La proyección de la revolución cubana

Dic-12-08 - por Rosendo Fraga

La violencia guerrillera que se desata en la Argentina a comienzos de los años setenta tiene tres situaciones externas que la impulsan, más allá de los factores locales. La primera es el éxito de la revolución cubana, al demostrar que era posible -para un grupo insurgente de orientación marxista- tomar el poder en América Latina. El error fue generalizar el caso, pero éste influyó decisivamente para que en la mayoría de los países de la región se intentaran proyectos similares. La segunda es el mayo del 68 francés que impulsó las ideas revolucionarias en el mundo occidental y reivindicó al marxismo como ideología válida. La tercera fue el giro a la izquierda de los intelectuales y los estudiantes de los EEUU junto con la derrota militar de este país en Vietnam, la que fue interpretada por la izquierda latinoamericana como manifestación de una decadencia irreversible que finalmente no se dio. 

La evidencia de la vinculación de la dirigencia de la guerrilla argentina con el régimen cubano se hizo evidente cuando la fuga del penal de Trelew. En este caso, los seis dirigentes guerrilleros más importantes de las tres organizaciones más grandes (Montoneros, FAR y ERP) recibieron asilo político en La Habana, formalizándose el vínculo. Que el monto del rescate por los hermano Born cobrado por Montoneros se depositara en La Habana fue otra evidencia al respecto.  

La guerrilla no tuvo éxito en ningún país de la región, salvo en Nicaragua, donde el Frente Sandinista logró la caída del régimen de Somoza a fines de los años setenta. Fue el único caso de seguimiento exitoso del modelo cubano. La guerrilla no sólo fracasó en Argentina, Brasil y Chile sino también en el país más pobre de América del Sur como era y es Bolivia, donde cayó el Che Guevara, en una expedición con un contingente cubano. El populismo ha sido un modelo válido en la región pero no lo ha sido el comunismo, que no tiene raíces históricas, culturales ni sociales, pese a los altos niveles de pobreza.  

En el caso boliviano, la mencionada incursión del Che Guevara fue vista por el nacionalismo popular boliviano como una intromisión. Pero en la Argentina el caso fue diferente. En Bolivia el apoyo de Cuba a la guerrilla fue abierto y manifiesto, pero en la Argentina tuvo un efecto mucho más limitado. Fue más bien un aporte ideológico antes que material.  

Este efecto de la revolución cubana debilitó la democracia como sistema de gobierno en América Latina al legitimizar la vía armada para llegar al poder y cambiar la sociedad. Al mismo tiempo, los sectores conservadores apoyaban los gobiernos militares como forma de respuesta eficaz ante el riesgo de la guerrilla, coincidiendo desde el otro extremo ideológico a debilitar la democracia.  

La Argentina es el país de América Latina donde Fidel Castro tiene la mejor imagen. Ello se debe a que Argentina es el país de América Latina con la peor imagen de los EEUU y la simpatía por Fidel es una forma de esta antipatía. La simpatía por Cuba tiene hoy en la Argentina un significado más histórico-cultural que político-ideológico.  

La falta de objeciones al régimen castrista por parte de muchos intelectuales argentinos tiene relación con la reivindicación de los años setenta, cuando Fidel Castro era un aliado y apoyo de las guerrillas. Es una actitud típicamente setentista que ya no es compartida en la mayoría de los países.