| żVoto racional o emotivo? |
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Jun-22-11 - por Rosendo Fraga Cada vez hay más estudios en el ámbito internacional que constatan que los factores emotivos o emocionales -y hasta pasionales- pueden jugar en una elección un rol importante al momento de decidir el voto. Con una economía en crecimiento no siempre quienes más consumen son quienes más votan por el gobierno y la ciudad de Buenos Aires acaba de dar un ejemplo al respecto. Hay normas generales que suelen cumplirse. El electorado indeciso suele estar en el centro y de acuerdo a ello si estoy en la derecha me debo moderar corriéndome hacia el centro, y si estoy en la izquierda debo hacer lo mismo. En dicha elección Macri se impuso porque supo hacerlo, mientras que Filmus mantuvo una posición más ideologizada que lo alejó del votante de centro. En 1983 Alfonsín supo captar que tras casi ocho años de gobierno militar la sociedad tenía una agenda política y acertó en el discurso, con frases como Con la democracia se come, se educa y se cura. A su vez en 1989, con la hiperinflación, la agenda había pasado a ser fundamentalmente económica y Menem acertó con frases como el salariazo y la revolución productiva. En 1999 De la Rúa supo captar que la sociedad quería cambios en lo ético más que en lo económico y supo adecuar su discurso a ello. Hoy el oficialismo nacional tiene a su favor la situación económica y su discurso lo destaca, pero tiene fallas en su planteo político, quizás excesivamente radicalizado. Los recientes fracasos electorales de La Cámpora en Tierra del Fuego y en la Ciudad de Buenos Aires parecen mostrarlo. Por su parte la oposición, en general, busca criticar la inflación de la economía y criticar el hiperpresidencialismo que no tiene en cuenta los valores institucionales. Pero hasta ahora no ha logrado un mensaje con ejes claros para explicar esto. Alfonsín tiene discurso, pero no propuestas. Duhalde se presenta como el único que puede gobernar por su origen peronista, pero se ubica en una posición de mal menor. Carrió vuelve a repetir un discurso centrado en lo ético, pero con poca viabilidad política. Binner aparece como una figura con un discurso equilibrado, pero todavía tiene limitaciones para su proyección nacional. Rodríguez Saa tiene un discurso claramente opositor desde el peronismo, pero que no logra encontrar el mensaje. La realidad es que en la comunicación moderna -el discurso como tal- ha perdido espacio frente a las ideas-fuerza o los slogans. La gente cada vez escucha menos el discurso. Quizás el problema que enfrenta el kirchnerismo en los grandes distritos es que sigue buscando imponer un relato, cuando en campaña lo que importa son las ideas-fuerza. Pero la gran cuestión del mensaje -más que el discurso- de campaña, tanto del oficialismo como de la oposición, está en el uso del factor emotivo y en esto la Presidente puede tener una ventaja, siempre y cuando modere su discurso ideológico. |