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Ago-22-08 - por Rosendo Fraga
La estrategia de Putin, coherente con la
política de los zares y la que mantuvo Stalin pese al drástico cambio de régimen
político, es que Rusia sea una potencia euroasiática, cuya hegemonía se ejerza
en el Asia Central y en Europa Oriental, logrando así una neutralización de Europa
Central.
El alineamiento definido de Georgia con
Washington, así como el despliegue del escudo antimisiles de EEUU en Polonia y
República Checa, son obstáculos en esta estrategia.
Mientras el conflicto georgiano parece
haber entrado en una tensa tregua, el generado por el escudo está escalando.
Condolezza Rice ha viajado a Varsovia
para firmar el acuerdo por el cual se instala en el país el sistema que permite
destruir los misiles que hipotéticamente provengan de Rusia -aunque Washington
argumenta que el objetivo es neutralizar los que eventualmente dispare Irán-, mientras que las Fuerzas Armadas rusas anunciaron que Polonia, por esta causa,
pasa a ser blanco de sus misiles.
Días antes del conflicto de Georgia,
Rusia anunció que podía desplegar misiles en Bielorusia con capacidad de
alcanzar Europa Occidental, como respuesta al despliegue del escudo antimisiles
de EEUU.
Con la respuesta frente al conflicto
georgiano, la Rusia de Putin parece advertir a los aliados de la OTAN en las ex
republicas soviéticas -cabe recordar que tanto Georgia como Ucrania han pedido
integrarla-, que no va a aceptar que las fronteras de la alianza atlántica sigan
llegando hasta las propias, como ya sucede con Estonia, Lituania y Letonia, las
tres repúblicas bálticas.
Pero también está diciendo a Washington y
Europa que no acepta que los ex países del Pacto de Varsovia sean bases de un
escudo antimisiles que puede implicar una restricción para el poder militar de
Moscú.
Como represalia a la presencia militar
rusa en Georgia, la OTAN respondió suspendiendo las relaciones con Rusia y ésta,
a su vez, suspendiendo la cooperación con ella.
A la vez, el gobierno ruso está emitiendo
señales de que está dispuesto a redoblar la apuesta, llevando su presencia
militar a las fronteras marítimas de EEUU. Es así como ante informaciones de la
prensa en Moscú de que una flota rusa podría llegar al Mar Caribe, Chávez se
apuró a decir que sería bien recibida en su país.
En conclusión: Putin es hoy la versión
siglo XXI de la geopolítica de Stalin en el siglo pasado y la de los Zares en
los precedentes, pero no debe olvidar que la historia muestra que las crisis
suelen escalar por errores de cálculo, en una batalla en la cual el objetivo
final no es Osetia del Sur y Abjasia (la regiones secesionistas de Georgia), sino
el escudo antimisiles de EEUU desplegado en Europa Central.
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