Guinea y su apuesta por la democracia

Jul-05-10 - por Anselmo Eworo

La República de Guinea o Guinea Conakry es un país situado en el occidente de África. Limita con Guinea Bissau y Senegal al  norte; Malí al noreste y al norte; Costa de Marfil al sureste; Liberia al sur y Sierra Leona al oeste. Antiguamente era conocida como Guinea francesa, debido a que fue ocupada durante muchos años por los franceses. Aun después de haber obtenido su independencia, seguía siendo manejada por la administración francesa. 

Con la aparición de los esclavizadores europeos en la zona costera de Guinea entre siglo XVI hasta el siglo XIX, desaparecieron los clanes originarios de la región. Tratando de imponer las costumbres y la religión practicada en Europa, la actual Guinea fue creada como colonia francesa en 1890, con Noel Balley siendo el primer gobernador. La capital de Guinea Conakry fue creada en la isla Tombo en 1890 y en 1895 el país se incorporó al África occidental francesa. Se independiza de Francia el 2 de octubre de 1958 tras varios años de lucha. Fue gobernada por el dictador Ahmed Sekou Toure, quien gobernó el país desde la independencia hasta el 26 de marzo de 1984. Durante su gobierno, los opositores al régimen eran secuestrados, torturados y asesinados. Guinea no tuvo elecciones democráticas hasta 1993, cuando el general Lansana Cote (jefe del gobierno militar) fue elegido presidente en una reñida votación. Las supresiones de la seguridad continúan, aunque no tan severas como en las primeras décadas. Reelecto en 1998, el presidente se enfrentó a la creciente crítica en 1999, por el encarcelamiento del principal líder de la oposición y el extenso malestar económico. Los desórdenes en Sierra Leona también continuaron amenazando la estabilidad de Guinea. 

Hoy en día  Guinea es una república, con su presidente como  jefe  de  Estado, designado por el pueblo con un periodo de 6 años y sólo puede serlo durante dos periodos. 

Su economía es una de las más pobres del mundo y depende mucho de la ayuda internacional. Viéndose reducido año tras año su producto bruto interno, su economía está basada en la agricultura y en las reservas minerales. La religión mayormente practicada es el Islam y el idioma oficial es el francés. 

Después de casi 50 años de dictadura, los guineanos tuvieron la oportunidad de acudir y ejercer uno de los derechos más importantes en un sistema republicano, que es el de elegir a sus gobernantes, dejando en el olvido aquellas épocas de persecución política. La jornada electoral transcurrió con total armonía y una organización impecable; acudieron un poco más de 4,5 millones de habitantes, teniendo la posibilidad de elegir entre 23 candidatos varones y una mujer. 

"En 50 años es la primera vez que Guinea tiene elecciones libres y transparentes", fueron las orgullosas palabras de Sekuba Konate, ex ministro de Defensa y general golpista que asumió la presidencia del país en diciembre cuando fue herido su superior Musa Dadis Camara, y se comprometió a convocar unas elecciones limpias en las que no se presentase ningún militar. 

En más de una semana se darán a conocer los resultados de los que saldrá el primer mandatario legítimo y constitucional de Guinea. Cada vez más se van viendo en el continente africano países que van afianzando su democracia y dejado en el olvido aquellas épocas de violaciones a los derechos humanos.