El surgimiento de una nueva era
Dic-02-16 - por Lucas Calzoni

Ésta es una época de grandes cambios y transformaciones políticas, económicas y tecnológicas. El proceso de globalización que parecía un fenómeno imparable, es frenado por el resurgimiento de los nacionalismos; los populismos avanzan como una marea por las fisuras de las instituciones democráticas; la tecnología digital une y desune a la vez a la sociedad; las reacciones de xenofobia y de resentimiento aumentan frente a la llegada de los  inmigrantes; la anti-política y las agrupaciones anti-sistema  ganan poder frente a la ineficacia de los representantes de la "vieja política". Todos estos fenómenos analizados en su conjunto nos dan a entender que hay una llamada de atención a los sistemas políticos y a su incapacidad para resolver las demandas de los ciudadanos. Esta "crisis de representatividad" aleja a la clase política de la ciudadanía, creando una peligrosa distancia entre ambos. Saber escuchar al electorado debería ser una prioridad para las nuevas generaciones de políticos, para poder cerrar la brecha entre representantes y representados.

La historia nos demuestra una vez más su imprevisibilidad, con sus giros inesperados. Los resultados del Brexit británico o del triunfo de Trump en las elecciones  estadounidenses nos dan la pauta de que hay un actitud  de rebeldía de la ciudadanía  frente a las élites políticas tradicionales porque no se sienten escuchados y no satisfacen sus demandas. Además podemos agregar otros factores como el miedo a los inmigrantes, la decepción  con la política tradicional y con el incumplimiento de sus promesas  o la necesidad de justicia frente al aumento de la corrupción y la delincuencia. La "nueva política" debe dar respuestas a estas demandas insatisfechas, es por ello, que la democracia representativa debe adaptarse a los nuevos desafíos que surgen en el orden global.  Los debates sobre las relaciones complejas entre globalización y nacionalismo, libre mercado y proteccionismo, institucionalismo y populismo,  multiculturalismo y choque de culturas, deben estar sobre la mesa de discusión en las democracias modernas para decidir sobre el futuro de las próximas generaciones.

El tablero mundial ha cambiado totalmente, presentándose nuevos interrogantes sobre el futuro: será Trump quien dirigirá a la superpotencia norteamericana hacia un aislacionismo proteccionista como ya había sucedido en otras etapas de la historia de su país;  será que con la desaparición del líder cubano Fidel Castro se abrirá una etapa de apertura política y  económica de la isla caribeña; acaso con la derrota de los movimientos populistas en Latinoamérica se reforzará la confianza en las olvidadas instituciones democráticas, será que el Brexit representará un proceso de secesionismo o de fragmentación de la comunidad europea, estaremos en presencia de un gatopardismo (que todo cambie para que todo siga igual)  para sostener el "status quo" del mapa estratégico global o nos encontraremos ante cambios profundos e irreversibles que llevarán a nuevos horizontes políticos.  El mundo está cambiando nos guste o no y debemos estar atentos ante este clima de incertidumbre que para algunos representarán amenazas y para otros oportunidades.