"Locos de Dios. Huellas proféticas...", de Santiago Kovadloff
Sep-01-18, por Rosendo Fraga
 
 

LOCOS DE DIOS. Huellas proféticas en el ideal de justicia

Santiago Kovadloff.

Buenos Aires, Emecé, 2018.


La vinculación del pensamiento clásico con el presente, no sólo resulta conveniente sino también necesario. Muchas de las confusiones y errores del presente, se originan en esa incapacidad de poder vincular lo que hoy sucede con el pasado.


Kovadloff lo plantea explícitamente al decir: "Lo que nos induce a interrogar el pasado son los dilemas que acosan la actualidad". Es lo que él hace en este libro, actitud que debería extenderse a quienes pueden incidir o influir en el devenir de una humanidad, que se siente perdida, desconcertada, angustiada.


La figura del profeta del "Libro" del judaísmo o el "Viejo Testamento" del cristianismo,- que es el mismo texto, como también lo es de la religión musulmana,- es el punto de partida de esta profunda reflexión.


Si bien se ubica en un determinado período histórico, como es el milenio previo a la era cristiana, la figura del profeta tiene actualidad y vigencia como lo demuestra el autor.


En el ámbito religioso, la "Misa" que es el acto de culto más característico en el Catolicismo, tiene tres lecturas: primero el Viejo Testamento, donde el mensaje de los profetas tiene un espacio central; luego vienen la Epístola, extraída de las cartas de los Apóstoles a las primeras comunidades cristianas y finalmente los Evangelios, que son el relato de la vida de Jesús.


La actualidad que explica el autor, está vinculada a un tema crucial de nuestros días: la relación entre la ética y la política.


Se trata de un eje prioritario en el mensaje de los sucesivos profetas.


De acá deriva algo concreto: la necesidad de conciliar el poder político con la justicia social.


Puesto en estos términos, los profetas han realizado un sustancial aporte a la filosofía política, que la ilumina desde siglos antes del Cristianismo.


Kovadloff, analiza la vinculación del mensaje profético proveniente del judaísmo, con el pensamiento griego. Lo hace al plantear la relación entre la profecía judía y la poesía griega.


Esta idea, fue expresada en términos simples por Jorge Luis Borges, al decir que "Occidente" es una combinación entre una religión oriental que es la judía y una filosofía occidental que es la griega.


La necesaria relación entre ética y política,- imprescindible para que la segunda recupere la credibilidad perdida en la sociedad,- es analizada también en función de personalidades relevantes del segundo milenio de nuestra era.


Desmitifica la generalizada interpretación de que Maquiavelo ha disociado esta relación, ubicando la política en el ámbito de la "amoralidad". Contextualiza "El Príncipe" en el marco de las otras obras escritas por el florentino y caracteriza su libro más conocido más como una descripción irónica de la época que le tocó vivir, que como un manual de acción política. Aborda la figura de Camus, al que adjudica "el desvelo infinito del espíritu profético". En Mandela, encuentra el arquetipo de líder político contemporáneo que logra en la acción concreta, la articulación de la ética y la política.


Ella está en crisis en el mundo occidental y ello está generando lo que se denomina "anti-política", originada en la ineficacia en la representación. Pero una de las causas de este fenómeno. Es que la política se ha vaciado de ética y ello nos muestra la gran actualidad el libro de Kovadloff, un hombre que sabe transitar al mismo tiempo los caminos de la filosofía y las letras.


Aunque no lo dice explícitamente, la actualización del mensaje de los Profetas, también tiene como destinatarios a los argentinos, en momentos que la angustia impera en la sociedad, el futuro se presenta incierto y el reclamo de justicia social se transforma en exigencia para el poder político, como hace dos milenios y medio le reclamaban aún a costa de sus vidas, a los Reyes de Israel.