Argentina: La crisis era previsible; no se la quiso ver
Jun-07-18, por Rosendo Fraga

 

Ninguna figura en particular está capitalizando en forma significativa la caída de la imagen del gobierno. Pero ello no impide que el Peronismo, como principal alternativa opositora, no vaya resurgiendo como opción.

El PJ se unifica cuando tiene el incentivo de llegar al poder, cuando se encuentra en la oposición, sin liderazgo ni candidato. Recuerdo que ya se unificó en la primera parte del gobierno de Mauricio Macri, cuando el Congreso sancionó la ley anti-despidos que, al igual que ahora, el Presidente vetó. Elegir un candidato recién se dará en las PASO en agosto del año próximo y habrá un líder recién cuando un peronista llegue a la Casa Rosada.

Imagino al Kirchnerismo y al PJ tradicional compitiendo en las PASO. Hoy Agustín Rossi o Felipe Solá podrían ser candidatos apoyados por la ex presidente Cristina Fernández de Kirchner (no así Sergio Massa), y Sergio Uñac o Juan Manuel Urtubey podrían serlo por el PJ Federal. Pero se trata de una especulación o conjetura.

 

Dieciséis meses antes que Carlos Menem fuera electo Presidente, se pensaba que iba a perder las primarias con Antonio Cafiero y que éste a su vez iba a perder la elección frente a Eduardo Angeloz, que era el candidato del entonces presidente Raúl Alfonsín. Dieciséis meses antes de que fuera electo, Néstor Kirchner no era un candidato posible.

 

Para el PJ, en diciembre la reelección de Macri parecía casi inevitable. En marzo había pasado a ser probable y ahora sólo posible. El escenario político está muy abierto y no puede descartarse que el Peronismo gane, dada la crisis económica y el costo que habrá que pagar para superarla.

 

En la crisis económica que hoy sufre la Argentina, el detonante -no necesariamente la causa- fue el aumento de la tasa de interés en EEUU. Cuando eso sucede, el dinero se va de los países emergentes hacia los Bonos del Tesoro. El mismo 25 de abril, cuando el Banco Central argentino vendió el récord de 1.500 millones de dólares en un día, la tasa del Bono del Tesoro a diez años llegó a 3%. El error es haber apostado al endeudamiento, sin reparar que la tasa de interés en EEUU podría subir como sucedió. En la Argentina se suele creer que el escenario probable es el que a uno  le conviene. Lo importante ahora es asumir que lo probable es que la tasa siga subiendo.

 

Ya en noviembre del año pasado, el Banco Morgan Stanley informó que los seis países del mundo más vulnerables al aumento de la tasa de interés de los EEUU, por el fuerte incremento de su deuda, eran Pakistán, Qatar, Egipto, Arabia Saudita, Turquía y Argentina. Cabe señalar que el mismo banco había postergado poco tiempo antes la mejora de la calificación argentina de mercado de frontera a mercado emergente. En abril, cuando subió la tasa de interés de EEUU, Argentina y Turquía fueron los que más devaluaron y más salida de capitales tuvieron. La crisis era previsible; no se la quiso ver.

 

La evolución de la crisis es incierta. Primero, porque la tasa de interés en los EEUU probablemente seguirá subiendo. Segundo, porque todavía no está claro el acuerdo con el FMI. Tercero, porque ahora habrá que pagar el costo de la devaluación y la elevación de las tasas para frenar la salida de dólares, en términos de precios para los alimentos y de recesión. Viene un semestre muy difícil, aunque se acuerde con el FMI.

 

Al FMI se va por necesidad no por elección. Si Argentina no hubiera recurrido a él, seguramente no hubiera podido contener la corrida cambiaria, que en realidad no cesó, como lo muestran las ventas de dólares del Banco Nación.

El FMI no cambió. Tiene topes para prestar como siempre de acuerdo a la cuota que aporta cada país. Sugerirá que Argentina deje flotar el dólar y que baje el déficit. Pero no dirá que hay que ajustar, esto será decisión Argentina. Pero una vez definido, va a monitorear que se haga y los tramos del crédito serán liberados de acuerdo al cumplimiento. Ajuste habrá, pero será el gobierno argentino el que decidirá donde.

 

Las crisis se repiten pero nunca son iguales. Que las crisis argentinas están vinculadas al exceso de endeudamiento lo vimos en 1989, en 2001 y ahora. Pero en la primera, la manifestación más relevante fue la hiperinflación; en la segunda, el estallido de la convertibilidad y en esta todavía no está claro cómo seguirá.

 

Las provincias están mejor preparadas que la Nación para esta crisis. Urtubey dijo que el 90% del déficit es del estado nacional y tiene razón. Aproximadamente la mitad de las provincias tienen equilibrio fiscal y el nivel de endeudamiento es menor que el de la Nación de acuerdo a su volumen económico. Hay algunas provincias en dificultades como las que están en el extremo sur: Tierra del Fuego, Santa Cruz y Chubut, pero son las menos.

 

Pienso que el Pacto Fiscal se mantendrá. Lo que habrá que negociar es el presupuesto de 2019, que será clave para el acuerdo con el FMI.

 

Como dije, el segundo semestre será muy difícil: menos crecimiento y más inflación, con caída del poder adquisitivo de los salarios y fuerte ajuste en mundo informal. La cuestión será si pagando este costo se logra estabilizar el tipo de cambio o no y bajar  la inflación.