Navegador



Buscador

Investigaciones sobre Defensa

Suscripción a newsletter

Si desea recibir nuestro newsletter, por favor ingrese sus datos.
 
Inicio

La cuestión de la seguridad PDF Imprimir E-Mail
Ene-22-16 - por Rosendo Fraga

La seguridad pública es una gran cuestión en América Latina que evidencia el índice homicidios cada 100.000 habitantes (el indicador universal más utilizado para medir los niveles de inseguridad), que en la región es además el más alto del mundo: cuatro de los diez países más inseguros del mundo son latinoamericanos, aunque en esta región vive sólo el 8% de la población mundial.

La combinación de narcotráfico con el desarrollo del crimen organizado y estados ineficaces acentúan el problema, como se ha hecho evidente en los quince años transcurridos del siglo XXI.

Cuatro son las causas que concurren para explicar este fenómeno. Una es la situación social. Se suele vincular el incremento del delito con el aumento de la pobreza, pero justamente en la primera década de este siglo se da una reducción en los niveles de pobreza y un mayor aumento en paralelo de la inseguridad. Hay quienes dentro de la hipótesis social vinculan el delito con la frustración que genera la desigualdad social; de hecho, esta puede tener más sustento que la anterior, dado que América Latina es la región del mundo con mayor desigualdad, pero no con la pobreza más alta.

El desarrollo del narcotráfico aparece como una segunda hipótesis que explica la mayor inseguridad: su incremento trae más delito y más violencia en el ejercicio de él. Se trata de un fenómeno que irrumpe en las últimas décadas del siglo XX en Colombia y que en los años recientes ha tenido como epicentro México, pero que en mayor o menor medida se ha extendido a todos los países. Tarde o temprano, producción, tránsito y consumo se terminan realimentando entre sí.

Una tercera causa para entender el fenómeno es la urbanización de la probación de la región y su concentración en "megaciudades", lo que se extiende a todo el mundo emergente y no sólo a la región: a mayor cantidad de población de una ciudad, más complejo se vuelve lidiar con la inseguridad pública. Es claro que en Sao Paulo y Río de Janeiro en Brasil, el Distrito Federal en México, Buenos Aires y su conurbano en la Argentina y en Caracas y su entorno, la criminalidad ha aumentado y es donde más difícil resulta combatirla.

Por último, está la capacidad y eficacia del estado en la lucha contra la delincuencia en sus diversas formas. Por lo general se asigna a este problema la clave de todo, subestimando los otros tres factores.

La cuestión es que esta cuarta causa requiere comprender que está integrada por una decena de variables.

Una es la más visible: la presencia y acción policial. Aunque se lograra una reforma a fondo y funcionara a pleno, si ésta no es acompañada de un cambio acorde en el sistema judicial penal, no servirá de mucho. Es que el funcionamiento de la justicia tiene tanto o más importancia que la acción policial.

Dentro del engranaje judicial en un país como la Argentina, la justicia procesal penal puede ser considerada otra variable en particular. Una reforma de la justicia penal que no sea acompañada en paralelo de otra en el ámbito procesal penal, no va a servir demasiado.

Al mismo tiempo, en un país federal como Argentina, la coordinación eficaz entre las fuerzas policiales y de seguridad nacionales y provinciales -ahora en la provincia de Buenos Aires también hay fuerzas municipales- resulta indispensable.

Definidas las dos variables en lo judicial y otras dos en lo policial, se agrega el funcionamiento de las cárceles. Cabe recordar que la mayoría de los delitos graves son cometidos por reincidentes y que dada vez más las redes delictivas son manejadas desde las cárceles.    

Pero a estas cinco se agregan otras cuatro más: la actividad de inteligencia o información -como es en el caso argentino la Agencia Federal de Inteligencia-; la colaboración de las fuerzas de seguridad del resto del mundo y en particular de la región; la cooperación con las Fuerzas Armadas, como surge con la llamada "ley de derribo"; y la participación ciudadana en el sistema, que resulta vital en todo sentido.

Hemos definido así cuatro causas principales y nueve variables sobre las que resulta necesario actuar para que se contenga el delito en sus diversas formas y se vaya reduciendo en forma gradual, dado que no hay soluciones mágicas.

En materia de seguridad pública, la experiencia muestra que es más eficaz la rutina sistemática a través del tiempo antes que los golpes de efecto y las fotografías, opción que suelen tomar los gobiernos argentinos cuando se aproximan las elecciones.

Pero toda iniciativa en este campo, que es la primera demanda de la sociedad, tiene que ser adoptada como “política de estado”, es decir compartida por todas las fuerzas políticas. Por ello es más adecuado lo realizado por la gobernadora de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, de llevar adelante la “emergencia de seguridad” por ley de la legislatura que por decreto, como se ha hecho en el ámbito nacional.  

 
GLOBAL TRENDS 2035
¡nuevo!


EL MUNDO EN 2035

ACTUALIDAD

ARGENTINA
El concepto de la reforma laboral

LATINOAMÉRICA
La elección de Venezuela y sus efectos políticos

INTERNACIONAL
Un mundo tenso e incierto

EVOLUCIÓN SOCIOPOLÍTICA
Balance de la conflictividad social argentina durante septiembre

DEFENSA
El debate sobre defensa y seguridad

OPINIÓN PÚBLICA
Seguimiento de intención de voto a presidente (Dic 2013 - Nov 2015)

OPINIÓN
Proyección del bicentenario de Chacabuco

SECCIONES

ARGENTINA

BOLIVIA
BRASIL

CHILE

COLOMBIA
COYUNTURA
CUBA
DEFENSA
EL SALVADOR
EVOLUCION SOCIOPOLITICA
HONDURAS
IBEROAMERICA
INTERNACIONAL
LAS AMERICAS
LATINOAMERICA

MEXICO

MUNDO
NICARAGUA
OPINION PUBLICA
PARAGUAY

PERU

URUGUAY

VENEZUELA

Opinion Publica Indicadores de opinion publica de Argentina Indicadores de opinion publica de Argentina Indicadores de opinion publica de America Latina

Archivo historico banner_cp.jpg


Indicadores