El tratado de libre comercio entre el MERCOSUR y China
Mar-09-17 - por Rosendo Fraga

La reunión de los cancilleres del Mercosur que se realiza en Buenos Aires, tratará como un tema central, los acuerdos de libre comercio que el bloque puede firmar con otros países o regiones. 

En los últimos meses, tanto el Mercosur como la Unión Europea han dados señales de querer avanzar en un TLC entre ambos bloques. Es una buena intención, cuando el giro proteccionista que ha dado los EEUU, reduce las posibilidades de acceso al mercado estadounidense de los países de la región. 

Pero esta intención, enfrenta dos dificultades. La primera, es que el liderazgo político europeo, enfrenta una situación compleja, con elecciones generales en Holanda, Francia, Alemania y a lo mejor Italia, en los próximos meses, en las cuales crecen las fuerzas nacionalistas y anti-UE. 

Al mismo tiempo, se le plantea al Mercosur la posibilidad de un TLC con China. 

Este ofrecimiento, tiene como marco el “Libro Blanco” que la potencia asiático presentó el pasado mes de noviembre, para América Latina, en el que puso a disposición una serie de vías para profundizar y ampliar las relaciones con los países de la región. Entre ellas, estaba avanzar con tratados de libre comercio. 

A ello se agrega la oferta que había recibido Uruguay, para iniciar negociaciones bilaterales con China para un TLC. 

Dicha propuesta, fue vista con cierta prevención por los demás países del Mercosur, porque un acuerdo bilateral de este tipo, rompe las reglas del grupo regional, que obliga a los países que son miembros plenos del grupo a negociar en conjunto. Lo mismo sucedió tiempo atrás, con la oferta estadounidense al gobierno uruguayo para un acuerdo bilateral. 

Pero hoy China plantea la posibilidad de un acuerdo con el Mercosur, trasladando al grupo la oferta realizada a Uruguay.

Se trata de una oportunidad que los países del Mercosur no deberían desaprovechar en momentos que el proteccionismo norteamericano puede reducir sus exportaciones. 

El acuerdo con la UE es un buen propósito, pero de difícil concreción, aún si evoluciona a un sistema de varias velocidades, como han propuesto en la reciente Cumbre de Versalles Alemania, Francia, Italia y España. Pero es difícil de lograr, dada la cantidad de países que integran el bloque y su diversidad de intereses. 

En cambio China presenta la ventaja de un solo interlocutor, con el cual no sería tan difícil llegar a un acuerdo. 

En conclusión, si bien el Mercosur parece dar prioridad a la UE en su agenda de negociaciones comerciales globales, China ofrece una alternativa más rápida y eficaz para concretarla y sería un error no aprovechar la oportunidad que se abre.