El rol sindical con Cristina (I): La política laboral

Dic-26-07 - por Rosendo Fraga

La política laboral del gobierno de Cristina Kirchner muestra una clara continuidad respecto a la de su marido, pero con efectos hasta ahora diferentes.

El Pacto Social anunciado por ambos como un acuerdo tripartito del gobierno, los sindicatos y los empresarios, para fijar salarios, precios e inversiones por tres años, se desarticuló antes de comenzar a implementarse.

En su discurso de asunción, Cristina -identificándose con el estilo de Kirchner- tomó una posición crítica hacia el sector empresario y sindical. Sin embargo, la decisión de que los precios y los salarios salgan del mencionado pacto, lo ha dejado sin contenido.

Los sindicatos han logrado que los salarios sean determinados por las paritarias de cada sector, dejando la determinación de la política de ingresos en el largo plazo para la mesa de negociaciones del Pacto.

De esta manera, gremios como camioneros, que están en condiciones de obtener más del 15%, eluden las pautas generales que los limitan. Cabe señalar que uno de los gremios más kirchneristas, el de porteros, ha obtenido a lo largo del año más del 100% de aumento, lo que explica el incremento de las expensas de los edificios.

El desafío concreto pasa a ser, en consecuencia, cómo el gobierno evita que porcentajes altos de aumentos salariales en sectores que pueden darlos, como camioneros, petróleo y gas privado o industria automotriz, no se trasladen al conjunto de las organizaciones gremiales.

En los primeros días de la gestión de Cristina se produjo una simultaneidad de medidas de acción directa, que plantean una situación diferente a la que enfrentaba Kirchner. Al primer día de gobierno, Moyano desafió a Cristina al decir que no subordinará la defensa de los trabajadores a los intereses del gobierno; los delegados del subte de orientación trotskista, realizaron un paro al quinto día de gobierno; dos gremios aliados de Cristina y Alberto Fernández, metalúrgicos y construcción, convocaron paros por distintas causas para antes de finalizar el año.

Paralelamente, los piqueteros duros liderados por dirigentes como el trotskista Néstor Pitrola, retomaron el centro de Buenos Aires al tercer día de gobierno; al mismo tiempo, Luis Castells anunció que bloquearía shoppings y supermercados en demanda de alimentos para las fiestas; los llamados piqueteros ultra-duros tomaron con armas y bombas molotov el Ministerio de Desarrollo Social de la provincia de Buenos Aires al cuarto día de gestión de Cristina y reapareció el líder piquetero Luis D´Elia, con declaraciones de peligroso apoyo crítico hacia el gobierno de Cristina, pero defendiendo las posiciones de Venezuela e Irán.

Los actores sociales perciben que Cristina puede ser más débil que su marido para el ejercicio del poder, y han salido en forma espontánea a medir los límites y posibilidades que ahora tienen para la acción.

Mientras tanto, varios de los proyectos laborales impulsados por la CGT a través del diputado Recalde tuvieron sanción definitiva en los primeros días del gobierno de Cristina, entre ellos el de los tickets-canasta, en el que fue denunciado un intento de soborno del sector empresario.