La fortaleza para negociar
Oct-23-17 - por Rosendo Fraga

Cambiemos ha obtenido un claro triunfo como primera minoría, con aproximadamente 20 puntos de ventaja sobre quien lo sigue, que es el Kirchnerismo, sumados sus votos en todo el país. 

Siendo una fuerza nueva, ha logrado extender su implante territorial, ganando casi tres veces más distritos que en la elección presidencial. 

En el Senado, ha sumado aproximadamente diez bancas más y en Diputados veinte. Pero en ambas cámaras, queda a una distancia similar para alcanzar la mayoría propia. 

Además, se ha tratado de una elección legislativa, en la cual no han estado en juego los cargos ejecutivos provinciales y municipales. 

Es decir que pese a un resultado electoral contundente, el Ejecutivo no eludirá la necesidad de retornar al “arte del acuerdo” que en 2016 le permitió sancionar ochenta y cuatro leyes negociadas con  la oposición. 

Pero llega a esta negociación desde una posición de fortaleza. 

Los gobernadores -Cambiemos tiene sólo cinco de veinticuatro- y los sindicatos peronistas nucleadas en la CGT, son los actores políticos centrales de esta negociación. Ambos han estado en la historia reciente, muy atentos al poder. Para negociar con ellos en forma exitosa, es necesario saber ganar elecciones. 

Ya para fines de esta semana, el Presidente ha convocado a los gobernadores a la residencia de Olivos para tener el primer encuentro en la nueva etapa. La agenda es concreta: la distribución de los recursos, no sólo entre el gobierno nacional y las provincias, sino también entre ellas y la provincia de Buenos Aires, gobernada por el oficialismo. 

En los próximos días también, se retomaran los contactos con la CGT para abrir la negociación entorno a la reforma laboral, que el gobierno ha anticipado será consensuada con sindicatos y empresarios, diferente a la realizada en Brasil y que no pasará por el Congreso, al no modificar las leyes más importantes que regulan la vida laboral. Se realizará mediante decretos y medidas administrativas. 

El Kirchnerismo aunque retiene poder en ambas cámaras (mantendría influencia sobre uno cada cuatro senadores de origen peronista y la tendría también sobre uno cada tres diputados), no parece en fuerza de impedir esta negociación en el Congreso. 

Pero será esta misma semana la votación del desafuero de Julio de Vido, el hecho político- parlamentario, que pondrá muy rápidamente en evidencia los efectos políticos del reciente resultado electoral. 

Seguramente se pondrá de manifiesto que la misma cáamara que hace poco tiempo rechazó la expulsión del ex ministro -para la cual eran necesarios como ahora dos tercios de los presentes- ha cambiado su relación de fuerzas sin que se modifique su composición. 

Es un hecho político anticipatorio de que le victoria electoral del 22 de octubre, puede permitir a Macri negociar con éxito y desde una posición de fuerza, la agenda de reformas que tiene por delante.