaron a tener un rol más relevante en el gobierno. Cabe recordar que en Brasil, la mitad de los integrantes del Gabinete son militares o han trabajo en su ámbito. (Ocho son militares, 6 de Ejército, uno de Armada y otro de Fuerza Aérea y 3 han sido profesionales que han trabajado en el ámbito militar como el Ministro de Salud). 

La preocupación por la crisis política que está desatando Bolsonaro, llevó a que el Jefe de la  Casa Civil, el general Braga Netto, -un integrante del Gabinete que en los hechos es una suerte de "primer ministro"- asumiera más poder real. Este está integrando una suerte de "equipo" con el Presidente de la Suprema Corte y los presidentes de las dos Cámaras del Congreso, que se reúnen periodísticamente para "monitorear" la marcha del gobierno. Braga Netto tuvo a su cargo el mando de los operativos de seguridad que tuvieron lugar con motivo de las Olimpíadas, la visita del Papa y el Mundial de Fútbol, luego fue el "interventor" designado por el Presidente Temer para controlar la inseguridad en Rio de Janeiro, de allí pasó a la Jefatura del Ejército y en febrero fue designado Jefe de la  Casa Civil. 

Cabe señalar que otro General (Mourao) es el Vicepresidente. Los militares parecen moverse en coordinación con los industriales de Sao Pablo y consideran "excesiva" la alianza de Bolsonaro con Trump, articulada por su canciller (Araujo). El Ministro de Economía (Guedes) que estaba distanciado de los militares por su política privatista y aperturista, ahora se ha acercado a ellos, frente a los"excesos" de Bolsonaro. 

Pero la estabilidad del Presidente no parece estar en riesgo en el corto plazo. La última encuesta difundida por la empresa Datafolha, informa que si bien la mayoría desaprueba la gestión del Presidente, 6 cada 10 están en contra de su destitución. Esa misma posición fue expuesta por el ex presidente Fernando H. Cardoso -un importante referente del centro-derecha- quien sostuvo que el juicio político era una alternativa -sectores de la oposición han comenzado a pedirlo- pero no lo ve inminente. 

De acuerdo a la Constitución brasileña, si el Presidente renuncia o es destituido en la primera mitad de su mandato  (2020-2021) se llama a elecciones para elegir quien termina el periodo. Si es en la segunda parte (2022-2023) directamente asume el Vicepresidente. Ello hace que las Fuerzas Armadas prefieran mantener al Presidente durante este año, aunque controlándolo cada vez más, para evitar que la crisis política derive al campo institucional. 

En este marco, el general Carlos Alberto Dos Santos, quien era Ministro de la Secretaría de Gobierno hasta mediados de 2019, cuestionó al "círculo" que rodea al Presidente. En sectores políticos, militares y en el periodismo se suele denominar "gabinete del odio", al grupo integrado por los tres hijos del Presidente, y a su asesor ideológico, Ottavio de Carvahlo, un filósofo brasileño que vive en los EE.UU. Dos Santos fue desplazado del gabinete por la influencia de este círculo, que lo reemplazó por un capitán retirado de la policía, vinculado a uno de los hijos del Presidente. 

El General acusó a grupos "radicales y extremistas" por los errores del Presidente, agregando que "la perturbación democrática viene por el lado de los extremistas no de los militares". Atribuye la crisis política a la convergencia del debate sobre la salud, la preocupación por el futuro económico y la politización interna del gobierno. Respecto a Bolsonaro dijo que "cuando se tiene un Presidente así, se debe buscar atenuar las consecuencias y  no agravarlas". 

Por su parte el Jefe del Ejército, el general Pujol, intenta un delicado equilibrio entre la presencia política de su fuerza en el gobierno y la conveniencia de evitar pague los costos de Bolsonaro. Cabe recordar que el Presidente es un Capitán paracaidista retirado, que defiende y justifica al gobierno militar. 

En su visión, hay que diferenciar los militares en retiro que van al gobierno y los que están en actividad. Sostiene que los militares que están en el gobierno y no están actuando como tales. Suele decir que "las Fuerzas Armadas como institución no se involucran en el gobierno". Cuando se le pregunta si los militares tienen un rol en esta crisis, responde que no, que "Brasil tiene un Presidente elegido, sus poderes funcionan correctamente y eso no tiene ningún sentido". Coincide con el general Dos Santos, en que existe un grupo extremista que influye sobre el Presidente. 

Dos semanas atrás cuando arreciaban versiones sobre la posibilidad de destitución de Bolsonaro, este pidió apoyo al general Vilas Boas, jefe del Ejército hasta comienzos de 2020 -quien mantiene mucho prestigio en el ámbito militar- el que mediante un twit, lo apoyó pero no incondicionalmente. La realidad es que durante el último lustro, las Fuerzas Armadas han ido sustituyendo a Itamaraty en la determinación de la estrategia de largo plazo del país.