México, Brasil, Venezuela y elecciones en la región
May-24-19, por Rosendo Fraga
 

Andrés López Obrador (AMLO) cumple seis meses en el poder el 1 de junio, con cierta baja en los sondeos, pero manteniendo la iniciativa política, con una oposición atomizada y sin poder. Ha perdido 10 puntos respecto del respaldo inicial que tenía, lo que es  lógico en los primeros meses de gobierno. Tiene mayoría absoluta en las dos cámaras del Congreso y por ende no tiene obstáculos para avanzar dentro del sistema político. Pero muestra cierta tendencia hacia la democracia directa y utilizar referéndums, para aprobar iniciativas del gobierno. 

La oposición está dividida y se muestra impotente dada la relación de fuerzas en el parlamento. Los mercados siguen con recelo, pero sin el pánico que mostraban en la fase inicial de la campaña electoral. Pero el problema frente al cual no ha podido dar respuesta, es el de la inseguridad pública. El primer trimestre mostró un récord en cuanto a homicidios, desde que se llevan registros nacionales. 

El gobierno ha propuesto la creación de una "Guardia Nacional" con régimen militar y bajo el mando de un General, para enfrentar el problema. Pero reconoce que la solución requerirá tiempo. Con Trump, la relación funciona mejor de lo esperado. El control de la inmigración ilegal proveniente de México es un tema interno prioritario para el Presidente estadounidense, quien no solo ha aumentado el control sobre la frontera norte, sino también en la sur, para evitar la inmigración del "triángulo norte" de América del Sur (Guatemala, Honduras y El Salvador), hacia los EE.UU. atravesando el territorio mexicano, AMLO prepara un plan de desarrollo para estos países, buscando el apoyo y el interés de EE.UU. para ello. 

Por su parte el Presidente brasileño Jair Bolsonaro cumple el 1 de junio cinco meses en el ejercicio del poder, enfrentando más dificultades que las previstas inicialmente. Su imagen ha caído más que la de su colega mexicano y sólo lo aprueba un tercio de la población. En lo económico, los mercados han comenzado a perder la paciencia, cayendo el crecimiento. 

El Presidente ha aceptado las reglas de juego del congreso brasileño que obliga a constantes negociaciones para lograr la aprobación de leyes. La reforma previsional es considerada la más relevante por los  mercados y hasta el momento solo ha logrado la aprobación en Comisión en Diputados. Ello ha llevado al Presidente a criticar a la "clase política" ante empresarios. 

En materia de seguridad, su política de "mano dura" sigue entusiasmando a sus partidarios. Pero el decreto que firmó facilitando la portación de armas encuentra cierta resistencia en la justicia. Las fuerzas policiales han endurecido la represión de la delincuencia pero sus niveles no bajan. La denuncia contra uno de los hijos del Presidente de vinculación con un ex policía que lideraba una de las "milicias" que ilegalmente combaten la delincuencia, se ha transformado en un problema político. 

Dentro del gobierno se enfrentan dos líneas: los militares que ocupan un tercio de los cargos del gabinete y los asesores del Presidente y sus hijos. El Ministro de Economía (Guedes) hace equilibrio entre ellos, buscando no entorpecer la marcha de las reformas económicas. El recorte en los recursos para educación generó la primera movilización opositora de envergadura contra Bolsonaro, participando en ella cientos de miles de personas en todo el país. 

El 23 de mayo, cumple cuatro meses la asunción de Guaidó como "Presidente Delegado" en Venezuela. Pero ni las movilizaciones en las calles ni los intentos de fracturar el frente militar han tenido éxito para desestabilizar al régimen de Maduro, quien se mantiene en el poder. Lo apoyan medio centenar de países de América y Europa. 

Pero este respaldo  y las sanciones que aplica EE.UU., incluyendo la incautación de fondos y la interrupción de la compra de petróleo, no han sido eficaces para generar el colapso económico del régimen. Las pésimas condiciones económico-sociales del país, originan fuerte emigración de los sectores populares, lo que en términos sociales debilita a la oposición. EE.UU. sigue sin rechazar la posibilidad de usar la opción militar y Rusia mantiene  fuerzas militares en el país, negándose a retirarles como exige Trump. 

El "Grupo de Contacto" -integrado por países de Europa y América Latina- está desarrollando una negociación a través de Noruega para encontrar una salida, que se dilata y ello favorece la supervivencia del régimen. Maduro ha comenzador  detener legisladores opositores, pero los países que reconocen a Guaidó no logran responder con una política concreta. Mientras tanto, la oposición se ha debilitado y ello permite a Maduro, simular una negociación desde una posición de mayor fuerza. 

La ampliación de los poderes de la Constituyente y un posible adelantamiento de las elecciones para renovar la Asamblea con mayoría opositora es una maniobra del Presidente, mientras el país ve amenazado el suministro de combustible.   

Al mismo tiempo, las seis elecciones presidenciales que tienen lugar este año en America Latina, desde Washington son analizadas en función del conflicto venezolano. Tanto en El Salvador como en Panamá, han ganado candidatos que no tienen afinidad con el régimen venezolano y lo mismo sucedería en Guatemala. Pero en las tres elecciones presidenciales que se realizan en octubre en América del Sur, la situación es diferente. 

En Bolivia, los sondeos muestran que Evo Morales volvería a ganar por cuarta vez  consecutiva, imponiéndose al candidato opositor (Mesa). El Presidente boliviano es un firme defensor de Maduro, aunque lleva adelante una política económica moderada. En Uruguay -las primarias obligatorias son el 30 de junio- definirán quiénes son los candidatos en las principales fuerzas. La coalición de centro-izquierda que gobierna desde hace quienes años, puede ganar nuevamente y no está claro si lo hará con un candidato moderado o radicalizado. Esta fuerza no reconoció a Guaidó y no ha roto con Maduro. 

En Argentina, la ex presidente Cristina Fernández de Kirchner ha lanzado su candidatura a la Vicepresidencia, eligiendo un ex jefe de gabinete suyo (Alberto Fernández) para acompañarla como candidato a Presidente. Intenta mostrar moderación, pero sus partidarios han defendido a Maduro. En Washington se ve con preocupación su eventual retorno al poder.