Comentario al Balance Militar de América del Sur 2017
Dic-21-17 - por Ricardo López Murphy *

El Balance Militar de América del Sur 2017 se puede comprar en la librería del Círculo Militar (Santa Fe 759, de lunes a viernes de 9 y 19:30 hs). 

Este Balance muestra que en términos cuantitativos (cantidad de blindados, buques, aviones etc.), la Argentina tiene una relación de fuerzas similar a la tendencia histórica, respecto a los demás países de la región. 

Pero la diferencia está en que a lo largo de las últimas tres décadas, el desequilibrio que se ha generado, está en la antigüedad y obsolescencia del material de las fuerzas armadas argentinas y en su bajo nivel de mantenimiento. 

Esto ha generado un desequilibrio, no porque los países de la región -con la excepción de Venezuela- hayan tenido grandes compras de armamentos -el Balance que se presenta, muestra que la región es la que destina menor porcentaje de su PBI a defensa en el mundo (1,6%)- sino porque Argentina ha tenido un largo proceso de desinversión.  

Es así como se hace necesario un plan de reequipamiento militar en el largo plazo, para lo cual es conveniente invertir entre el 0,3 y el 0,4 del PBI en términos anuales. El plan debe ser a más de una década y contar con un financiamiento para todo el período de aproximadamente 2.500 millones de dólares.   

Este plan, bien puede ponerse en el marco de la  ley de Reestructuración Militar 24.848, sancionada por unanimidad de ambas cámaras del Congreso Nacional en 1998 (llamada Ley Jaunarena) y que casi dos décadas después todavía está pendiente de reglamentación. 

Esta norma, establece un coeficiente para determinar la suma destinada al reequipamiento militar, que con su necesaria actualización, permitiría este plan de largo plazo. 

Hay un antecedente en el siglo XX, que fue muy exitoso, sobre este tipo de modelo. En la Presidencia de Marcelo T. de Alvear, en 1925 se sancionó la llamada “Ley de Armamentos”, siendo Ministro de Guerra el General Agustín P. Justo, por la cual se estableció un plan de reequipamiento de largo plazo para el Ejército (que incluía la Aviación Militar), que estuvo vigente hasta comienzos de los años cuarenta del siglo pasado.  En el marco de este plan, fue creada en 1927 la Fábrica Militar de Aviones. 

Dos años después en 1927, se sancionó la ley de reequipamiento naval, destinada a la compra de material para la Marina de Guerra, siendo Ministro de Marina el Almirante Domeq García. Fue una norma similar a la anterior, que también rigió hasta comienzos de los años cuarenta y que permitió la modernización de la Flota de Mar y en 1933 incorporar los primeros submarinos.   

El necesario reequipamiento de las Fuerzas Armadas, debe dar prioridad a la flexibilidad con la cual se generan y desarrollan los conflictos contemporáneos, que suelen ser imprevistos, intensos y breves, sin demasiado tiempo para la preparación. 

Esto hace necesario dar prioridad al concepto de “Tropas Ligeras” en el cual las fuerzas de despliegue rápido, las unidades helitransportadas y de comandos, pasan a ser esenciales en una época de conflictos “asimétricos”, que por lo general tienen lugar frente a organizaciones armadas no estatales. 

Al mismo tiempo, se hace necesaria la adquisición de blindados a rueda, para dar mayor agilidad y movilidad a este tipo de unidades, como son requeridas tanto para las fuerzas de paz, como para los mencionados conflictos con fuerzas no regulares. 

La extensión e importancia del mar argentino, exige el reequipamiento de la Armada de prioridad tanto a los submarinos como a los patrulleros oceánicos. 

Es que tanto la riqueza -no solo la pesca sino también la explotación del lecho marino- como la importancia estratégica de nuestro mar y su proyección antártica, requieren de la capacidad para hacer velar nuestros derechos. 

Debe aumentar la capacidad militar de Argentina en este ámbito. 

En cuanto al componente aéreo, se requiere destinar recursos no sólo a recuperar aeronaves, sino también a incorporar las necesarias para que Argentina tenga la capacidad de hacer efectivo el control y defensa de sus fronteras. 

La capacidad de transporte aéreo resulta relevante para lo planteado respecto al componente terrestre. Pero esta capacidad también se extiende a las fuerzas de seguridad, requeridas cada vez de desplazamientos a diversos lugares del país. 

En un plan de reequipamiento de largo plazo, no sólo hay que pensar en modernizar los aviones Hércules C-130 en servicio, sino en ir planificando la adquisición de los aviones más modernos en su tipo, que ya están en servicio en los países más avanzados. 

Varios de estos temas, fueron analizados en el seminario realizado sobre los trabajos premiados en el concurso “La política de defensa en el siglo XXI”, que tuvo lugar en la Academia de Ciencias Morales y Políticas el pasado mes de noviembre, en el cual participamos como disertantes con el ex Ministro de Defensa Horacio Jaunarena. 

Pero la incorporación y modernización del material, sólo será útil si al mismo tiempo se otorga prioridad al factor humano. 

La falta de adiestramiento y los bajos salarios, conspiran contra la vocación militar y ello requiere de políticas específicas y paralelas al reequipamiento militar de largo plazo.

* Ex ministro de Defensa de la Nación