El conflicto con los medios: un antes y un después

Dic-23-11 - por Rosendo Fraga

Durante esta semana se ha hecho inocultable que desde el poder se desarrolla una intensa ofensiva contra determinados medios de comunicación privados: la intervención judicial y el allanamiento de cablevisión a pedido de un grupo de medios privado; la inhibición de bienes del diario La Nación, dispuesta a pedido de la AFIP; el dictamen del Procurador que pide a la justicia que resuelva con rapidez medidas cautelares sobre la vigencia de la ley de medios; la aprobación en el Congreso con gran velocidad de la ley que permite el control estatal sobre la empresa Papel Prensa y las afirmaciones de un funcionario respecto a que puede aplicarse a los medios la ley antiterrorista son los casos más destacados. 

Cada acción puede ser discutida -en particular en sus razones e intenciones-pero analizadas en conjunto muestran un objetivo claro y preciso que es limitar la independencia de importantes medios de comunicación privados.  

Ubicar a los medios como enemigos políticos suele caracterizar a los intentos de autoritarismo; respetar la libertad de expresión es un valor esencial en la democracia.  

Políticamente, la experiencia concreta muestra que el poder político de los medios es limitado. Cuatro años atrás, el actual gobierno ganaba con el 45% de los votos en un momento en que su relación con medios -que hoy ataca- era sensiblemente mejor. En cambio ahora, enfrentado a ellos, ha ganado por 9 puntos más. 

Sobre el rol de los medios, Perón solía decir que cuando tenía los medios más importantes en contra ganó la elección de 1946 con más del 50% de los votos; en cambio, cuando cayó en 1955, controlaba todos los medios. 

Los tiempos han cambiado, pero el argumento de que los medios no permiten gobernar, en los hechos en la Argentina no tiene justificación, dado que el gobierno que inició su período el pasado 10 de diciembre tiene la mayor acumulación de poder político-institucional desde el reestablecimiento de la democracia en 1983 y ello lo ha logrado pese a las críticas de los medios sobre los cuales hoy dirige su ofensiva.  

Pero también es cierto que cuando la oposición se desarticula y se crean situaciones de virtual dominio o hegemonía política, como hoy sucede en la Argentina, los medios pasan a ocupar un rol más relevante, dado que sus opiniones pueden tener más repercusión que las expuestas por los dirigentes de una oposición dividida, fraccionada y sin un liderazgo definido.  

Puesto en términos regionales, distintas versiones de este tipo de conflicto se han registrado en los últimos años en Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua, los países alineados con un modelo que tiene a Chávez como referente más importante.  

Cuando sectores del PT intentaron llevarlo adelante en Brasil, la Presidente Dilma Rousseff los frenó. En el caso de Perú, el Presidente Humala también se manifestó en contra de impulsar este tipo de conflicto.  

En los últimos días el Presidente de los EEUU, Barack Obama, dio dos señales claras respecto a este conflicto en el ámbito regional. Eligió un diario de Venezuela y otro de Argentina, críticos de sus respectivos gobiernos, para expresar su visión regional y sus opiniones sobre las respectivas relaciones bilaterales. Los elegidos fueron El Universal de Caracas y La Nación de Argentina, destacando expresamente en ambos casos la importancia de preservar la libertad de expresión. 

Cuando en 1811 se establecen las primeras disposiciones para defender la libertad de prensa, exactamente doscientos años atrás, no podían imaginarse las múltiples formas que adquiriría la posibilidad de expresarse.  

Hoy, ya entrado el siglo XXI, el mundo asiste a un fuerte conflicto de los estados autoritarios por controlar la libertad de expresión y el universo abierto por la web es un claro campo de batalla. Lo primero que hace un gobierno de corte autoritario cuando enfrenta protestas es controlar el acceso a las redes sociales, que en la Primavera Árabe mostraron una gran capacidad de generar hechos políticos, aunque después no lograron trasladarlos a las urnas.  

La división de poderes y la libertad de expresión son las notas más características del sistema republicano y es en este contexto que el conflicto que hoy tiene lugar en la Argentina puede marcar un antes y un después en cuanto a la calidad institucional del país.