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Los reclamos de Soberanía Antártica PDF Imprimir E-Mail
Nov-06-07- por Ignacio J. Osacar - Coordinador de la Comisión de Defensa del CENM

ImageEl derretimiento de las capas de hielo polar y la creciente reducción de los recursos globales de hidrocarburos impulsó a Rusia a reclamar sus derechos soberanos en el fondo del Océano Ártico, donde plantó su bandera en una muy publicitada operación submarina. La inmediata respuesta a esta acción provino del Reino Unido, pero no en el Ártico sino en la Antártida, por la cual el Foreign Office presentará ante las Naciones Unidas su reclamo soberano por más de un millón de kilómetros cuadrados de plataforma submarina.

El reclamo británico alude la supuesta soberanía que poseen sobre el denominado Territorio Antártico Británico. Siguiendo la tradición de iniciativas toponímicas británicas, Chile creó hace años la Provincia Antártica Chilena con capital en Puerto Williams y la Argentina a su vez la provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur con Capital en Ushuaia.

Sin demorar mucho ante el reciente anuncio británico Chile hizo lo mismo respecto a sus propios territorios antárticos y la Argentina también lo hará con los suyos. Si bien el plazo para estas presentaciones vence en mayo de 2009, los elementos necesarios para un conflicto, que siempre estuvieron presentes, ahora han adquirido singular dinámica, porque el sector geográfico reclamado históricamente por el Reino Unido, se superpone totalmente con el de Argentina y en un amplio sector con el de Chile, asimismo el sector reclamado por Chile se superpone sobre la mitad del reclamado por Argentina 

La Comisión de Defensa del Senado chileno propuso entre otras medidas modificar la estructuración del presupuesto para disponer de una asignación independiente para la Antártida. Entre otros fundamentos los legisladores expresan que de los USD 2.882 millones asignados a Defensa para 2008, las Fueras Armadas gastarían unos USD 202 millones anuales de su propio presupuesto para operaciones de otros ministerios, como apoyos a la comunidad, ayuda en zonas inhóspitas, catástrofes u otras actividades humanitarias o científicas, entre las que se encuentran las antárticas, que no son específicas de Defensa, a menos que se tratare de la defensa territorial de las mismas. La queja es que no siempre estos gastos son reintegrados y afectan así las actividades militares específicas.

El mantenimiento de las bases antárticas insume USD 8 millones, mientras que el Instituto Antártico de Chile solo cuenta con una partida de USD 2 millones. En lo inmediato es probable que se asignen USD 3 millones a cada una de las Fuerzas con esta exclusiva finalidad. Otra de las propuestas chilenas para la reafirmación de soberanía indica la necesaria designación de un gobernador residente en el continente antártico, más precisamente en la comuna de Antártida, situada en la base “General O´Higgins Riquelme”.

Como claro mensaje de reafirmación soberana y de definición política, se decidió la reapertura de las base “Capitán Arturo Prat Chacón”, después de estar cerrada por 5 años por falta de presupuesto, la asignación de USD 3 millones para esa actividad y la urgente visita de la Comisión de Defensa del Senado a la Antártida.

El Reino Unido opera en el continente austral a través del British Antartic Survey que tiene asignado USD 94 millones para el periodo 2007-2008 y una planta de personal de 400 hombres. Con los cuales se mantienen operativas 4 bases permanentes, 1 de verano y 2 logísticas de apoyo, también de verano, 4 aviones de transporte Twin Otter y 1 Dash 7 (para el enlace con las Islas Malvinas), los medios navales incluyen el buque oceanográfico “RRS James Clark Ross”, el buque logístico “RRS Ernest Shackelton” y cuentan con el apoyo del buque de la Armada “HMS Endurance” con su dotación de helicópteros a bordo.

El desacuerdo sobre el trazado de una línea imaginaria, que adjudica derechos soberanos de un país respecto a otro, ha sido causa suficiente para herir orgullos nacionales y escalar, desde un cortés reclamo diplomático, hasta la guerra generalizada, pero si dentro de esa delimitación territorial existiere algún recurso natural escaso, como sería en este caso, las tensiones entonces podrían incrementarse en forma exponencial y a una velocidad uniformemente acelerada.

Todas estas situaciones se han mantenido en equilibrio por la delgada protección del Tratado Antártico que entró en vigor en 1961 y que caducará en 2041.

De acuerdo a los estudios realizados durante años por países centrales interesados, que curiosamente disponen de la mejor tecnología para ese fin, estos aún no han logrado determinar claramente, o al menos públicamente, cual es la magnitud de reservas antárticas de recursos naturales no renovables y cuales serían los costos de exploración y explotación, en relación al creciente progreso tecnológico para ese fin, con lo cual se justificaría económicamente. El dato concreto es que en las profundidades antárticas existe petróleo, gas, carbón, níquel, cobalto, cobre, cromo, plata, oro, platino, hierro, titanio, uranio, molibdeno, manganeso, plomo y cinc. Además de vitales elementos para la supervivencia humana como el agua dulce o alimentos de alto valor nutritivo como el krill.

Es interesante destacar que la visión de potencial conflicto, fue presentada en un trabajo realizado por el entonces Teniente Coronel del Ejército de Chile, Sucre Elgueta Segura en el XLIV Curso Interamericano de Defensa, en 2005, que tituló “ La Antártica: Fuente Futura de Conflicto en el Mundo”, donde expresaba en sus conclusiones “…Sin perjuicio de lo que establecen los Tratados Antárticos y Protocolos Antárticos, el impacto que provocará la mayor demanda de necesidades, producto del impacto poblacional mundial, el agotamiento de las reservas de hidrocarburos en el mediano y largo plazo, la falta de agua dulce y otros recursos del planeta, no será impedimento para que en forma unánime entre los miembros del Sistema Antártico, se pueda modificar el texto de este, para lograr dentro de lo que establece el derecho internacional, la aceptación en la exploración y explotación de recursos minerales en el continente antártico y que permitan satisfacer las necesidades e intereses económicos.”

En otro punto remarca “La posibilidad de explotar recursos minerales en el territorio antártico, sin lugar a dudas, despertará el interés de hacer efectiva la reclamación de soberanías de estos territorios que se mantienen congeladas por el Tratado Antártico, y que comprometerán especialmente a las Repúblicas de Argentina, Chile y al Reino Unido, las cuales se superponen en un amplio sector y que constituirán el futuro en el Cono Sur de América, una posible fuente de conflicto internacional que perturbará la paz, estabilidad y seguridad del hemisferio.”

Es interesante remarcar que además de los mencionados países también mantienen reclamos sobre sectores en el continente, Australia, el que país con mayores pretensiones territoriales, Francia, Nueva Zelanda y Noruega a lo que se agrega Brasil, quien en 1986 declaró el sector delimitado por los 28º W y 53º W (superpuesto al Argentino y al de Reino Unido) como “Zona de Interés Especial”. Rusia y Estados Unidos si bien no tienen reclamos, se han reservado el derecho de hacerlo cuando consideren oportuno. Todos estos países mantienen una presencia permanente o por lo menos veraniega a los que se agregan otros, que sin haber realizado reclamo aun, cuentan con bases permanentes, como China, Corea del Sur, India, Italia, Japón, Polonia, Sudáfrica, Ucrania y Alemania y otros que operan bases científicas de verano como Bulgaria, Ecuador, España y Perú.

Cabe destacar que el sector comprendido entre 90º W y 150º W constituye el único lugar de la Antártida, e incluso del mundo, que no es reclamado por país alguno. No obstante, ya sea por presencia humana ininterrumpida desde hace muchos años, el nivel de influencia dentro de la comunidad internacional como país central, su proximidad relativa, la integridad de su estructura geológica o bien por la simple proyección de los meridianos extremos de sus territorios nacionales hacia el polo sur, muchos países más podrían agregarse a la lista de reclamantes.

Ecuador lo podría hacer contiguo al sector chileno argumentando la proyección de los meridianos del archipiélago de las Galápagos, el Uruguay podría hacerse un lugar dentro del congestionado sector argentino-británico-brasilero o con el mismo criterio países africanos del hemisferio sur como Sudáfrica, Mozambique, Namibia o Madagascar podrían disputarle sectores a la lejana y boreal Noruega. Es evidente que las prioridades de los limitados recursos presupuestarios de los países africanos hacen que un proyecto de esa envergadura escape a sus posibilidades.

Sin embargo, en momentos en que los jugadores principales del escenario internacional comienzan a posicionarse mirando hacia la Antártida, con ojos que van más allá de lo puramente científico, dentro de un largo plazo que podría acortarse súbitamente por acordada decisión “de facto” de algunos pocos, aun antes de la caducidad del Tratado Antártico, la Argentina debe recurrir a Rusia para alquilar el rompehielos “Vasily Golovnyn” a fin de ejecutar la campaña antártica 2007-2008, con un costo de USD 2.865.600 por 100 días de operaciones, además del helicóptero embarcado Kamov KA 32 que sumaría otros USD 475.000 por 100 horas de vuelo previstas.

Otra firma rusa, aunque no lo parezca, “Antartic Logistics Centre International Ltd.” fue contratada para el relevo vía aérea de personal científico de la inaccesible base Belgrano II. También Chile ha podido facturar algunas horas de vuelo con un avión Twin Otter, en apoyo de las operaciones antárticas argentinas, ya que el avión argentino quedó fuera de servicio después de una emergencia y aun no ha sido recuperado. Es posible que los niños antárticos argentinos puedan asistir a la vecina escuela chilena, porque la argentina, como si fuera poco, se incendió.

El incendio del rompehielos “Almirante Irizar”, cuyas causas aun se ignoran, parece haber desencadenado una sucesión de hechos poco auspiciosos para nuestras pretensiones antárticas, en un momento histórico internacional poco favorable, ya que por encima de criterios estrictamente técnicos, es evidente que esta situación se arrastra desde hace mucho más de una década, como combinación de corrupción, indiferencia e incompetencia. De no revertirse este proceso de deterioro con soluciones distintas a gestos y voluntarismo, la Antártida podrá sumarse en el futuro a la lista de cosas de la Argentina que no pudo ser.

 

Fuentes:
www.senado.cl consultado 5-11-07
www.adnmundo.com consultado 5-11-07
www.antartica.ac.uk consultado 5-11-07
www.ambitoweb.com consultado 5-11-07
www.latercera.cl consultado 5-11-07
www.defesanet.ser2000.org.ar consultado 5-11-07

 

 
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