Las atribuciones de los mandos de las Fuerzas Armadas
Jun-03-16 - por Rosendo Fraga

El decreto por el cual se devuelven a los mandos de las Fuerzas Armadas atribuciones, es una decisión razonable.

Hace ya más de tres décadas, cuando fue restablecida la democracia, tenía sentido limitarlas. Se trataba de establecer una efectiva subordinación militar al poder civil, tras medio siglo durante el cual habían tenido lugar seis golpes y las Fuerzas Armadas habían gobernado bastante más tiempo que los civiles.

Pero mucho tiempo ha pasado desde entonces, ya sea en lo que hace a que en toda la región la democracia se ha establecido como el único sistema de gobierno, en cuanto a que ha habido una total renovación en las Fuerzas Armadas por razones cronológicas y estas además han demostrado una plena identificación con los valores democráticos.

La idea de modernizar el estado que impulsa la actual administración, tiene una manifestación efectiva en el área de defensa con esta decisión, que descentraliza la ejecución de una serie de medidas administrativas, que al ser resorte de los jefes de Estado Mayor y ya no del Ministerio de Defensa, se agiliza y se hace más eficaz la gestión.

También este decreto revaloriza el rol de las juntas de calificaciones de las Fuerzas Armadas que determinan los ascensos, las que resultan fundamentales para una efectiva promoción por mérito, las que en la última gestión, habían sido desvirtuadas por el poder político.

Sin alterar las reformas en el Código de Justicia Militar introducidas en los últimos años, el decreto permite un manejo más eficaz del sistema disciplinario.

Lo que no altera el decreto es que el Ministerio de Defensa, sigue teniendo la competencia en cuanto a la designación del personal superior (Generales, Almirantes y Brigadieres), atribución que no ha sido devuelta.

Ello también es razonable, ya que es lógico que el poder político intervenga en este tipo de designaciones, a diferencia de lo que sucedía antes del restablecimiento de la democracia.