Putin y la caída del avión ruso en el Sinaí
Nov-23-15 - por Guillermo Lafferriere

Desde el momento mismo de la caída del avión ruso días atrás luego de despegar de Sharm - el - Sheik, en el sur del Sinaí, el que tenía como destino a San Petesburgo; aparecieron diferentes indicios que llevaban a que la causa de la destrucción de la aeronave y la muerte de los 224 pasajeros se debía a un hecho externo a la aeronave.   La rama del Estado Islámico que opera en el Sinaí, se adjudicó el hecho y diversos organismos han llegado a la conclusión que una acción externa causó la destrucción de la aeronave.

Esta columna pretende colocar este hecho en el contexto estratégico en que los hechos han sucedido, los cuales tienen a un actor claramente afectado: Rusia y a un posible origen de esa acción, el Estado Islámico en su versión egipcia.  A continuación daremos nuestra apreciación sobre estos hechos:

  • No resultaba probable que los elementos del Estado Islámico pudieran haber accionado contra la aeronave rusa empleando un sistema de armas antiaéreo.  La altura en la que el avión explotó, lo colocaba muy por fuera del alcance de un sistema portátil para atacar aeronaves a baja altura; equipos que no son raros de observar en organizaciones irregulares que tienen cierta envergadura, y el Estado Islámico claramente es una de ellas. Sin embargo no cuentan con armamento antiaéreo más complejo, como el que se requeriría para una acción de este tipo. Esos equipos son mucho más voluminosos, relativamente más sencillos de ser localizados y demandan de personal que posea una capacitación que no se logra sino luego de muchos meses de adiestramiento. Expresado esto, la hipótesis más posible, y que el Estado Islámico reconoció públicamente, es que se introdujo un explosivo en alguna parte de la aeronave en ocasión que la misma estaba en tierra.
  • Rusia sin lugar a dudas redoblará su acción militar como respuesta a este ataque.  Esa respuesta militar rusa tiene algunas ventajas respecto a reacciones que en el pasado se intentaron hacer contra ataques similares. Es que más allá de identificarse los autores, por lo general ellos no eran pasibles de ser atacados porque no estaban ligados de manera estable a una porción específica del terreno. En el caso del Estado Islámico, Rusia cuenta con información detallada del mismo fundamentalmente sobre su accionar en Siria, donde el grupo ha ido mutando de una organización irregular clásica a una más híbrida, con modos y conductas propias de fuerzas regulares. Esta última situación facilitará que los rusos puedan realizar ataques aéreos sobre blancos críticos del Estado Islámico a la hora de responder al atentado, y muy posiblemente se limiten a hacerlo abiertamente en territorio sirio.  Respecto a las fracciones del Estado Islámico que operan en el Sinaí, aquí la respuesta es más compleja, pues la estructura si mantiene características de una fuerza irregular y no es posible fijarla a porciones específicas del terreno sobre donde sea posible localizarla y destruirla. A ello debe sumársele el hecho que esto sucede en territorio soberano de Egipto.
  • Rusia viene recomponiendo progresivamente su relación con el gobierno de Cairo.  A este último la caída del avión lo afecta decisivamente en todo lo que hace al turismo internacional, que es una fuente relevante de recursos para Egipto. Las tropas egipcias vienen llevando adelante acciones continuas y muy riesgosas en el Sinaí contra el Estado Islámico y otras organizaciones fundamentalistas islámicas.  No sería de descartar que Rusia llegue a un acuerdo con el gobierno egipcio para que de manera encubierta, sus fuerzas de operaciones especiales puedan realizar operaciones en la península del Sinaí contra elementos del Estado Islámico.

Quienes creían que Moscú se vería compelido por una posible acción terrorista llevada como la perpetrada en el Sinaí, no tienen en cuenta la dureza con que Rusia ha hecho frente en el pasado reciente a acciones terroristas en su propio territorio.  En esas respuestas no dudó en poner en riesgo elevadísimo a sus propios connacionales en la búsqueda de no negociar con terroristas. De hecho Moscú ha respondido con un ataque de misiles masivo desde sus buques en el Mediterráneo Oriental y alrededor de 175 salidas de bombarderos estratégicos sobre distintos blancos del Estado Islámico en Siria. Es muy probable, que merced a las fortísimas declaraciones de Putín en relación a los terroristas del Estado Islámico, Rusia comience a incrementar sus operaciones en conjunto con otras fuerzas militares extranjeras. Otras acciones no las observaremos, dado su carácter absolutamente secreto; pero si serán percibidas por los miembros del Estado Islámico.

Para cerrar este comentario, no podemos dejar de contrastar como entre nosotros se ha buscado un acercamiento al gobierno de Moscú, llegándose a expresar que ese país realmente está combatiendo al terrorismo islámico, aspecto que esta columna no pone en duda. Sin embargo, nada se ha escuchado en contra de la dureza de la posición de Putín respecto a estos terroristas. El líder ruso ha mencionado que los perseguirá donde sea que se encuentren y en ningún momento ha expresado que espera atraparlos para juzgarlos. Nos atrevemos a predecir que no existirá un "Guantánamo ruso" donde se alojen miembros del Estado Islámico. No creemos que Moscú busque albergar a algunos de ellos.  Puede el lector imaginar la reacción que localmente hubiera tenido una posición similar de alguna nación occidental. El doble estándar que tanto se critica en las relaciones internacionales tiene también practicantes entre nosotros.