El cambio que necesita la Defensa Nacional para el 2016
Sep-09-15 - por Gustavo E. Andrés

Si las próximas elecciones presidenciales producen un cambio en la visión del mundo, este debería llegar a la Defensa Nacional. Desde el año 1983, los gobiernos elegidos por el voto ciudadano, han fracasado en la gestión de Defensa en forma llamativa.

Las reglas que no se han cumplido y provocan este resultado incluyen las siguientes premisas:

1) Difícilmente civiles sin conocimientos y experiencia en defensa y seguridad nacional puedan generar un cambio positivo en la dinámica de este sector cuyo mando ostentan. La historia reciente contiene una sucesión de ministros que acreditaron escasos estudios, nula experiencia laboral, pobres conocimientos relativos o interés en el mundo de la defensa. Leer los curriculum vitae hasta el momento de ser designados de Borras, Carranza, Lopez, Jaunarena, Luder, Romero, Di Tella, González, Camilión, Domínguez, López Murphy, Pampuro, Garré, Puricelli y Rossi, permiten en parte comprender la actual situación del sector. Otro paso para interpretar esta debacle, es asimilar que las ideas son alimentadas por el conocimiento y la experiencia acumulada en la resolución de problemas. Sin experiencia la solución se degrada al ensayo y error.

El análisis también demuestra que los equipos de civiles que acompañaron a cada ministro, terminaron aceptando los consejos de militares en funciones, los cuales lograron en la práctica que cada fuerza se auto conduzca buscando sus propios réditos. La última prueba palpable de este razonamiento, es el interés que aún muestra el ministerio por adquirir una plataforma y un  sistema de armas como el fuselaje Mirage en su versión Kfir.

Parece paradójico que en caso de conflicto armado, los civiles asuman la responsabilidad del desarrollo de las acciones, cuando hasta ahora nunca han logrado ni siquiera administrar a nivel  orgánico el ministerio.

Suponer que entender de asuntos militares como son las relaciones cívico-militares es saber de Defensa, es tan pobre como "pensar que se puede desatar un nudo sin saber cómo está hecho" (1).

Los civiles deben fijar la estrategia nacional que no es otro cosa que el enfrentamiento de voluntades, dejando la táctica o enfrentamiento de fuerzas a los militares.

Axioma 1: El próximo ministro de Defensa y su equipo deben ser civiles con sólidos conocimientos de Defensa Nacional.

2) La estrategia para la Defensa Nacional debe partir de una visión que permita conocer los conflictos que se ciernen sobre el país, a fin de diseñar las políticas específicas, estableciendo  amigos y enemigos, sopesar costos y beneficios y elegir las opciones factibles. Y poder transmitir la decisión mediante un mensaje que pueda influir en la voluntad del receptor. El portador de ese mensaje es un esfuerzo que conoce los objetivos y recursos. A partir de esta elección surgirá la misión (emisión de directiva) que dice que hacer para que el planeamiento materialice el esfuerzo que supone la misión. De lo contrario se preparan planes alternativos concebidos desde supuestos teóricos.

Para el sistema de defensa argentino el planeamiento por capacidades, ha sido una alternativa poco apropiada, ya que es costoso debido a que necesita de probables escenarios de actuación y definir en dónde tendrán que actuar las fuerzas militares, a quién  tendrán que enfrentarse, en qué condiciones y  lo que se pretende que sean capaces de hacer. A partir de esto, es necesario deducir las misiones y cometidos de las fuerzas comprometidas y por lo tanto definir la cuantificación de las necesidades para cada capacidad, e incluso intuir otras nuevas que deben ser contempladas. Es apropiado para potencias de primer nivel como EE.UU, que al ser  un decisor indelegable en el mundo, debe tener un plan militar para cada posible conflicto que surja sobre el orbe; o en menor medida para la OTAN que debe velar por la seguridad de sus miembros en distintos escenarios y situaciones de crisis políticas, tanto en Europa como en el resto del mundo.

Los denominados planeamientos estratégicos deberían limitarse para evitar el inútil ejercicio de calcular futuros soñados que nunca ocurren, ya que en la práctica frecuentemente no están determinados los objetivos y recursos necesarios para alcanzarlos. Las Fuerzas Armadas Argentinas son muy proclives a estos planeamientos estériles.

Además si la estrategia nacional no determina claramente las misiones, se llega a situaciones poco serias. Una prueba contundente fue en 1982 donde frente a los hechos, no existía siquiera un plan de acción concreto para enfrentar al Reino Unido, sabiendo que era el principal conflicto de soberanía e integridad territorial al cual debían responder desde casi un siglo y medio atrás. Sin embargo durante décadas los mandos militares con conocimiento de las cúpulas políticas realizaron planes estratégicos, sin ser su responsabilidad, para hipotéticas situaciones que nunca se cumplieron.

Es necesario para cada fuerza un planeamiento militar, donde queden definidas las capacidades básicas operativas que deben tener,  como (1) mando y control integrado, (2) vigilancia, reconocimiento, inteligencia y adquisición de objetivos, (3) capacidad de concentrar las fuerzas y moverlas, (4) precisión y eficacia de acción, (5) capacidad de supervivencia y protección y (6) apoyo logístico. Estas deberán complementarse con las capacidades generales de disponibilidad, integración en una fuerza conjunta o combinada e interdisciplinaridad con otras áreas de la administración central.

El ministerio de Defensa a partir de la estrategia adoptada para cada conflicto y  emisión de directiva, utilizara el planeamiento de fuerzas, de recursos, de armamentos, de logística, así como el planeamiento de mando y el planeamiento civil de emergencias para resolver la situación, a través de un comando de operaciones conjunto.

La realidad muestra que aún hoy existe un conflicto de soberanía e integridad territorial pendiente que no está resuelto. Además el  narcotráfico se ha constituido en una amenaza a la seguridad nacional. Dos grandes deudas que un gobierno nacional serio deberá cumplir con la ciudadanía.

Axioma 2: Debe primar la decisión estratégica para establecer las hipótesis de conflicto que fijan el esfuerzo nacional y el plan general de acción.

3) El sistema defensivo argentino debe contar con un nuevo marco jurídico que conciba la Defensa Nacional dentro de un concepto más amplio como es la Seguridad Nacional. La ley de defensa actual es un compendio de artículos que se acercan muy poco a la realidad, especialmente el contenido de los párrafos del Nº2 al 5.

La definición más aceptada para la seguridad de un país es aquella que considera "una situación en la que un Estado está a resguardo contra (1) agresiones militares, (2) presiones políticas o (3) coerciones económicas significativas, obteniendo con ello libertad de acción para proseguir con su propio desarrollo y progreso" (2).

Los países donde hay un avanzado estudio de los conocimientos de Defensa, consideran a la misma, parte de la Seguridad estatal debido a la propia naturaleza de las amenazas actuales que deben enfrentarse. Estas en muchos casos actúan sigilosamente dentro de las fronteras de la Nación. Por tanto la prevención y anticipación, son atributos esenciales para complementarla.

El poder militar para defender el espacio vital, el poder policial para mantener la seguridad y la inteligencia a fin de anticipar amenazas, conforman junto a la acción del estado organizado (defensa civil) y la sanidad los pilares de la Seguridad Nacional.

La Ley Nº 23.544 fue anacrónica desde su publicación en 1988, en 1989 aparece el documento "El rostro cambiante de la guerra: hacia la cuarta generación" (3) donde se describen conflictos como guerra de guerrillas, guerra popular, civil, terrorismo y  contraterrorismo, terrorismo de estado u operaciones similares y encubiertas, guerra asimétrica (asymmetrical warfare) (4) operaciones de baja intensidad (Low intensity operations) (5), guerra sucia, y medios de propaganda combinados con estrategias no convencionales como cibernética, uso de la población civil y las esferas políticas. En este tipo de guerras no hay enfrentamiento entre ejércitos regulares ni necesariamente entre Estados, sino entre un estado y grupos violentos o  entre grupos violentos de naturaleza política, económica, religiosa o étnica, que pueden estar dentro del territorio de un estado. Por tanto la definición de "agresión externa" para activar los mecanismos de Defensa Nacional, queda caduca en función de la índole de las agresiones actuales. En el caso de Argentina la agresión está consumada de hecho, vulnerando desde hace mucho tiempo nuestra soberanía e integridad territorial.

Desde la óptica jurídica los requisitos que debe cumplir una norma para ser legítima son validez, (emitida por órgano competente), justa (cumple los fines que la sociedad considera buenos) y eficaz (acatamiento de la norma). La actual ley de Defensa Nacional es ineficaz porque en los hechos no se cumple.

Axioma 3: Sin un marco jurídico apropiado que guíe la política de Seguridad y Defensa Nacional, nunca se obtendrán resultados positivos.

4) Las fuerzas armadas argentinas son actualmente comandos orgánicos con objetivos sin oponentes, organizados por funciones o sea típicas unidades administrativas. Los objetivos operacionales propios de comandos operacionales organizados por resultados ha dejado de ser una prioridad y las pruebas son contundentes.

Cuadro Nº 1: Distribución por programas del personal total civil y militar.

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Para tener una idea cabal de la magnitud que significa perder 5800 cargos en operaciones, la cifra equivaldría a no tener el actual cuerpo de infantería de marina.

La doctrina militar universal establece claramente que los jefes de las fuerzas armadas "no conducen sus fuerzas en operaciones. Solamente adiestran, alistan y sostienen a dichas fuerzas para los comandos operacionales", constituidos a tal efecto.

Durante la guerra de Malvinas, el Reino Unido demostró con la fuerza expedicionaria enviada  un cabal conocimiento práctico de la doctrina de operaciones conjuntas. El mando de las fuerzas de tierra estuvo a cargo del Mayor General Jeremy Moore (Royal Marines) y compuesto por la Brigada Nº 3 al mando del Brigadier General Julian Thompson del cuerpo de Marines, integrada por tres unidades de infantería de Marina en el rango de batallones y dos batallones de paracaidistas del ejército, apoyados por unidades de ingenieros y artillería del cuerpo de infantería de marina y del ejército, fuerzas especiales del SAS (Ejercito)  y SBS (Marina). La otra gran unidad fue la brigada de infantería Nº5 al mando del Brigadier General del Ejército Sir Mathew Wilson,  integrada por batallones de la guardia galesa, escocesa y rifleros gurkas, más unidades complementarias. Fue una clara muestra de total integración de un comando operacional conjunto, compuesto por fuerzas del ejército, infantería de marina, marina y escuadrones aéreos pertenecientes  a la Marina Real y la Real Fuerza Aérea operando desde portaviones.

Axioma 4: Las fuerzas que constituyen el instrumento militar deben mantener su identidad, con doctrina y adiestramiento específico, pero deben realizar sin excepción todas las operaciones de cualquier magnitud, bajo un comando con una doctrina conjunta.

5) Estas cuatro piedras de toque son imprescindibles para moldear el sistema de Defensa Nacional y obtener una organización que cuide las espaldas de la Nación y permita a todos los ciudadanos sentirse seguros, en la confianza de que el estado resguarda los derechos que establece la Constitución Nacional y están protegidos contra todas las amenazas que pueden cernirse sobra Argentina.

Si el cambio gana las próximas elecciones, la Defensa Nacional no puede faltar a este nuevo amanecer de la Nación.

A Antoine de Saint Exupery se le atribuye la siguiente frase "Para ver claro, basta con cambiar la dirección de la mirada". Esto es precisamente lo que se necesita. 

Axioma 5: Deben cumplirse los cuatro axiomas mencionados, como paso esencial para la creación de un nuevo sistema de Defensa que cumpla su cometido.



(1) Cita de Aristóteles

(2) ONU

(3) Changing Face of War: Into the Fourth Generation; Marine Corps Gazette, Oct 1989.

(4) Metz, Stephen; Johnson II, Douglas. Asymmetry and U.S. Military Strategy: Definition, Background, and Strategic Concepts U.S. Army Strategic Studies Institute, Carlisle, Pa, January 2001.

(5) Hill, J.R Maritime Strategy for Medium Power, US Naval Institute, Annapolis, 1986.