EEUU, Rusia, Grupo de Lima y de Contacto en Venezuela
May-08-19, por Rosendo Fraga
 

En una semana, el alzamiento liderado por Juan Guaidó como "Presidente Delegado" de Venezuela parece haberse agotado, confirmándose que se trata de un régimen totalitario y no populista. Guaidó inició su movimiento el 23 de enero, pero sin lograr éxito en quebrar el férreo apoyo militar a Maduro. El 30 de abril, realizó un intento de sublevación militar, pero que logrando la adhesión de sólo medio centenar de soldados y liberando al dirigente opositor Leopoldo López que estaba con arresto domiciliario, fracasó. 

La noche del mismo día, ninguna unidad militar se había plegado, la mitad de los soldados sublevados habían buscando refugio en la Embajada de Brasil y el líder liberado estaba como "huésped" alojado con su familia en la Embajada de España. Guaidó, con paradero impreciso, ratificó la convocatoria a una marcha opositora al día siguiente, que iba a terminar con el régimen. Se realizó, fue importante, pero la represión se impuso. 

Fracasada esta segunda acción, convocó un paro general escalonado. Pero también a una marcha hacia los cuarteles, para convencer a los militares que dejen a Maduro, que se realizó el 5 de mayo. Asistieron sólo 125 personas en toda Venezuela. Mientras tanto, Maduro desfiló dos veces el 2 y el 5 de mayo al frente de varios miles de integrantes de las Fuerzas Armadas, demostrando que mantiene el control militar. La Asamblea Constituyente -que para el Chavismo está por encima de la Asamblea controlada por la oposición- informó que iba a quitar el fuero parlamentario a los diputados para que pudieran ser detenidos, por intentar un golpe de Estado.  

Al mismo tiempo, el viernes 3 de mayo, se hizo evidente la intención de negociar por parte de EE.UU. frente al fracaso de Guaidó.  Pocas horas después de que el Consejero de Seguridad Nacional (Bolton), el Jefe del Pentágono (Shanahan) y el Secretario de Estado (Pompeo) dijeran públicamente el viernes 3 de mayo que se preparaban alternativas militares por si la crisis venezolana lo requería, Trump y Putin tuvieron una conversación telefónica, sobre el tema Venezuela entre otros (China, Corea del Norte y Ucrania). 

El Presidente estadounidense se mostró más optimista que su par ruso y se acordó una reunión de los dos cancilleres en Finlandia que se realizó el 6 de mayo, sin resultados concretos en apariencia. Pero el día antes, el domingo 5 de mayo, Guaidó en un reportaje al Washington Post, dijo que analizaba la oferta de intervención militar de EE.UU., agregando que la Asamblea que domina la oposición podría analizarla y aceptarla si lo consideraba necesario. 

Pareció un reconocimiento del líder opositor, que no esta en condiciones de provocar la crisis de Maduro ni con movilizaciones ni sublevación militar. Esto a su vez debilita la estrategia de la Casa Blanca, de desestabilizar a los regimenes de Cuba y Nicaragua, a partir de hacerlo con Venezuela. 

Rusia por su parte, ratificó el apoyo a Venezuela, recibiendo el canciller (Lavrov) a su par venezolano (Arreaza) el 3 de mayo y ratificando que mantendrá la asistencia militar "técnica". Se refiere al centenar de militares que tiene desplegados en territorio venezolano, para mantener en funcionamiento los sistemas de armas comprados a Rusia por Chávez entre 2006 y 2014. 

Tras la conferencia de Finlandia, Putin ratificó que rechaza cualquier uso de la fuerza en Venezuela, que no sea aprobado por el Consejo de Seguridad de la UN donde tiene derecho a veto, igual que China que apoya su posición. EE.UU. ha denunciado presencia de Irán y Hezbollah "en el terreno" en Venezuela, reclamando que cese, al igual que la presencia militar rusa. Mientras Washington exige el alejamiento de Maduro para negociar cualquier transición, Moscú rechaza esta posición. 

Son 56 los países del mundo que reconocen a Guaidó, pero tres veces más los que no lo hacen. La casi totalidad de los países de Asia y África están en esta posición, al igual que más de la mitad de los de America Latina. Putin aparece hasta ahora como el ganador en la crisis venezolana, al estar negociando de igual a igual con Trump, en un área de influencia estadounidense. 

El cambio de situación, ha dado nuevos roles al Grupo de Lima y al Grupo de Contacto de la UE y países de la región, que tienen una posición más equidistante respecto a Maduro. El primero se reunió en la capital peruana el 3 de mayo, innovando en su posición, al convocar a Cuba a participar en las negociaciones. El grupo ha ido perdiendo fuerza. Siguen formando parte Canadá, Brasil, Colombia, Argentina, Perú, Chile, Paraguay, Honduras, El Salvador y Costa Rica, habiendo incorporado a la Venezuela de Guaidó. Pero se han alejado algunos países, como Guyana y Santa Lucía. 

Por su parte el Grupo de Contacto, integrado por Bolivia, Uruguay, Ecuador y Costa Rica de America Latina y Alemania, Francia, Reino Unido, Italia, España y Países Bajos, se reúne en Costa Rica el  6 y 7 de mayo. Previamente,  la encargada de relaciones internacionales de la UE (Morgherini) visitó Cuba, iniciando contactos con su gobierno para buscar una solución a la crisis venezolana. Algunos de estos países han reconocido a Guaidó y otros no. Este grupo ha sido más equidistante y con fuerte presencia de la UE intentará jugar un rol más relevante en esta crisis. 

Por ahora Maduro va ganando. Para entender lo que pasa en Venezuela, es necesario tener presente el modelo cubano, que comenzó a implementar Chávez tras el golpe de 2002 y que consolidó Maduro a partir de 2014. En Cuba en 60 años, los militares -que como en el caso venezolano manejan las principales empresas estatales- nunca se sublevaron. Al no haber elecciones competitivas, los costos políticos, sociales y económicos dejan de importar, como está sucediendo hoy en Venezuela.