Argentina y Turquía: dos caminos dos resultados
Mar-19-20, por Rosendo Fraga
 
 

Hace casi dos años, en abril de 2018, dos países del mundo emergente eran su vulnerabilidad en términos financieros: Argentina y Turquía. 

El aumento en la tasa de interés internacional provocó una crisis en ambos países, que se puso en evidencia a través de varios indicadores y en particular en uno: el riesgo país. 

Ambos rondaban en ese momento lo 500 puntos y eran los que tenían menor credibilidad. 

Los diarios especializados en economía y finanzas globales, como es el caso del Financial Times, elogiaban entonces la política de Argentina de buscar el apoyo del FMI y el de la Administración Trump y criticaban la de Turquía, de aislarse y generar tensiones políticas con Washington. 

Macri era considerado un "modelo" por los mercados y Erdogan un ejemplo para "no imitar". 

Argentina profundizó su modelo y llegó a obtener,- apoyo de la Administración Trump mediante,- un respaldo financiero inédito del FMI, por 57.000 millones de dólares, de los cuales había recibido 44.000 antes de que Macri dejara el poder el 10 de diciembre de 2019. Turquía por su parte, rechazó pedir la asistencia del organismo financiero internacional. 

Pero ya a mediados de 2018, el riesgo país de Argentina, con 671 puntos, superaba al de Turquía con 533. 

En agosto, la brecha se agrandó: el de Argentina estaba en 728 y el de Turquía, casi no había cambiado con 531 puntos. 

A fin de 2018, Argentina con 804, casi duplicaba el de Turquía que había bajado a 440. 

La brecha en perjuicio de la primera aumentó a lo largo de 2019, mientras el país recibía los fondos del FMI. Es así como al finalizar el año, el riesgo de Argentina era de 1814, más de tres el de Turquía, con 518. 

Ahora,- antes de la irrupción del Coronavirus,- el riesgo país de Argentina es cinco veces más que el de Turquía. Tras el efecto de la Pandemia y las dificultades para renegociar su deuda, tiene seis o siete veces más que Turquía.   

En cuanto a la marcha de la economía, en 2018, Turquía logró crecer 2,8%, mientas que Argentina tuvo una caída del 2,5% de su PBI. El año pasado, el crecimiento turco fue muy bajo, sólo alcanzó al 0,5%, en la Argentina, volvió a caer 2,1%. Para 2020,- antes de la Pandemia,- se esperaba que Turquía creciera 2,8% y Argentina cayera 1,5. 

Acumula así en el trienio 2018-2020, una caída del PBI que promedia 2% anual y Turquía un crecimiento que supera el 2%. 

Analizando el factor político, Erdogan no tuvo un período fácil. Perdió la elección en Estambul, la capital del país. Como Presidente autoritario, la anuló y la convocó nuevamente. La volvió a perder y esta vez aceptó la derrota. 

En Argentina, Macri venía de ganar claramente la elección de medio mandato a fines de 2017. Perdió la presidencial en octubre de 2019, pese a haber recibido los 44.000 millones de dólares de asistencia del FMI. 

Entre 2018 y 2020, pese a la incertidumbre financiera que despertaba, Turquía se transformó en una potencia regional de alcance global. 

Penetró con sus tropas en Siria, ocupando la región kurda,- un etnia que habita la intersección entre dicho país, Irak, Irán y Turquía,- combatiendo a las milicias que considera amenazan su unidad nacional. 

Participó junto a Rusia e Irán en cumbres de jefes de gobierno, para contener el conflicto de este país. 

EEUU la dejó hacer, abandonando a sus aliados kurdos, con los cuales había combatido con éxito al Estado Islámico (EI). 

Al comenzar 2020, Erdogan desplegó tropas en Libia, interviniendo militarmente en la guerra civil que vive este país. 

La influencia turca en Irán, Irak y el Líbano aumentó en este período. 

Fueron jugadas de riesgo, en las cuales Erdogan apostó y hasta ahora tuvo éxito. 

En los primeros meses de este año, la falta de apoyo europeo a su rol político-militar en Siria, llevó al Presidente turco a otra jugada fuerte: dejó salir de su país, a miles de refugiados sirios, que buscaron entrar a Europa a través de Grecia, donde fueron recibidos en campos destinados a impedir que continuaran su viaje. 

En Turquía hay entre 3 y 5 millones de refugiados,- en su mayoría sirios,- que el gobierno turco impide pasar a Europa, por lo cual recibe una subvención de aproximadamente 3.000 millones de euros por retenerlos. 

La llegada a Grecia de sólo algunos miles, generó fuerte impacto en la UE, que optó por ceder frente a Erdogan. 

Hizo todo esto sin dejar de formar parte de la OTAN, la alianza militar euro-estadounidense, a la que desafió al comparar armas en Rusia.