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A un año de las próximas PASO: una elección crucial PDF Imprimir E-Mail
Ago-30-16 - por Rosendo Fraga

A un año de las PASO y catorce meses de las elecciones de medio mandato, los resultados de las elecciones desde 1983 muestran que la previa a la presidencial, suele anticipar su resultado. La derrota de Alfonsín en 1987, antecedió la de su candidato dos años más tarde; la victoria de Menem en 1993, fue sucedida de su reelección en 1995; a su vez la derrota del Peronismo dos años más tarde, anticipó la de su candidato en 1999; el fracaso de De la Rúa en 2001, precipitó su salida del gobierno meses después y el retorno del Peronismo; el triunfo de Kirchner en 2005 fue el preludio de la victoria de Cristina dos años más tarde y su derrota en las legislativas de 2013, fue seguidas del fracaso de su candidato en las del año pasado. En estos seis casos, la elección previa a la presidencial anticipó lo que sucedería en ella. Hay una sola excepción: en 2009 el Kirchnerismo fue derrotado, pese a lo cual Cristina fue reelecta en 2011. La excepción fue consecuencia de la fuerte recuperación económica en 2010 y la muerte de Kirchner, que creó un efecto político que favoreció a su viuda que ejercía la Presidencia. Que en seis de siete elecciones, la previa anticipara la presidencial, hace que si Macri gana las legislativas de 2017, la percepción pase a ser que gobernará ocho años hasta 2023. En cambio si es derrotado, la expectativa será que gobernará sólo cuatro. Es en este marco que ganar o perder la elección del año próximo es la prioridad política del oficialismo ya hoy.

Pero ganar o perder la próxima elección, en gran medida será ganar o perder la provincia de Buenos Aires. En 2017, se renovará el tercio del Senado electo en 2011, cuando el Kirchnerismo tuvo una victoria aplastante y la mitad la Cámara de Diputados electa en 2013, cuando dicha fuerza política fue derrotada. El PRO no compitió como fuerza nacional en ninguna de estas elecciones y recién lo hizo el año pasado. De acuerdo a ello, es claro que el PRO como fuerza política crecerá significativamente en cantidad de bancas, sobre todo en diputados. No será así para el Radicalismo, que renueva gran parte de sus legisladores, con lo cual difícilmente crecerá. Solo como una conjetura posible, Cambiemos que tiene un quinto del Senado, puede pasar a un cuarto y en diputados, los 91 legisladores del oficialismo podrían elevarse a 110 o 115, pero en ninguna de las dos cámaras se llegaría a la mayoría propia. En cuanto a las provincias, al gobernar esta coalición sólo cinco sobre veinticuatro, el Peronismo volvería a ganar en la mayoría de los territorios. Será el resultado de la elección de senadores nacionales en la Provincia de Buenos, lo que definirá el efecto "ganador" de esta elección y por eso Macri ha puesto prioridad en este distrito, como lo muestran las visitas que vienen realizando al conurbano él y los integrantes de su gabinete en las últimas semanas.

La economía jugará un rol decisivo en el resultado electoral como sucede generalmente en todo el mundo. En términos simples, cuando la economía crece y el desempleo baja, quien está en el gobierno gana y cuando es la inversa, pierde. De las dieciocho elecciones nacionales que han tenido lugar en Argentina desde 1983, catorce pueden explicarse por dicha regla. Las excepciones son dos: en 1995 Menem gano cuando el PBI caía más del 4% y el desempleo llegaba a 15% y dos años más tarde, la economía se recuperaba al 7% anual y el desempleo bajaba, pero su partido fue derrotado. Las últimas dos elecciones (2013 y 2015), son neutras respecto a esta regla, ya que la economía crecía muy poco, pero no caía. Ella no hacia ganar de por sí, tampoco llevaba a perder. Fue el desgaste político del Kirchnerismo, lo que definió la elección. Es así como la recuperación de la economía en 2017 es vital para que Cambiemos gane la elección. Que no se recupere en el segundo semestre de este año no es decisivo, pero sí lo es que lo haga entre abril y octubre del año próximo. Por esta razón, la elección le pone tiempos a la recuperación económica y ésta no puede demorarse más allá del segundo trimestre del año próximo. Para que la gente sienta que la economía está creciendo, debería darse el pronóstico del gobierno -que es el supuesto explicito del proyecto de presupuesto 2017- de que el año próximo el PBI crecerá 3,5% y la inflación será de sólo 17%, menos de la mitad que este año. 

Cabe recordar que frente a la primera elección, prácticamente todos los presidentes desde 1983 han cambiado la conducción económica y reorganizado el gobierno. Alfonsín cambia a Grinspun por Sourroille a comienzos de 1985. Menem remplaza a Erman González por Cavallo al comenzar 1991. Por su parte De la Rúa cambio a Machinea sucesivamente por López Murphy y Cavallo en marzo de 2001 y Duhalde a Remes por Lavagna un año antes de la elección presidencial de 2003. Néstor Kirchner antes de la elección de 2005, lo sustituyó por Michelli. Cristina en su primer mandato, cambio a Lousteu por Fernández, un año antes de la elección de 2009. De los seis presidentes que han gobernado Argentina desde el reestablecimiento de la democracia, cuatro (Alfonsín, Menem, Duhalde y Kirchner), cambiaron la conducción económica frente a la primera elección legislativa con éxito electoral y solo dos lo hicieron sin éxito (De la Rúa y Cristina), perdiendo su primera elección en el poder. En este marco, es lógico que frente a la falta de resultados del primer semestre, Macri otorgue un segundo a su conducción económica. Pero sin resultados puede no otorgarle un tercero, ya que en ese caso corre el riesgo de no llegar a la elección con una situación económica adecuada para ganar la elección.

En conclusión: si Macri gana la elección de medio mandato de octubre de 2017, el horizonte será de que gobernará ocho años y si la pierde, la expectativa será de que lo hará sólo cuatro; ganar o perder, en gran medida será ganar o perder la elección de senadores nacionales en la provincia de Buenos Aires, antes que la cantidad de bancas o provincias; como sucede generalmente, será la economía un factor determinante en el resultado electoral, aunque no el único y ello implica que la gente sienta entre abril y octubre del año próximo, que la economía crece y que los presidentes cambien la conducción económica antes de la elección siguiente al inicio del gobierno ha sido una constante en Argentina y en cuatro de seis casos, fue con éxito electoral.  

 
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