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Aramburu: como el ejército cerró su grieta PDF Imprimir E-Mail
Jun-03-20, por Rosendo Fraga
 
 

El Ejército conmemoró este 29 de mayo su 210 aniversario en forma virtual, dada a la situación excepcional que vive el país y el mundo por la Pandemia. 

En las últimas semanas, la ciudadanía lo ha visto desplegado en los asentamientos junto a los curas villeros, trabajando en la asistencia social de los sectores más vulnerables. Al mismo tiempo, un sondeo de Managment&Fit, muestra que es hoy una de las instituciones más valoradas por la sociedad,  después de la universidad y la escuela públicas. 

Es en este contexto que el Ejército ha celebrado su nuevo aniversario. 

Pero hace medio siglo, el 29 de mayo de 1970, mientras en el Colegio Militar, se conmemoraba la fecha, tenía lugar el secuestro del Teniente General Pedro Eugenio Aramburu, que precedió a su asesinato que tuvo lugar 3 días después, el 1 de junio, en el que fue el acto fundacional de la organización Montoneros. 

¿Fue casual o premeditado el día del secuestro? 

Difícilmente ello pasó desapercibido ya que uno de los dos secuestradores era subteniente de reserva del Liceo Militar Paz y ambos lo fueron a buscar vistiendo uniforme de oficiales del Ejército. 

A lo largo del siglo XX, esta Fuerza fue caja de resonancia de los conflictos políticos del país, como en menor medida lo fueron también la Armada y la Fuerza Aérea. 

No sólo hubo militares peronistas y anti-peronistas, sino también radicales, desarrollistas, liberales, conservadores, nacionalistas, etc. La interacción entre lo militar y lo político era muy intensa y ello hoy parece inentendible para las nuevas generaciones. 

Así como la división Peronismo-Antiperonismo dividió políticamente a la Argentina desde los años cuarenta del siglo pasado, lo mismo sucedió dentro del Ejército. 

Un movimiento militar fracasó en impedir el retorno de Perón el 17 de octubre de 1945; en 1951 fracasa un golpe encabezado por el General Benjamín Menéndez; en junio de 1955, otro con epicentro en la Armada y  tres meses después, tiene éxito el que provocó la renuncia de Perón. 

En junio de 1956, tiene lugar un levantamiento militar peronista con participación de civiles, contra el gobierno de facto que presidía Aramburu. Lo encabeza el General Juan José Valle. Es sofocado y fusilado su jefe, el General Juan José Valle, junto con varias decenas de quienes lo siguieron. 

Estos fusilamientos y el asesinato de Aramburu catorce años después, aparecen como las dos caras de la violencia política argentina, en la cual dos Generales son como las dos caras de una misma moneda. 

Cada una de estos conflictos, dejó militares retirados, desplazados, castigados en una u otra dirección. Militares antiperonistas perseguidos durante el régimen que gobernó de 1945 a 1955. Militares peronistas perseguidos en los años siguientes. 

Lonardi y Perón, habían tenido en lo personal al sucederse en la Agregaduría Militar en Chile. Aramburu y Valle no eran enemigos ni habían tenido antagonismo alguno, por el contrario habían tenido buena relación e incluso amistad. 

El primero había sido un anti-peronismo moderado, el segundo un tibio simpatizante del peronismo. Pero las circunstancias y no sólo las convicciones,  a veces llevan a los protagonistas a adoptar actitudes más extremas que lo que hubieran deseado o previsto. 

Aramburu era por temperamento un moderado, aunque hoy parezca incomprensible desde la militancia peronista. Valle a su vez no pasa a retiro en setiembre de 1955. Es que no había sido un General manifiestamente peronista. 

Ni el primero se hubiera visto así mismo adoptando una decisión tan extrema como los fusilamientos, ni el segundo encabezando un movimiento insureccional como el que lideró en junio de 1955. 

Lonardi y Valle desaparecen rápidamente de la escena político-militar. El primero por enfermedad, el segundo por el fusilamiento. 

Pero Perón y Aramburu se siguen moviendo en el ámbito político en los años siguientes. El primero, hasta su muerte cuando ejerce su tercer mandato como Presidente constitucional el 1 de julio de 1974. El segundo, hasta que es asesinado por Montoneros el 1 de junio de 1970. 

Perón sabrá con gran habilidad y astucia, mantener y acrecentar su liderazgo desde el exilio durante casi dos décadas y culminar su trayectoria con su tercer y contundente éxito electoral presidencial en setiembre de 1973. 

Pero la política nunca le hizo olvidar su esencia militar. Es así como una de las primeras medidas que se adoptó con su retorno, fue la devolución del estado militar y el grado de Teniente General, de los que había sido privado por el gobierno de facto que lo derrocó en 1955. 

Aramburu entrega el poder a Arturo Frondizi el 1 de mayo de 1958, desdeñando las presiones de los sectores militares más anti-peronistas, para que no lo hiciera. Se mueve con prudencia en el ámbito político entre 1958 y 1962, cuando decide lanzarse creando un movimiento político propio denominado Udelpa, con el cual se presenta como candidato a Presidente a las elecciones de 1963, obteniendo un digno tercer lugar. 

En los siete años siguientes, siempre sigue con atención el devenir político y al ser asesinado, estaba convencido de que sólo un acuerdo que incluyera a Perón como protagonista principal, podía generar un país en paz. 

Mientras el líder del Peronismo es un político que no olvida su esencia militar, Aramburu es un militar que va desarrollando una vocación por la política.   

Pero esta "grieta" como denominamos al conflicto y el antagonismo político al comenzar la tercera década del siglo XXI, el Ejército la fue cerrando a través de decisiones de valor simbólico: los nombres de institutos militares. 

En los años de predominio anti-peronista, le fue puesto el nombre de Lonardi, a la Escuela de Artillería, arma a la que pertenecía el nombrado. Había sido el jefe del levantamiento contra el gobierno de Juan D. Perón en setiembre de 1955, asumiendo la Presidencia de facto tras su renuncia. Había permaneció sólo dos meses en el cargo, siendo destituido por las mismas Fuerzas Armadas y reemplazado por Aramburu. 

Tras su trágica muerte, se impone su nombre a la Escuela de Infantería, el arma a la que pertenecía. 

Dentro del análisis político-militar de la época, Lonardi se enrolaba en la línea nacionalista y Aramburu en la liberal. 

Tras el predominio anti-peronista, le fue impuesto el nombre de Teniente General Juan Domingo Perón, a la Escuela Militar de Montaña. El nombrado, había sido un experto jefe de esta especialidad, en la cual se había perfeccionado en Europa.  

Pero el nombre de Perón, no sustituyó a los dos anteriores, se sumó, coexistiendo. 

Luego, se asignó a la Escuela de Ingenieros, el nombre de General Juan J. Valle,- quizás el nombre más simbólico del Peronismo militar,- al haber sido  el jefe más antiguo de los fusilados en noviembre de 1956. Pertenecía también a dicha arma. 

El transcurso de los años, permitieron al Ejército ir superando los duros conflictos internos que lo afectaron durante décadas. Pero ya a fines de los años sesenta, en el Colegio Militar compartían aulas y dormitorios hijos de oficiales fusilados en 1956, junto con hijos de otros que habían estado presos en duras condiciones en penales del sur entre 1951 y 1955. No había entre ellos, ni resentimiento ni enemistad alguna. 

No fue una estrategia premedita  sistemática, sino un proceso que se fue dando naturalmente. 

El 1 de junio es el 50 aniversario del asesinato de Aramburu y ocho días después el 9 de junio del fusilamiento de Valle. 

En el mismo cuartel de Campo de Mayo, conviven la Escuela de Infantería que lleva el nombre del primero y la de Ingenieros con el nombre del segundo, siendo un buen símbolo de la superación de los antagonismos del pasado. 

Además, a la entrada del edificio del Hospital Militar Central en la Avenida Luis María Campos de la Ciudad de Buenos Aires, una gran placa conmemora su inauguración en 1954. El Comandante de Sanidad en la inauguración es el General Aramburu, el de Construcciones el General Juan J. Valle. 

 
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