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¿Hacia dónde va el peronismo? PDF Imprimir E-Mail
May-29-19, por Rosendo Fraga
 

Cada vez que llega un visitante extranjero, un diplomático destinado por primera vez a la Argentina o un corresponsal que debe cubrir un evento político en nuestro país, siempre plantean la misma pregunta: ¿Qué es el Peronismo? 

Yo respondo que puede ser partido, movimiento, doctrina, ideología o cultura, pero en realidad es las cinco cosas al mismo tiempo, de ahí una de las causas por lo es de difícil comprensión. 

Pero la nota dominante en esta etapa histórica, es que se trata de una cultura política. La clave probablemente esté en el poder y su forma de tenderlo y ello remite inevitablemente a Perón,- cuyo nombre mantiene la fuerza  política que fundara en 1945,- cuya personalidad es la clave de la cultura peronista. 

Perón puede ser juzgado por su actuación. A comienzos de los años setenta, se encontraba exilado en España, protegido por Francisco Franco. Al mismo tiempo se carteaba con Fidel Castro y alentaba a las "formaciones especiales", los grupos de la juventud peronista que habían pasado a la acción armada. 

El líder y fundador del Peronismo era un militar profesional, que nunca renegó de su condición de tal, pese a ser derrocado por sus propios camaradas. Podía girar de izquierda a derecha si perder su objetivo político, que era alcanzar, retener o recuperar el poder. 

No ocultaba su visión de la política. Públicamente decía: "Cuando en política hay que doblar a la derecha, hay que poner el guiño a la izquierda". También dijo: "Cuando Usted quiere hacer algo en  política, haga que se lo pidan, rechácelo, haga que insistan y al final acepte haciéndole un favor a quien se lo pide". En 1973, cuando vuelve tras 18 años de exilio, un periodista le pregunta: ¿Como he hecho Usted que se fue tan mal en 1955 para volver victorioso y aclamado por sus adversarios? Perón responde: "es que los que vinieron después fueron peores". 

La primera prueba de sobrevivencia del Peronismo, fue el derrocamiento y exilio del líder y sobrevivió a ella. 

Hasta que muere el 1 de julio de 1974, tres décadas después de la fundación de su fuerza política, muchos pensaban que ésta no sobreviviría a la desaparición de su caudillo, dado el alto personalismo que tenía. Se hacían comparaciones con Getullio Vargas en Brasil, quien habiendo gobernado en total casi veinte años, a su muerte el Varguismo se diluyó y así sucedió con una amplia mayoría de los movimientos populistas. 

Pero sobrevivió y al restablecerse la democracia en 1983, fue una de las alternativas con posibilidad de disputar el poder. Acá vino la tercera prueba: si sobreviviría a una derrota en una elección presidencial. 

Había muerto, pero su partido había ganado hasta entonces todas las elecciones presidenciales en las cuales había podido presentarse: 1946, 1952 y las de marzo y setiembre de 1973. El Peronismo había perdido su líder pero mantenía el aura de la "imbatibilidad electoral". 

En 1983, sufría su primera derrota en elección presidencial y fue por 10 puntos, frente a Raúl Alfonsín. Muchos pensaron que no sobreviría, pero logró superar esta tercera prueba. 

Cuatro años después ganaba la elección de medio mandato y a los seis ganaba la elección presidencial con Carlos Menem. 

¿Cuál es la causa de la sobrevivencia del Peronismo durante los últimos tres cuartos de siglo de Argentina? 

Pienso que la clave está en su capacidad de entender, procesar y representar, la complejidad, ambigüedad y contradicción de la sociedad argentina. 

Hay una fuerte correlación entre el Peronismo y la sociedad, guste o no. 

En 1989, retorna al poder el Peronismo con Carlos Menem, quien gobierna dos períodos hasta fines de 1999. Busca la alianza con los EEUU, privatiza las empresas públicas y promueve el libre mercado. Hace un gobierno de centro-derecha y Washington le otorga al país la "Alianza extra-OTAN". 

Tres años y medio después, en mayo de 2003, asume la Presidencia Néstor Kirchner. Completa su mandato de cuatro años y lo sucede su esposa Cristina quien gobierna otros dos periodos, totalizando el Kirchnerismo doce años y medio. Gira hacia el centro-izquierda, asume un modelo intervensionista y adopta formas populistas. En el plano internacional se aleja de EEUU y busca aliados en China y Rusia en el ámbito global y en Venezuela en el regional. 

El Peronismo acompaña casi en su totalidad el giro. No cambian las personas, son las mismas. Y esto se interpreta como una manifestación más de la cultura peronista. 

Pero estos giros no son consecuencia de decisiones políticas, sino de adaptación a cambios que se registran en la sociedad.  Cuando llega Menem, el fracaso de las empresas públicas, la hiperinflación en lo interno y la caída del muro en lo externo, habían hecho girar a la sociedad argentina hacia el centro-derecha. Menem supo interpretarlo y tomó esa dirección. 

En cambio a comienzos de la primera década del siglo XXI, la crisis 2001-2002, había producido un nuevo cambio en la sociedad. La economía liberal había fracasado para la gente que pasaba a pedir más estado y en lo internacional no estaba tan claro que la economía de mercado fuera la única alternativa. Es entonces cuando Kirchner interpreta este cambio. 

Esta capacidad de adaptación del Peronismo, no es planificada, es más bien espontánea e intuitiva. 

El Peronismo no es inexorable ni inevitable. Desde 1983 fue derrotado en tres elecciones presidenciales. 

Para plantear un juicio crítico sobre esta faceta particular y específica de la política argentina, es necesario revisar la idea de que el Peronismo es la causa de la decadencia Argentina, dado que los tres cuartos de siglo en que ha sido la fuerza política "dominante" en la política argentina, ha tenido lugar un fuerte retroceso, como muestran indicadores educativos, económicos y sociales. 

En estos setenta y cinco años, el Peronismo ha gobernado la mitad del tiempo, los militares lo han hecho una cuarta parte y las fuerzas políticas no-peronista otro cuarto. 

La frustración de la Argentina, no puede adjudicarse solamente al Peronismo. Esta situación es un fenómeno complejo y multicausal, pero en el cual en mayor o en menor medida todos los sectores han contribuido  y no sólo el Peronismo. 

Ahora Argentina enfrenta una nueva elección presidencial, de un mandato que tendrá lugar durante la tercera década del siglo XXI. El Peronismo vuelve a ser alternativa electoral, enfrentando al quinto gobierno electo no-peronista, desde que surgiera el 17 de octubre de 1945. 

Pero lo que está sucediendo en el Peronismo,- la sorpresiva fórmula Fernández-Fernández, la división entre kirchneristas y anti-kirchneristas, los giros imprevistos de los protagonistas y las citas a Perón,- muestra no sólo su sobrevivencia, sino también la permanencia de sus claves políticas y culturales. 

 
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