La controvertida candidatura de Lula
Ene-25-18 - por Rosendo Fraga

La definición del tribunal federal de segunda instancia de Porto Alegre, sobre la condena de Lula por corrupción, puede ser menos definitivo de lo que parece. El miércoles 24 de enero, los tres jueces del tribunal, deben confirmar o no, el fallo de primera instancia del Juez Moro -el que impulsó las condenas derivadas del “Lava Jato- que impuso nueve años y medio de prisión contra Lula por “corrupción pasiva” y “lavado de dinero”. Este tribunal de segunda instancia, por lo general ha aumentado las penas impuestas por Moro en primera instancia. Los partidarios de Lula han sido convocados para movilizarse ese día en las calles de la capital de Río Grande Do Sur y sus opositores, reunidos en el Movimiento “Brasil Libre”, lo harán en las calles de Sao Pablo, con la intención de apoyar la ratificación de su condena. La presidenta del PT (Hoffman), dijo días atrás que si impedían la candidatura del ex Presidente podrían provocar muertes, pero Lula dijo que la violencia política no está en la cultura brasileña y decidió no ira a Porto Alegre para bajar la tensión. Es conciente que sumar los sectores medios -hoy opuestos al PT- es clave para ganar la elección presidencial de 2018. Si la confirmación de la condena es unánime por parte de los tres jueces del tribunal, la apelación que queda es la Suprema Corte. Si hubiera una disidencia, la defensa de Lula puede pedir que este tribunal de segunda instancia se aboque a la causa. Pero más allá de las alternativas judiciales, el Presidente Temer se pronunció públicamente diciendo que no quería verlo a Lula “victimizado” y que prefería que compitiera. Al mismo tiempo, se defendió de las acusaciones de corrupción en su contra y argumento a favor de generar una alternativa política de centro unificada para enfrentar al ex Presidente. Hasta ahora, todos los sondeos lo dan a Lula ganando la primera vuelta con aproximadamente 35% de los votos e imponiéndose en segunda sobre cualquier otro candidato y eso no ha variado desde mediados del año pasado.

Si Lula es candidato, lo veremos hacer campaña electoral durante casi todo el año, entre febrero y noviembre, cuando se realiza la segunda vuelta. Ello ayudará a candidatos de izquierda o centro-izquierda en la región, como puede ser el caso de López Obrador en México o Fajardo o Petro en Colombia. En líneas generales, puede favorecer a la supervivencia del Chavismo. Sobre las elecciones de Paraguay y Costa Rica la influencia es menor y en el caso de Cuba, es una democracia con partido único. En el caso argentino, Cristina Kirchner, junto con Mujica, Correa y Samper, son los cuatro ex presidentes de la región, que han firmado la declaración de figuras internacionales reclamando que Lula pueda ser candidato. En el caso particular de la ex Presidenta argentina, que un candidato condenado en primera instancia por corrupción pueda ser candidato y si además ganara, reforzaría su pretensión dentro del Peronismo, de ser candidata presidencial de esta fuerza. Seguramente Correa que busca volver al poder en Ecuador -aunque un referéndum puede impedirlo si imponer la reelección indefinida- el Frente Amplio que buscará su cuarto mandato consecutivo en Uruguay en 2019 y Evo Morales que el mismo año competiría por un cuarto mandato consecutivo, se verían favorecidos de un triunfo de Lula.

Un fallo que en Brasil impidiera competir a Lula, no se traslada automáticamente al caso argentino cuya elección presidencial es un año más tarde, en octubre de 2019. El ex Presidente Menem, con condena de primera y segunda instancia, fue candidato a senador en octubre del año pasado y fue electo. Cristina es senadora y el Senado para el desafuero, sostiene que debe haber condena firme de la última instancia. Pero una definición judicial en contra de Lula, puede influir dentro del Peronismo para bloquear la candidatura de Cristina. No habrá una política uniforme en la región respecto a la relación entre condenas y candidaturas. No sólo eso depende de cada sistema jurídico o constitucional, sino también de cada circunstancia política. Además hay situaciones contradictorias: en Brasil, se impulsa una decisión judicial para impedir la candidatura de Lula desde el centro-derecha y en Venezuela, decisiones judiciales impuestas por un gobierno de izquierda populista, impiden candidaturas de centro-derecha. Correa y Evo Morales, argumentan que impedir la reelección indefinida, es violar la voluntad popular. En Argentina, es un debate abierto si Cristina será o no candidata.

Que Lula no pueda ser candidato va a ser un problema para Brasil y sobre todo para el Presidente electo. Va a plantear la cuestión del conflicto entre legalidad y legitimidad. Todos saben que si Lula es candidato está ganando en primera y segunda vuelta como se dijo. Quien sea electo, sin que pueda competir Lula, sobre todo si es opositor a él, va a ser visto como alguien con legalidad pero de discutible legitimidad. Lula dirá que ha sido proscripto y esta será la base para cuestionar la legitimidad del próximo Presidente. En la Argentina, la proscripción del Peronismo en los años cincuenta y sesenta, generó gobiernos electos sin legitimidad y ello les impidió tener gobernabilidad. Lógicamente, si Lula no puede ser candidato por decisión judicial, las fuerzas de izquierda de la región, argumentarán que la justicia ha reemplazado a la democracia alterando la voluntad popular. Pero tendrán que darse casos similares. Lo podría decir Cristina Kirchner, pero como dijimos no es seguro que no pueda ser candidata en 2019. En el caso de Correa, si se impide su proyecto para impedir reformar la Constitución y establecer reelección indefinida, dirá que ha sido una decisión para proscribirlo como sucedió con Lula. En el caso de Venezuela, las candidaturas que se impiden por decisión judicial son las opositoras al Chavismo.

En conclusión: el fallo de segunda instancia de la justicia federal de Porto Alegre sobre la candidatura de Lula, puede ser menos definitorio de que políticamente se espera; si Lula es candidato, hará campaña intensamente entre febrero y noviembre y ello influirá sobre las otras seis elecciones presidenciales que tienen lugar en la región y en ella en su conjunto; un fallo que impida ser candidato a Lula, no se traslada automáticamente a casos como la candidatura de Cristina en Argentina y si Lula no puede ser candidato, ello creará un problema de legitimidad política para el Presidente electo en Brasil en noviembre de 2018.