Fuerza espacial estadounidense
Ene-01-20, por Rosendo Fraga
 
 

La carrera espacial ha adquirido una dinámica más acelerada, al cumplirse medio siglo de la llegada del hombre a la luna en 1969. No es un efecto conmemorativo el que genera el fenómeno. Un impulso importante lo dio la ley sancionada por el Congreso estadounidense en noviembre de 2014 -hace cinco años- por la cual EE.UU. reconoce el derecho de propiedad a las empresas y ciudadanos de esta nacionalidad, de lo que se apropien en el espacio exterior (meteoritos, la luna, los planetas, etc.). 

Esta norma dio "seguridad jurídica" a la inversión privada en la carrera especial, al plantear la rentabilidad de la explotación económica del espacio. A partir de ella avanzaron empresas como SPACE X del millonario Elon Monk. EE.UU. aumentó así su ventaja al incrementar  significativamente su inversión en este campo. El plan espacial estadounidense contempla volver a poner el hombre en la luna en 2024 - último año del eventual segundo mandato de Trump- tener una estación permanente en la luna con presencia humana en 2030 y la llegada de personas a Marte entorno a 2034. 

Rusia compite a gran distancia, en cuanto a tiempo y tecnología. La carrera espacial de va extendiendo y meses atrás, China llegó con una nave no tripulada a la cara oculta de la luna. Poco tiempo después, la India se convirtió en la cuarta potencia en la carrera espacial, el llegar también con una nave no tripulada al polo sur lunar. Europa tiene una agencia europea espacial, Japón tiene proyectos e Israel tuvo una experiencia fallida de llegara la luna este año, pero que fue importante para un país mediano. 

Es en base a esta situación que el Presidente Trump anunció el viernes 20 de diciembre, la creación de la Fuerza Espacial Estadounidense. Es la primera creación de una Fuerza, después que el Presidente Truman creara la Fuerza Aérea, tras las experiencias de la Segunda Guerra Mundial. 

El Presidente estadounidense la presentó como la sexta fuerza, que se suma al Ejército, la Armada, La Infantería de Marina, una fuerza separada de la anterior en EE.UU.,-la Fuerza Aérea y la Guardia Costera que en realidad es una fuerza de seguridad, también separada de la Armada. El presupuesto de la nueva Fuerza es de 1.400 millones de dólares, integrando el del Pentágono, que acaba de ser aprobado por el Congreso. Todavía no está claro el reclutamiento ni la relación que la nueva Fuerza tendrá con la Fuerza Aérea de la cual será independiente. Trump al realizar el anuncio dijo que su misión será "disuadir la agresión y controlar el terreno supremo" agregando que hará frente "a las graves amenazas a nuestra seguridad nacional, la superioridad estadounidense, la prioridad estadounidense en el espacio es absolutamente vital". El Presidente fue un firme defensor de la creación de la "US Space Force", como se denomina en inglés. 

Más de una década atrás, China autodestruyó un satélite propio y las potencias occidentales, denunciaron el hecho como una agresión, al demostrar dicha país asiático su capacidad de destruir satélites. EE.UU. y sus aliados (Reino Unido, Australia, Nueva Zelanda, Japón, Corea del Sur, etc.) respondieron públicamente condenando la acción, realizada por la Artillería china, considerándola una "agresión". Es que entendieron el mensaje claro por parte la potencia asiática, de que estaba en capacidad de destruir satélites en el espacio. 

Cabe señalar que el espacio tiene uso militar, en razón de que los satélites permiten monitorear el mundo, obtener información y eventualmente disparar misiles. Este uso militar inmediato, se articula con la pugna estratégica por el control del espacio, con fines de expansión territorial soberana. Puede discutirse en base a qué derecho o norma internacional, EE.UU. puede reconocer la propiedad en el espacio a sus empresas y ciudadanos. No hay una legislación global al respecto. Pero es la capacidad de llegar antes, lo que creará una situación de hecho que proyectará soberanía. Ello se vincula con la tendencia que se hace evidente en el mundo, a la ocupación de los espacios vacíos: fondo de los océanos, Ártico, Mar Caspio, construcción de islas artificiales para reclamar la soberanía marítima circundante, son antecedentes que se han registrado en lo que va del siglo XXI. 

Francia crea la Fuerza Aérea y Espacial y en algunos países se plantea la amenaza en cuanto al Cyberespacio, son pocos los países que organizan su actividad militar separada. Con un modelo diferente al estadounidense -crear una Fuerza- Francia ha optado por incorporar la actividad militar espacial a la Fuerza Aérea. Por esta razón, la designó como "Fuerza Aérea y Espacial" asumiendo que el espacio es una prolongación del ámbito aéreo. Pareciera una alternativa más racional que el presentado este mes por Trump.  

La visión estadounidense, según Bárbara Barrett, Secretaria de Fuerza Aérea de su país, "es el momento de establecer un equipo, un servicio separado totalmente enfocado en organizar, entrenar y equipar a las fuerzas espaciales". Trump por su parte dice que "Entre las graves amenazas a nuestra seguridad nacional, la superioridad estadounidense en el espacio es absolutamente vital". En cuanto al Cyberespacio, la actividad militar en el mismo comienza a ser desarrollada por una Fuerza Armada específica. Es el tipo de modelo que se está gestando en Rusia.  Pero en general, las unidades de cyberdefensa, se mantienen dentro de las Fuerzas Armadas tradicionales.

Es claro que el espacio, el cyberespacio y la ocupación de espacios libres de soberanía, son nuevos teatros de operaciones de la actividad bélica entrando en 2020 en la tercera década del siglo XXI.