En “descolorido” debate presidencial en Paraguay...
Mar-30-13 - por Carolina Gómez Piñol y Laura Acero Penagos *                  

El próximo mes de abril Venezuela no será el único país que convocará a sus ciudadanos para asistir a una nueva cita electoral para elegir presidente. A pocos miles de kilómetros de distancia hacia el sur, Paraguay hará lo propio, y no sólo con los cargos públicos más importantes: presidente y vicepresidente. El 21 de abril se elegirán también senadores, parlamentarios de Mercosur, diputados, gobernadores, cabezas de juntas departamentales y sus respectivos suplentes, para gobernar –sin posibilidad de reelección- al país guaraní durante los próximos 5 años.

Desde este 20 de marzo y hasta el 18 de abril, los candidatos que compiten en las elecciones generales de Paraguay tendrán espacio para difundir sus mensajes a través de los medios masivos de comunicación. En total son 11 candidatos (entre los cuales solamente hay una mujer, Lilian Soto), quienes aspiran a reemplazar a Federico Franco, actual presidente de Paraguay y vicepresidente durante el periodo de Fernando Lugo. Sin embargo, sólo 4 de ellos (los más opcionados según encuestas de la firma First Análisis y Estudios), han tenido acceso a espacios como el debate, que el 17 de marzo fue televisado por todas las cadenas nacionales, y que no dejó muy bien plantados a los candidatos de quienes se ha dicho que no parecen tener un proyecto de país.

De hecho, el último debate ha servido poco a nada en aras de aportar nuevos elementos de juicio para los potenciales votantes (unos 3,5 millones) en lo que consideramos una “descolorida” y poco interesante contienda electoral. Durante esta semana, lo único que mereció su mención en los medios fueron los reclamos de exclusión por parte de los demás candidatos, y los apagones que interrumpieron la transmisión en dos oportunidades.

En éste y el anterior debate presidencial del 23 de enero (al que tampoco fueron invitados todos los candidatos), la discusión ha abarcado temas tan amplios que van desde la democracia, el golpismo (en expresa alusión a la destitución de Fernando Lugo el 22 de junio de 2012) y la integración del país con los bloques comerciales, hasta la instalación de la “narcopolítica” y la posibilidad de realizar una nueva constituyente en el país, pasando por la salud, la educación, la gobernabilidad, el empleo, la política exterior, la reforma agraria, el uso del presupuesto público y el marco fiscal, el sistema judicial y la producción de soja y los transgénicos.

Los cuatro candidatos que tienen más posibilidades de ganar –en parte porque concentran la atención de los medios de comunicación- son: Efraín Alegre (30,3%), de la oficialista coalición de izquierdas Alianza Paraguay Alegre; Miguel Carrizosa (3,2%), del partido Patria Querida; Mario Ferreiro (9,5%), de Avanza País, y Horacio Cartes, de la Asociación Nacional Republicana o Partido Colorado, que entre otras cosas encabeza ligeramente la intención de voto (37,3%), y podría devolver a su partido la hegemonía perdida en 2008 con la elección de Lugo. Éste último aspira a una curul en el senado por el Frente Guasú y apoya la campaña del candidato presidencial Aníbal Carrillo, quien apenas logra una sexta posición en las encuestas más recientes.

Estas elecciones se celebran a menos de un año de la destitución de Fernando Lugo, quien fue sometido por el congreso a un juicio político que le costó el cargo. Aunque esta figura está contemplada en el artículo 225 de la Constitución Nacional, para algunos sectores, su uso constituyó un golpe de Estado exprés. De ahí la fuerte presión que organismos intergubernamentales como la OEA, Mercosur y Unasur ejercieron en su momento, denunciando la destitución de Lugo como un atropello al orden democrático en Paraguay y suspendiendo al país de participar en sus actividades ordinarias. En cualquier caso, llama la atención -como señala Rubén M. Perina- que desde países como Ecuador, Bolivia, Nicaragua, Cuba y Venezuela, los mandatarios se pronunciaran en contra de esa afrenta a la democracia, cuando al interior de sus países muchas veces están llevando a cabo un “golpe en cámara lenta”.

* Publicado en Perspectiva