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Algunas consideraciones sobre los atentados en París PDF Imprimir E-Mail
Nov-14-15 - por Guillermo Lafferriere

Los salvajes atentados que al parecer el Estado Islámico ha llevado adelante en París, pueden permitirnos efectuar consideraciones que pensamos útiles para colocar en contexto los hechos y también ciertas aproximaciones sobre el empleo del recurso militar.

En primer lugar, el Estado Islámico vuelve a demostrar su aptitud para llevar adelante acciones terroristas que requieren de un planeamiento complejo y contar con la predisposición de integrantes de la organización a inmolarse en la ejecución de los mismos.  Esto además se ha llevado a cabo en Francia, un país que en modo alguno puede considerarse que no dispone de un servicio de inteligencia eficiente, el cual interactúa con sus pares de todo el mundo. Este último hecho debiera servir de severa atención para países donde el sistema de inteligencia estratégico carece de profesionalidad o bien su foco de atención está puesto en cualquier otro aspecto antes que en atender la preservación del país de amenazas globales, tales como el Estado Islámico representa.  Argentina, que ha padecido dos acciones terroristas extranjeras en su territorio debiera hacer una muy seria lectura de esta experiencia y replantearse la manera en que se encaran todas las acciones tendientes a seguir este tipo de amenazas.

En segundo lugar, el gobierno francés no dudó, y pocas horas después de producido los hechos, tropas del Ejército Francés comenzaron a ser desplegadas en París en apoyo a las medidas de seguridad que los atentados demandaban con urgencia.  Esto en modo alguno puede ser visto como un empleo de las fuerzas militares en la seguridad interior. Es la respuesta de un gobierno que apela a los recursos disponibles para hacer frente a una situación que decididamente constituía una amenaza a sus ciudadanos y que en los hechos era una verdadera acción de guerra llevada adelante por elementos irregulares que no tienen adscripción a un estado y que, insistimos, cuentan con la capacidad de accionar globalmente. Francia nos muestra con claridad que ciertas miradas que ven al empleo del recurso militar como una herramienta exclusivamente a ser empleada contra fuerzas militares de otros países no resisten análisis ante amenazas como la que el Estado Islámico, Al Qaeda y otra pléyade de grupos representan. Esta es otra importante experiencia que los atentados en Francia nos dejan.

El gobierno francés ha declarado la guerra al Estado Islámico. De hecho, viene llevando adelante operaciones militares abiertas y posiblemente encubiertas contra esa organización. ¿Qué puede hacer ahora? El Estado Islámico ofrece en estos momentos vulnerabilidades importantes tanto en Siria y en menor medida en Irak. En el primer país, desde hace meses este grupo opera como un ejército regular. Por lo tanto ofrece blancos que son factibles de ser batidos contando con la inteligencia táctica necesaria. Esto puede hacer que Francia de alguna manera busque fortalecer lazos operativos con Rusia, país que viene llevando adelante una operación aérea más eficiente contra el Estado Islámico en Siria, al haber coordinado sus operaciones con las que llevan adelante las tropas del régimen de al Asad y los iraníes. En Irak también el Estado Islámico ofrece blancos como en Siria, aunque esto último ocurre en ciertas zonas del país. En este último caso, podrá esperarse que Francia intensifique su interacción con el gobierno iraquí para que sus operaciones aéreas sean de mayor eficiencia y golpeen duramente a la infraestructura de esta organización. 

Sin embargo, lo que hemos mencionado para los casos de Siria e Irak no se aplica a las capacidades que el Estado Islámico mantiene de llevar adelante ataques como el sufrido en París.  Esta última capacidad es similar a la que ha mantenido Al Qaeda y otras organizaciones terroristas en el pasado. Es extremadamente complejo dar con sus organizaciones y esto se debe en buena medida a que han abandonado una estructura piramidal de comando para conducirse a través de células mucho más autónomas, dispersas y que no necesariamente mantienen enlaces fijos y trazables con una conducción superior, sino que se guían por intenciones que emanan de la conducción del Estado Islámico y que dejan plena libertad de acción a sus filiales para decidir los blancos y la oportunidad. Combatir este tipo de organizaciones está más allá de la capacidad de una nación, incluso de una de los recursos del estado francés. Requiere de un esfuerzo mancomunado de la comunidad internacional, trasuntado en un fluido intercambio de información e inteligencia, el cual demanda tiempos extremadamente prolongados. No es dable esperar resultados importantes sobre esta faceta del accionar del Estado Islámico y lamentablemente, deberemos esperar que otras acciones similares vayan llevándose adelante por esta organización.

Finalmente algo que hemos mencionado en el pasado en esta columna. El combate a organizaciones como el Estado Islámico requiere no solamente de una respuesta militar y policial; sino de una aproximación cultural.  Algo sucede en Occidente que hace que jóvenes que podrían encaminar sus vidas a formas más productivas, resuelvan dejar todo y enrolarse en una organización, en este caso el Estado Islámico, que les propone un mito: el crear un Califato que se rija por leyes propias del medioevo.  Que un mensaje tan poco razonable tenga tal poder de atracción es, en nuestra mirada, un punto que los líderes de Occidente debieran muy bien considerar.  Debe de alguna manera encararse el desafío gigantesco de recrear una opción cultural más atractiva que sirva para evitar que grupos como estos sigan logrando adeptos de naciones occidentales.

Los atentados en Paris no pueden pasar como una desgracia más. Deben ser seriamente analizados, no solamente por las naciones líderes, sino también por otras que no lo son o que piensan que están lejos de las desgracias que ocurren en el mundo. El mundo no solamente está globalizado para el comercio y el intercambio de servicios e información. Lo está también para que grupos radicalizados hagan sentir sus golpes en cualquier punto del planeta. Entender esto puede ser un ejercicio para que con prudencia y sabiduría se comience a mirar con seriedad esta amenaza a la humanidad toda.

 
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