| El crecimiento del ALBA |
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Jun-24-09 - por Rosendo Fraga La ampliación del ALBA confirma que la influencia regional de Chávez está aumentando. Hace cinco años, este grupo regional impulsado por Venezuela como alternativa al ALCA no existía, y hoy ya reúne casi un tercio de los países de América Latina y el Caribe. Chávez convocó una cumbre extraordinaria del grupo en Campo de Carabobo (Venezuela), con motivo de la incorporación de tres países más, uno de América el Sur (Ecuador), y otros dos del Caribe: Antigua y Barbuda, y San Vicente y las Granadinas. El grupo se constituyó a fines de 2004 en base a un eje La Habana-Caracas, adhiriéndose luego La Paz. Posteriormente sumó a Nicaragua, al ganar Ortega las elecciones, y luego a Honduras. En el Caribe, el primer país en sumarse fue Dominica. Con los nuevos ingresos el grupo pasa así a estar integrado por 3 países de América del Sur, 2 de América Central y 4 del Caribe. Es decir son 9 países sobre un total de 34. Paraguay ya se ha sumado como observador y Chávez espera que se integre formalmente antes de finalizar el año. El presidente venezolano, va aumentando así su influencia en la región, aunque el precio del petróleo está a la mitad del que registraba en su máximo el año pasado, y a que ha aumentado su impopularidad dentro del país. Que el ALBA siga sumando países implica que los EEUU no tienen por ahora una política efectiva para contener a Chávez y que Brasil, pese a su influencia regional, prefiere no confrontar por ahora. La Administración Obama no ha podido dar prioridad a la región, dado el cúmulo de problemas que enfrenta derivados de los desafíos estratégicos mundiales (Corea del Norte, Irán, Irak, Afganistán, Pakistán, etc.) y las urgencias derivadas de la crisis económica global. Además, la política hacia la región se encuentra en transición, habiendo dejado el cargo el subsecretario para América Latina (Shannon) de la Administración Bush -quien prolongó sus funciones- y no habiendo asumido todavía el de Obama (Valenzuela), cuya nominación debe ser aprobada por el Senado. Por su parte Brasil, que ha formalizado su rol de potencia mundial en la primera Cumbre del Grupo BRIC realizada en Rusia, mantiene su diplomacia tradicional de evitar confrontar y opta por dilatar los problemas. En función de este estilo tradicional de Brasil, Lula mantiene buenas relaciones con Chávez aunque limita algunos de sus movimientos, siendo en los hechos más un factor de equilibrio regional, antes que un líder efectivo. Es así como las actitudes de EEUU y Brasil en el corto plazo permiten al líder venezolano seguir ampliando su influencia regional. El conflicto indígena que se ha desatado en Perú muestra que la influencia regional del chavismo no es una realidad teórica. El presidente Alan García enfrenta el momento más difícil de su gestión, al registrarse 35 muertos al reprimir la policía -que tuvo casi un tercio de los muertos- una protesta de indígenas de la Amazonía peruana, que se oponen a la explotación de hidrocarburos en la zona, la que había sido autorizada por ley del Congreso. Los incidentes hicieron caer la popularidad de Alan García del 30 al 21% y el Congreso dio marcha atrás con su decisión. El líder de la insurgencia indígena se asiló en Nicaragua, uno de los países del ALBA. Una ministra de Chávez calificó de genocidio la represión peruana y también lo mismo hizo el propio Evo Morales, generándose un incidente diplomático por el cual Perú retiro su embajador de la capital boliviana. A su vez la UN, tras investigar el incidente, rechazó la posibilidad de que existiera un genocidio. La intervención regional en este conflicto muestra que el ALBA es una realidad política en la región que busca influir más allá de los países que lo integran. Pero en una visión global, los países más importantes de la región se mantienen en posiciones moderadas y no se suman al ALBA. Brasil tiene el 34% de la población de América Latina y el Caribe y mantiene una postura pragmática tanto en lo político como en lo económico, jugando un discreto rol moderado en la región. México tiene el 19% de los habitantes de la región y está gobernado por un presidente de centro-derecha próximo a los EEUU. Entre ambos países suman más de la mitad de los habitantes de la región. Colombia es el tercero en población, con el 8%, gobernada también por un Presidente de centro-derecha que busca coincidir con Washington y lograr la aprobación en el Congreso de Obama del TLC, negociado durante la administración Bush. Perú es el quinto país en población, con el 5%, y su Presidente, Alan García, hoy está en una posición de centro-derecha tanto en política internacional como en economía y política interna. Chile es el séptimo por cantidad de habitantes, con el 3%, y tiene un gobierno social-demócrata, pero claramente identificado con las políticas económicas de libre mercado. Entre estos 5 países, está casi el 70% de la población de la región y un porcentaje algo mayor en PBI y territorio. El cuarto país en población es Argentina, con el 7%, cuya posición en la administración Kirchner no se puede asimilar al ALBA -que no integra ni pretende integrar-, pero que tampoco asume las posiciones moderadas de los cinco países mencionados. De los seis países más poblados de la región, sólo sobre Argentina Chávez ejerce cierta influencia. Es que de los 9 países que integran el ALBA, Venezuela no sólo es el que tiene mayor población, siendo el sexto -con el 5%- sino que por lejos tiene el mayor PBI y ello también concurre a explicar esta influencia regional creciente que se da sobre los países de menor dimensión. |