Tensiones y crisis en la región andina
Oct-11-19, por Rosendo Fraga
 
 

La región andina de América del Sur se encuentra en convulsión política y Ecuador es una clara manifestación al respecto. Al igual que Argentina, este país entró en default hace dos décadas y en 2018 tuvo que recurrir al FMI para evitarlo nuevamente. El organismo internacional le exigió medidas de ajuste -al estilo de las aplicadas en los últimos años en  Grecia y Ucrania- y ello obligó al gobierno de Lenin Moreno a adoptar ahora medidas de diverso tipo, entre ellas abandonar la OPEP para no pagar la cuota para pertenecer a esta organización. Quitó el subsidio a los combustibles, lo que originó un aumento significativo -más del doble- lo que a su vez precipitó protestas violentas en las calles. Para contenerlas, se dictó el "estado de excepción", siendo arrestadas casi 400 personas. 

En estas circunstancias, la popularidad del Presidente descendió por debajo del 30% y el ex presidente Correa desde el exilio en Bélgica y con captura pedida, reclamó la destitución del Presidente. Pese a ello, Moreno mantiene el apoyo de las Fuerzas Armadas y el empresariado. Cuando finalizaba una prolongada huelga de transporte, una marcha de la Confederación de organizaciones indígenas que se dirigía hacia Quito, se negó a dialogar con el gobierno que decidió imponer el control de precios. La muerte de un manifestante incentivó las protestas y tienen lugar saqueos en distintos puntos del país. Moreno volvió a Quito, con una crisis no resuelta.   

En Perú se ha precipitado una crisis político-institucional, sin vinculación con la situación económica, que se mantiene al margen de lo que sucede en este ámbito. El Presidente (Vizcarra) disolvió el parlamento que, dominado por el "fujimorismo", había rechazado sus reformas anti-corrupción y las propuestas para cubrir vacantes en el Tribunal Constitucional. Ello implica llamar a elecciones en 4 meses. 

La oposición parlamentaria reaccionó nombrando otro Presidente (Aráoz) una legisladora que en forma casi inmediata renunció al percibir que la decisión del presidente estaba apoyada por los gobernadores y las Fuerzas Armadas. Además, 9 cada 10 peruanos respaldaron la disolución del parlamento. 

La OEA, cuando el país tuvo por algunas horas dos presidentes, instó a una resolución judicial de la crisis. El Presidente sale fortalecido, pero con dudas sobre su gobernabilidad futura. El "fujimorismo" queda debilitado, al tener a sus principales figuras en prisión (el ex Presidente y su hija Keiko) y perder el parlamento que controlaba y desde el cual condicionaba al Ejecutivo. 

Pese a esta grave crisis institucional, la economía no se vio afectada. Es que Perú ha logrado un consenso político entorno a ella, que se origina en las reformas de Fujimori, que los gobiernos posteriores han mantenido y reforzado, teniendo a la minería como motor en inversiones y exportaciones. 

En Venezuela la crisis política y económica se prolonga, con el tiempo jugando a favor de Maduro y en contra de Guaidó. El diálogo entre ambos no avanza, mientras que si lo hace el deterioro económico-social. Las versiones sobre el debilitamiento del apoyo militar al líder chavista no se pueden confirmar, mientras que la división de la oposición se ha concretado, al formalizarse un ala "dialoguista" dispuesta a negociar con Maduro sin exigirle que deje el poder. 

Rusia sigue jugando un rol relevante en apoyo al régimen venezolano y Putin tras recibir a Maduro en Moscú, esta semana volvió a decir que lo reconoce como "el único Presidente legítimo de Venezuela". La Administración Trump ha centrado su política de sanciones económicas en impedir el abastecimiento de petróleo venezolano a Cuba. Empresas y buques han sido sancionadas en los últimos días con este objetivo. Pero los dos regímenes totalitarios, se mantienen firmes pese al cerco económico que se estrecha. 

Aislado, Maduro alcanzó un acuerdo con Corea del Norte, que  es económico y militar. El problema del exilio venezolano se extiende por América del Sur y Brasil ha comenzado a redistribuir los exilados concentrados en los estados fronterizos con Venezuela, en otros Estados. En cuanto a la decisión adoptada por los gobiernos del continente que no reconocen a Guaidó de aplicar el TIAR en esta crisis, se ha hecho evidente que se trataba solo de una presión diplomática. 

Al mismo tiempo, Evo enfrenta una elección presidencial difícil y en Colombia se complica el acuerdo de paz con las FARC. El 20 de octubre tiene lugar la primera vuelta de la elección boliviana, siendo probable que Evo la gane, pero que tenga que disputar la segunda con un candidato de centro-derecha (Mesa). Aunque un cuarto mandato consecutivo de Evo - que se mantiene como firme aliado de Cuba, Venezuela y Nicaragua- puede derivar en un régimen populista más autoritario, ello por ahora no genera incertidumbre económica. 

El país se sigue endeudando al 4% de tasa en el mercado internacional. En cuanto a Colombia, una semana más tarde - el 27- se realizan las elecciones municipales. Varios candidatos han sido asesinados durante la campaña, algo que es usual en los comicios colombianos. El presidente Duque se ha desgastado en los últimos meses con una merma relevante en su popularidad y una victoria de sus candidatos puede fortalecerlo. Pero la violencia va retornando gradualmente al país. 

La tensión militar en la frontera entre Colombia y Venezuela tiende a aumentar; la disidencia reciente de las FARC está aumentando sus acciones en vinculación con el narcotráfico; el ELN sigue en la lucha armada operando desde territorio venezolano; las denuncias de "falsos positivos" -guerrilleros muertos por el Ejército que no eran tales- complican el accionar de las Fuerzas Armadas y la ONG Oxfam denuncia que Colombia es el país más peligroso del continente para los militantes ambientalistas.