Los roles en la Defensa y la seguridad
May-30-18 - por Rosendo Fraga

Dos años atrás, el 29 de mayo de 2016, el Presidente Mauricio Macri, en su discurso en el aniversario del día del Ejército, dijo que las misiones de las Fuerzas Armadas son tres: ser instrumento de la política exterior (misiones de paz, ejercicios binacionales y multinacionales, etc.); defender el medio ambiente y los recursos naturales y la lucha contra el terrorismo (participar en coaliciones globales contra él). El 3 de julio del mismo año, en la comida de Camaradería de las Fuerzas Armadas, agregó otras tres: cooperar en la seguridad de las fronteras, cooperar en la lucha contra el narcotráfico y asistir en emergencias sociales.

Macri fijó así, al comenzar su gestión, seis misiones para las Fuerzas Armadas, aunque en los dos años siguientes no se implementaran las acciones para concretarlas.

La próxima Cumbre del G20 es un desafío que permite al mismo tiempo constatar, que la frontera entre defensa y seguridad hoy no es clara, sino que además, que las amenazas se desarrollan en ambas dimensiones. Y esto puede haber precipitado una definición, adoptada y demorada.

El Protocolo de seguridad del G20 -exigido para el país sede y que lo han cumplido todos, incluidos China y Alemania, donde se realizaron las últimas dos- exige que se utilicen todos los medios: Fuerzas Policiales, de Seguridad y Armadas.

¿La amenaza que plantea la seguridad del G20 es interna o externa?

Se trata por lo general de una amenaza externa, que se desarrollaría en un país determinado que es en el que tiene lugar la Cumbre.

La participación militar que prevé el Protocolo alcanza a aviones de combate y vigilancia, buques para asegurar el entorno fluvial y marítimo, baterías anti-aéreas, radares, despliegue terrestre para reforzar a las Fuerzas Policiales y de Seguridad, etc.

De acuerdo a la legislación vigente en Argentina, dicha participación militar es ilegal.

La reglamentación de la ley de defensa nacional sancionada en 1988 estableció que las amenazas de origen externo, son competencia de las Fuerzas Armadas y que las de origen interno, lo son de las Fuerzas de Seguridad y Policiales.

El Decreto 727/06, reglamentario de dicha norma y firmado en la gestión ministerial de Nilda Garré durante la Presidencia de Néstor Kichner, estableció que las Fuerzas Armadas sólo pueden ser empleadas cuando la amenaza externa sea de una fuerza armada regular de otro estado.

La amenaza de seguridad sobre la Cumbre del G20 difícilmente sería de una fuerza regular de un estado nacional, sino de organizaciones no-estatales, como pueden ser las distintas variantes del terrorismo internacional.

Además, la doctrina militar moderna en las Fuerzas Armadas de los países occidentales plantea que el conflicto del siglo XXI, es la llamada guerra “híbrida”, en la cual un estado nacional no actúa como tal, sino a través de fuerzas irregulares, fuerzas regulares encubiertas y acciones de cyberguerra.

Todos estos elementos, actúan coordinadamente para alcanzar un objetivo militar, en función de los intereses de un estado, pero sin que éste participe como tal y pague el costo internacional de una agresión directa.

Las academias militares de los países occidentales, enseñan como ejemplo de ella, la secesión de Ucrania en el siglo XXI. Pero también lo han sido las guerra de Irak, Siria y Afganistán, entre otras. A ello se suman los conflictos que derivan de los proyectos de secesión, en los cuales fuerzas regulares se enfrentan por lo general con milicias irregulares.

De acuerdo a la reglamentación de la ley de defensa nacional vigente, las Fuerzas Armadas argentinas no podrían participar en una guerra “híbrida”, que es la del siglo XXI.

Hoy las Fuerzas Armadas, de Seguridad y Policiales tienen miles de sus integrantes procesados y centenares detenidos por haber cumplido “ordenes ilegales” durante los años setenta.

Concretamente en 2017, en 25 sentencias fueron condenados 205 por esta causa, siendo el récord cuantitativo desde 2013.

Sin una modificación de este decreto reglamentario -que además viola el texto de la ley de Defensa Nacional- la participación de las Fuerzas Armadas en la seguridad de la Cumbre del G20, así como de sus equipos y materiales, es ilegal y quienes lo hagan y ordenen están impartiendo o cumpliendo órdenes que no son legales.

A pocos meses para esta Cumbre, que será el hecho central en la política exterior de Argentina, urge que se resuelva este tema mediante un nuevo decreto reglamentario de la ley de Defensa Nacional que elimine la limitación por el cual las Fuerzas Armadas solo pueden actuar frente a una amenaza externa si esta es de un fuerza armada regular de un estado.

Hacerlo, no es sólo poder concretar bajo el orden legal la participación militar en la seguridad de la Cumbre del G20, sino también adecuar la norma al conflicto moderno probable que es la guerra “híbrida” y permitir al estado un uso integral de los medios con que cuentan las Fuerzas Armadas, de Seguridad y Policiales.

En su discurso en el aniversario del Ejército, realizado en el mismo Colegio Militar donde planteara las primeras tres misiones dos años atrás, además de actualizarlas, el Presidente ha recordado también que el fin de las Fuerzas Armadas es “la defensa de la soberanía integral de la Nación” y ello, al igual que la Defensa de la Constitución Nacional, son las premisas a partir de las cuales se cumplen las misiones mencionadas.