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La repercusión global y regional de la elección venezolana PDF Imprimir E-Mail
Dic-13-20, por Rosendo Fraga
 
 

La elección legislativa venezolana confirmó el pasaje del país de un sistema autoritario a uno totalitario. Esto quiere decir que un partido oficialista gana las elecciones permitiendo que sólo se presenten las expresiones opositoras bajo su control. Siendo un país con voto obligatorio, que la concurrencia haya sido de sólo 69% muestra que sólo mediante un régimen totalitario puede Maduro mantenerse en el poder. Pero el "chavismo" llegó al poder en 1998 y 22 años después parece culminar en esta elección el pasaje de un sistema a otro, lo cual se acentuó desde que Maduro sucedió a Chávez. 

El régimen ha conseguido así tomar el control de la legislatura donde había mayoría opositora. Con la Justicia y una constituyente que cuestionaba las atribuciones de la legislatura bajo total control del oficialismo, el cambio del control en ésta deja a la oposición sin salida en el marco del sistema político institucional. La oposición se dividió en los meses previos a la elección, pero sectores que responden a los líderes más relevantes (Juan Guaidó, Leopoldo López y Enrique Capriles), quedaron fuera del juego político y apostando a la abstención, que salió victoriosa en términos políticos. No hubo veedores occidentales ni de Naciones Unidas, sólo de países aliados de Venezuela como Rusia, Irán y Cuba. Ahora es probable que Maduro avance drásticamente contra la oposición, aprovechando incluso para ello la transición de poder estadounidense que ha comenzado a hacerse efectiva. 

La oposición liderada por Guaidó ahora intenta retomar la iniciativa con un referéndum respecto a la elección, que de acuerdo a la abstención podría ganar. Pero no es una estrategia operativa, sino más bien simbólica y destinada a mantener activa a la oposición, que ahora tiene todas las puertas cerradas. Es posible que logre volver a llevar la política a la calle, pero no cuenta con los elementos para producir la crisis del régimen, como ya se evidenció durante casi dos años. 

La oposición está desunida y sin posibilidad de influir en las Fuerzas Armadas y de Seguridad -lo que intentó infructuosamente en el pasado- y los medios de comunicación independientes han desaparecido e incluso las redes sociales están limitadas. La posibilidad de una irrupción militar externa y encubierta se intentó este año y fracasó al ser retenidos sus participantes e incluso ex militares de las fuerzas especiales estadounidenses. El gobierno de Biden no va a levantar en el corto plazo las sanciones económicas de Trump, pero dará margen a algún intento de acercamiento. A Guaidó no le va a resultar fácil mantener el reconocimiento del medio centenar de países occidentales que lo reconocen como gobierno legítimo de Venezuela. En la acción latinoamericana del nuevo gobierno estadounidense es previsible un mejoramiento de la relación con Cuba y eso puede ser un camino respecto a Venezuela, que a lo mejor Biden intentará, aunque con pocas probabilidades de éxito. 

En América Latina las legislativas venezolanas provocaron una toma de posición clara, pero no un cambio sustancial. La Unión Europea desconoció la legitimidad de la elección venezolana: fue una declaración sin disidencias de ninguno de los 28 gobiernos -el Reino Unido recién formaliza en estos días el Brexit- y lo mismo ha hecho Estados Unidos con el énfasis característico del Secretario de Estado, Mike Pompeo. 

En América del Sur, 7 países desconocen la elección: Brasil, Uruguay, Paraguay, Chile, Perú, Ecuador y Colombia; sólo el nuevo gobierno de Bolivia que orienta Evo Morales lo respaldó. El gobierno argentino se mantiene en silencio y con tensiones internas de los sectores que, liderados por la vicepresidenta Cristina Kirchner, buscan expresar la solidaridad con Maduro. En América Central no reconocen el resultado electoral 5 países: Costa Rica, Panamá, Guatemala, Honduras y El Salvador, y sólo lo hace uno: Nicaragua. México se mantiene sin pronunciarse y tampoco lo ha hecho todavía respecto al triunfo de Biden, como es tradición en su diplomacia, aunque sin los conflictos internos que subyacen en el caso argentino. 

En el Caribe, Haití y la República Dominicana también desconocen la victoria de Maduro. El Grupo de Lima, que se constituyera en enero de 2019 para reconocer y apoyar a Guaidó, se mantiene intacto con la sola excepción de Argentina. El resultado electoral estadounidense no ha empujado un cambio respecto a la repercusión regional del conflicto venezolano. 

Pero la elección venezolana también ratificó las posiciones que existían en el resto del mundo desde que surgiera el gobierno de Guaidó. Los gobiernos aliados de Estados Unidos como Japón y Corea del Sur en Asia y Australia y Nueva Zelanda en Oceanía acompañan la posición occidental. Pero la mayoría de los países de Asia y África no lo hacen. China y Rusia han reconocido la validez de la legislativa venezolana, y también lo han hecho potencias intermedias del Cercano y Medio Oriente como Turquía e Irán. Hay en esta posición una actitud defensiva respecto a Occidente. Los países autoritarios o semiautoritarios que no tienen elecciones o las tienen controladas o discutidas, ven en los reclamos de Occidente por los mecanismo electorales un instrumento político en su contra. Pero hay también factores de índole económico: Maduro necesita el aval de la Legislatura para abrir el petróleo y la minería al capital extranjero, entendiendo por tal a las empresas estatales o paraestatales de sus potencias aliadas. Es el único camino que aparece para la sobrevivencia del régimen para el mediano y largo plazo, ya que tiene una economía en caída, ahogada y sin ingreso de dólares. 

Es así como el conflicto venezolano entra también en el conflicto geopolítico global que tiene como protagonistas por un lado a Estados Unidos y sus aliados, y por el otro a China y Rusia. Para Beijing y Moscú, además, su apoyo a Venezuela -como también a Cuba y Nicaragua- busca influir en un área de clara hegemonía estadounidense, replicando lo que sucede con Estados Unidos en sus respectivos entornos.

 
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