| La moda de Cristina |
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May-21-09 - por Flavia Martini
Los brillos en sus telas, las mangas abullonadas, los stilletos en punta con taco alto y aguja, los pañuelos y collares de grandes perlas usados como accesorios así lo demuestran. Le gusta armar un equipo completo, completísimo... Pero me detengo especialmente en el detalle más impactante: el uso del abanico. Cada tanto, y dependiendo de la zona, el acto, la inauguración y el clima en que se encuentra, arremete con su abanico, que fue sin duda un gran arma de seducción en el pasado y también lo es hoy en otras culturas orientales. El abanico es pura femineidad y seducción. ¿Cristina también? El abanico es diferenciación y glamour más de una reina que de una mujer del pueblo. ¡Hay que tener tiempo para abanicarse!
Cristina utiliza el vestuario como comunicador de su personalidad y su política. Y de alguna manera piensa que lo que proyecta es más importante de lo que ejecuta.
Aquí van, y como muestra gratis, algúnas sugerencias para mejorar su look. Cortarse el pelo, recto y arriba de los hombros, casi como un decreto de necesidad y urgencia. Mejorar la calidad de confección de sus prendas y las telas que utiliza (esto último va a ser más difícil, porque han puesto prohibiciones de todo tipo para la importación de telas y productos que aquí no se fabrican), dejar los brillos para la noche, suavizar las puntas de sus stilletos, tacos más anchos (que además son más cómodos para el traqueteo diario) y suavizar su maquillaje, que suavizaría también la expresión de su rostro. Y por último, el abanico dejarlo en casa para los juegos de seducción conyugal, y evitar distraer a la platea en el contenido de sus discursos y anuncios. |