La coyuntura mundial reduce la prioridad relativa de América Latina para EEUU
Jun-04-14 - por Rosendo Fraga

Durante las últimas semanas, la política exterior de los EEUU ha tenido centros de interés, que han relegado la importancia relativa de América Latina. La gira del Presidente Obama por Japón, Vietnam y Singapur, confirma que la prioridad estratégica de largo plazo es Asia y la toma de posición contra China en los conflictos por territorio marítimo con dichos países, evidencia que EEUU pretende seguir siendo la primera potencia en el Pacifico. La visita que al comenzar junio realiza a Polonia, a Bruselas,- para asistir a la Cumbre del G7 ahora sin Rusia,- y a Francia para asistir a la conmemoración del 70 aniversario del desembarco en Normandía, confirman que la crisis de Ucrania y el conflicto con Rusia, es el más importante en occidente. El acuerdo gasífero de Rusia y China y las maniobras navales conjuntas, muestran el acercamiento de las dos potencias, para limitar la influencia de EEUU en sus respectivos entornos. Obama anuncia que la política exterior dará prioridad a la diplomacia sobre lo militar, y a lo multilateral sobre lo unilateral y acelera el repliegue de Afganistán para que se complete al finalizar el año. En América Latina, el Secretario de Estado (Kerry) visita México para agilizar los acuerdos bilaterales firmados por Obama con Peña Nieto; la Casa Blanca dilata los pedidos del Congreso para aplicar sanciones a dirigentes del Chavismo por la represión violenta y un grupo de ex funcionarios, académicos y empresarios vinculados a la política hacia América Latina, piden se revea el embargo a Cuba.

La IX Cumbre Interministerial de la Alianza del Pacífico, realizada en México, convocó a una reunión conjunta a los ministros del Mercosur a realizarse en las próximas semanas. México, Colombia y Perú, decidieron acompañar esta iniciativa presentada por Chile, que políticamente busca evitar que crezca la impresión de competencia o incluso antagonismo, entre los dos bloques comerciales más importantes de América Latina. Costa Rica y Panamá en América Central y Uruguay y Paraguay en el Mercosur, junto con EEUU, han sido aceptados como observadores en este bloque lo que potencia su proyección. La realidad es que el volumen del comercio exterior de la Alianza del Pacífico, supera al del Mercosur, aunque éste al sumar a Brasil, Argentina, Venezuela, Uruguay y Paraguay, lo supera en PBI y población. México percibe en esta Alianza, la posibilidad de insertarse en América del Sur, de la cual ha estado históricamente distante. La propuesta chilena, busca evitar la consolidación de la imagen de que la Alianza del Pacífico son los aliados de EEUU en la región y que el Mercosur se alinea con los BRICS, semanas antes que tras el Mundial de Fútbol se reúna en la capital brasileña la Cumbre de dicho grupo.

Respecto al Mercosur, hasta mediados de la primera década del siglo XXI era el eje de la política regional de Brasil. En la segunda mitad de ella, Unasur lo desplazó como eje de esta política. En los primeros años de la presente, la Celac ha pasado a tener un rol importante en l a política regional del país más grande de América del Sur, que también lo es en el ámbito de América Latina y el Caribe. Al mismo tiempo, la incorporación de Venezuela como miembro pleno gestada tres años atrás, terminó siendo más un problema que una solución. Se sumó a un país que hoy tiene la economía en crisis y una situación política conflictiva y frágil. La política proteccionista de Argentina, creó conflictos y tensiones con Brasil, Uruguay y Paraguay y esto no contribuyó a la cohesión del bloque. El intento de sumar a Bolivia y Ecuador,- con lo cual el Mercosur tendría siete países frente a los cuatro de la Alianza del Pacifico,- no tiene posibilidades de concretarse rápidamente. Además, frente a la globalización creciente, el Mercosur se aisló sin ampliar su horizonte. Recién ahora con el intento de reactivar el TLC con la UE, aparece una acción para revertir esta situación. El riesgo del grupo no es desaparecer, sino que dentro de dos décadas sea visto como hoy la ALALC o la ALADI: una buena iniciativa que fue perdiendo contenido. Pero es un proyecto regional útil determinado por la geografía, que está a tiempo de ser revitalizado. 

En cuanto a los procesos electorales, se acentúa la tendencia al cambio, contraria a la continuidad de los oficialismos. De las cuatro elecciones presidenciales realizadas en la región en los últimos seis meses en tres ganó la oposición (Chile, Costa Rica y Panamá) y sólo en una el oficialismo (El Salvador), aunque por un solo punto de diferencia en al segunda vuelta. En la primera vuelta de la elección presidencial colombiana realizada el 25 de mayo, el Presidente Santos quedó en segundo lugar, detrás del candidato del Presidente Uribe (Zuluaga) que en menos de dos meses pasó del cuarto al primer lugar. Los primeros sondeos para la segunda vuelta, muestran una elección muy pareja. En Uruguay, las primarias simultáneas y obligatorias realizadas el 1 de junio, dieron como resultado, que la suma de los dos partidos opositores (Blancos y Colorados), supera por 7 puntos al Frente Amplio, lo que pone en riesgo su victoria en las presidenciales del 26 de octubre. En Brasil, frente a las presidenciales son el 5 de octubre, Dilma sigue ganando en segunda vuelta, pero su amplia ventaja con el principal candidato opositor (Neves), se ha ido reduciendo y el Mundial presenta riesgos políticos. Evo Morales ha perdido algunos puntos con vista a las presidenciales del 5 de octubre, pero ningún candidato opositor logra capitalizarlo, a diferencia de lo que sucede en Brasil.

En conclusión: durante las últimas semanas, la prioridad de la política exterior de EEUU en los conflictos con Rusia y con China, han disminuido la importancia relativa de América Latina; la Alianza del Pacífico, convocó al Mercosur a una reunión Interministerial, para plantear alternativas de cooperación comercial entre los dos bloques más importantes de la región; el Mercosur se encuentra frenado tanto por conflictos internos como por la falta de una estrategia de inserción global y los procesos electorales en al región, muestran una tendencia menos favorable a los oficialismo que en la primera década del siglo.