A menos de cuatro semanas de las elecciones
Sep-26-17 - por Rosendo Fraga

A menos de cuatro semanas de las elecciones legislativas, el oficialismo se encamina a confirmar su triunfo como primera minoría y obtener algún punto más. Macri asume un rol protagónico en la campaña. Tan es así que decidió abandonar el encuentro con Trump en los EE.UU. para debatir la situación de Venezuela, por actos electorales. De acá al 22 de octubre tiene previsto participar en un acto cada dos días. Cambiemos ganó en 10 de los 24 distritos en las PASO y ahora trata de hacerlo en más. Los dos muy importantes que perdió por estrecho margen (Buenos Aires y Santa Fe, que sumados son la mitad del país) más otros tres de menor envergadura. Uno de ellos es Chaco, que el Presidente visitó por cuarta vez desde que es Presidente. Corrientes, donde Cambiemos intenta retener el Gobernador que se renueva el 8 de octubre, es otro distrito al cual Macri dará prioridad. El Peronismo por su parte se repliega a nivel distrital, anticipando señales de que tras una derrota de Cristina, buscaría una reunificación amplia incluyendo a Massa. Las declaraciones del Presidente del bloque de senadores del FPV (Pichetto) reivindicando al PJ han sido una señal clara al respecto. Cristina, ya sin ningún gobernador de los 17 del PJ apoyando su campaña -los de San Luis y Santa Cruz se han replegado-  se limita a enviar su delegado a las provincias (Kicillof), quien sólo ha logrado ser recibido en Santa Fe, cuya lista de candidatos a diputados nacionales está encabezada por un K (Rossi). Mientras tanto avanzan las causas de corrupción contra  ella y sus hijos y su ex Ministro de Planificación e Infraestructura (De Vido) enfrenta el inicio del juicio por la tragedia de Once. 

Pero es en el conurbano bonaerense donde tanto Cambiemos como el Kirchnerismo concentran sus esfuerzos de campaña. Cabe recordar que ahí están dos tercios de los votos bonaerenses. Macri estuvo en Berazategui, donde Cambiemos perdió por 15 puntos, en Lanús y Quilmes donde fueron derrotados 2 intendentes del PRO y en Morón, donde un intendente propio -el ex marido de María Eugenia Vidal- ganó por sólo 3. Por su parte Vidal visitó Matanza, donde el oficialismo perdió por 20 puntos  y Hurlingham, que Cristina ganó por menos de uno. Su primera candidata a diputada nacional estuvo en Quilmes y su segunda candidata a senadora nacional en Florencio Varela, el municipio más pobre del conurbano donde Cambiemos perdió por 26 puntos. La estrategia del oficialismo es disminuir la ventaja que obtuvo Cristina en el conurbano. Ella por su parte, tras visitar el municipio donde tuvo su mayor victoria (Florencio Varela) estuvo en Lomas de Zamora (el más poblado después de Matanza) donde ganó por 8 puntos. Conciente de que tiene una elección muy difícil, Cristina también se concentra en el conurbano, buscando evitar que Cambiemos, se imponga mejorando en este ámbito. Al mismo tiempo, apoya la causa Mapuche y la protesta de los estudiantes secundarios porteños, buscando mantener su perfil “progresista”. Pero la respuesta de Cambiemos es contundente en el campo social: Vidal aumenta 20% las asignaciones familiares y 13% las jubilaciones mínimas; el ANSES amplía los créditos Argenta a los beneficiarios de la asignaciones familiares; se incrementan los subsidios “Argentina Trabaja”, que generan el mayor efecto clientelar y se amplía los créditos PROCREAR a trabajadores en negro, monotributistas y jóvenes. Al mismo tiempo, el gobierno nacional negocia con la CGT y los movimientos sociales, para evitar protestas en las calles en los días que restan hasta la elección. Ello tiene excepciones, y marcharán a comienzos de esta semana reclamando la “Emergencia Social” en el ámbito porteño. 

Pero el caso Maldonado sigue en el centro de la escena y sus familiares han convocado una nueva marcha a la Plaza de Mayo para el 1 de octubre, al cumplirse dos meses de su desaparición. Convergerán nuevamente las organizaciones de derechos humanos, los partidos de izquierda, el Kirchnerismo, organizaciones indigenistas y grupos radicalizados como Quebracho. Ese el espectro de la “oposición dura”, que el Kirchnerismo busca polarizar electoralmente, pero que también genera temores en los sectores medios. Ello tendrá lugar a tres semanas de la elección. El reemplazo del juez Otranto (Esquel) por Lleras (Rawson) es considerado un éxito por familiares de Maldonado y las organizaciones de derechos humanos, que siguen buscando el involucramiento de la OEA y la UN en el caso. El gobierno espera que el tema tenga poco costo electoral, pero ya asume que no logrará sacarlo del centro de la escena política en los próximos días. Respecto a la Gendarmería, la estrategia del oficialismo parece fluctuar entre buscar algún responsable dentro de ella o tratar de protegerla. En este contexto, el Senado se apresta a prorrogar la ley que establece un plazo que vence en noviembre, para el relevamiento de las tierras indígenas en todo el país y Diputados, a prorrogar por tercera vez la ley sancionada en 2006 que suspende el desalojo de los indígenas que ocupan tierras sin título.        

Al mismo tiempo, el oficialismo espera que el peritaje de la Gendarmería estableciendo que Nisman fue muerto genere costo político para el Kirchnerismo. El Fiscal Taiano pide ahora la reconstrucción del hecho y probablemente cambie la carátula de la causa de “muerte dudosa” a “homicidio”. Es un golpe político para el Kirchnerismo, aunque no tenga efectos jurídicos inmediatos. Cristina ha dicho que este peritaje es una operación para neutralizar el caso Maldonado y su vocero (Moreau), que el dictamen de la Gendarmería ha sido un “favor” que esta Fuerza de Seguridad le ha hecho al gobierno, por la “protección” que le ha dado en el caso Maldonado. La evidencia de que el caso encubre un fuerte conflicto politico, lo dio la Presidente de la agrupación de jueces K Justicia Legítima (Garrigos de Rébori) quien sostuvo que fue un “suicidio”, contradiciendo el peritaje de la Gendarmería. La Suprema Corte por su lado hizo público que no comparte un dictamen anterior de sus peritos, que había dicho lo contrario. Al mismo tiempo, se aceleran las causas por corrupción que afectan al Kirchnerismo: se inicia el juicio contra De Vido por la tragedia de Once; la Cámara Federal porteña confirmaría el procesamiento de Cristina en la causa “Los Sauces” y el Juez Bonadio la citaría a indagatoria por el acuerdo con Irán. 

En conclusión: a menos de cuatro semanas de las elecciones, Cambiemos busca afianzar el triunfo de las PASO y el Peronismo da señales de percibir una derrota de Cristina como oportunidad para desplazarla; aunque Macri visita y visitará varias provincias, la batalla electoral se concentra en el conurbano. Disminuir la ventaja de la ex Presidenta en este ámbito, es la clave de su derrota en la provincia;  el caso Maldonado sigue en el centro de la escena y el Kirchnerismo tratará de beneficiarse de la marcha que se realizará el 1 de octubre, al cumplirse dos meses desde que fue visto por última vez y por su parte el gobierno percibe que el peritaje de la Gendarmería dando cuenta de que Nisman fue asesinado, lo beneficia políticamente al poner al Kirchnerismo en una situación política complicada.