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Tanques: El porqué de su vigencia en el siglo XXI PDF Imprimir E-Mail
Ago-21-15 - por Guillermo Lafferriere

Kursk, verano de 1943. Casi ocho mil tanques soviéticos y alemanes chocan en la que sería recordada como la mayor batalla de vehículos blindados de la historia.  En la inmensa planicie rusa, los tanques de cada bando pugnan entre si desplazándose como navíos de guerra en una gigantesca batalla que, con la derrota alemana, sería otro de los puntos críticos de la 2da Guerra Mundial.  Desde esa batalla, hubo otros choques de tropas blindadas relevantes, como los que llevó adelante Israel en sus guerras desde la independencia hasta la del Yom Kippur y también la campaña aliada contra Irak en 1991 y en mucho menor medida durante las operaciones en ese mismo país en el año 2003.

Sin embargo, las mencionadas campañas han sido excepciones.  La guerra no requirió del empleo masivo de blindados combatiendo contra formaciones de tanques enemigas.   Mucho cambió para que ello no sucediera. Varias causas pueden explicar las razones de esa situación, entre ellas:

  • Las tropas de infantería cuentan con armas antitanques cada vez más precisas, dotadas de cargas explosivas tremendamente complejas, que pueden "romper" los blindajes más duros, y cuando en ciertos casos ello no es factible, si logran efectos destructivos en los rodamientos de los tanques, inmovilizándoles.
  • La artillería con sus cañones y cohetes está en capacidad de desatar un verdadero infierno sobre densas formaciones de tanques, empleando para ello municiones que disponen de cargas especiales dirigidas a impactar en la parte superior de los tanques, allí donde el blindaje suele ser menor, aniquilándolos.
  • Las fuerzas aéreas han desarrollado diversos sistemas de armas diseñados especialmente para atacar a blindados, con mortífera precisión y desde distancias muy largas.
  • Fueron escasos los choques entre fuerzas militares regulares, pues primaron los enfrentamientos de menor intensidad, donde estos medios si bien fueron empleados en no pocos casos, lo hicieron de manera no masiva ni teniendo como rol principal el combate contra formaciones blindadas enemigas.

A pesar de los aspectos expresados, el desarrollo de tanques no se ha detenido, sino que ha continuado evolucionando en todos estos años y aquellos países que tienen una aproximación seria a los temas estratégicos continúan colocando una mirada atenta a sus sistemas de armas blindadas.  Ello porque como hemos tratado en otros trabajos, no se descarta que en el presente siglo puedan darse situaciones donde fuerzas regulares deban enfrentar a sus contrapartes; y en ese caso, el empleo de fuerzas blindadas podría ser necesario.  Pero ello no nos debería llevar a pensar que esos potenciales choques de fuerzas regulares tendrían las características que tuvieron los de las planicies de Europa en la 2da Guerra Mundial, los de la Península del Sinaí o los enormes desiertos de Kuwait o Irak.  En nuestra perspectiva, y teniendo en cuenta los avances tecnológicos actuales, los blindados podrían emplearse en algunos de los siguientes modos:

  • De manera menos masiva que en el pasado, pero aprovechando su movilidad, potencia de fuego y elevada capacidad para absorber castigo; en operaciones muy rápidas contra blancos puntuales y críticos del enemigo: La capacidad de detección temprana de concentración de medios es una aptitud que no está disponible solamente para las grandes potencias, sino que en el futuro se extenderá a potencias de menor nivel. Ello hace casi imposible las masivas concentraciones que eran propias de las acciones blindadas del pasado. Ello obligará a que las operaciones de blindados deban partir de lugares de concentración muy dispersos y que gocen de la protección que puedan dar actividades de engaño electrónico y otras acciones que puedan ocultar el empleo del arma blindada.  Aun cuando ese engaño previo al ataque pueda ser logrado, no se evitará que el enemigo detecte posteriormente en alguna fase el movimiento de los blindados. Por ello, ese desplazamiento no podrá ser demasiado prolongado, pues a no ser que se cuente con una cobertura aérea muy eficiente, se estará a merced de las acciones aéreas enemigas que pueden ser devastadoras. El objetivo por lo tanto estará relativamente cercano y se accionará sobre el mismo mientras simultáneamente otras operaciones permiten que el enemigo deba atender a muchos eventos críticos; lo que facilitará el empleo de los blindados.  Dada la altísima letalidad que los tanques están alcanzando en su capacidad para atacar a otros tanques, será muy probable que se evite el choque contra otras fuerzas blindadas enemigas, y focalizar así la mirada en objetivos donde ellos no estén presentes. El blindado en ese empleo tendrá así un regreso a su concepción inicial de uso post 1ra Guerra Mundial. Algo que con el tiempo fue cambiando, pues se empleó a los tanques como un arma destinada a combatir los tanques enemigos; algo que como hemos descripto en nuestra perspectiva luce como casi imposible en el futuro previsible.
  • Empleo de los blindados como un arma importante en el combate en terrenos urbanos: En el pasado, la doctrina de los ejércitos indicaba que el empleo de tanques en terrenos urbano era algo que debía evitarse. Esto en función que la compartimentación que el ambiente urbano crea, es decir la reducción de los espacios donde los tanques pueden desplazarse; los hacia presa relativamente sencilla de ser abatida por tropas decididas, bien conducidas y que empleaban el terreno de las ciudades para emboscar a las formaciones blindadas. Ello ha cambiado mucho en los últimos años. Los blindados han adquirido capacidades de detección de amenazas que eran impensables pocas décadas atrás, a lo que debe sumarse la capacidad de interacción entre ellos y tropas de infantería bien adiestradas en combate urbano.  Hoy los tanques pueden operar en terreno urbano, no masivamente, sino integrando equipos con la infantería. Esta última le provee de la cobertura contra armas emboscadas enemigas y el tanque la potencia de fuego y varios tipos de municiones eficientes para destruir desde posiciones donde se detecten amenazas hasta colaborar en la eliminación de equipos de observadores o francotiradores. Incluso los medios blindados podrán desarrollar en el combate urbano operaciones electrónicas mientras combaten, afectando el comando y control del enemigo. También serán un medio muy útil para proveer puestos de comando y control móviles con alta capacidad de supervivencia, lo que facilitará el ejercicio de la conducción de ciertas fracciones y la interacción con medios aéreos.
  • Empleo en escenarios donde se haya empleado armas de destrucción masiva: Los medios blindados serán los que más fácilmente puedan operar en ambientes donde armas químicas, bactereológicas o nucleares hayan sido usadas.  La capacidad de los modernos sistemas blindados para operar en esos ambientes es extremadamente elevada.  Esa aptitud para el caso nuclear está reservada a su uso a posterirori del empleo de este tipo de armamentos pero en el caso de las otras armas no existen restricciones a su operación.  Regirán en esos escenarios los mismos criterios explicados con anterioridad respecto a la imposibilidad de empleos masivos, pero podrán en ambientes tan severos, proporcionar opciones para hacer frente a las amenazas o bien explotar las ventajas que pudiera uno de los bando haber alcanzado con el empleo de este tipo de armas.

El mundo actualmente asiste a una reorganización de las fuerzas militares en todos los países que tienen miradas estratégicas de largo plazo. En esos procesos, por lo general, no se retienen fuerzas blindadas tan masivas como en el pasado, producto de análisis muy similares a los que hemos ofrecido. Pero siguen manteniendo fuerzas blindadas, pues perciben que estas poseen capacidades que en caso de crisis podrían ser críticas para crear condiciones que permitan causar daños muy severos a un potencial enemigo.  Si se pretende mantener fuerzas blindadas para emplearlas con los criterios que eran propios del Siglo XX, quienes así obren estarán incurriendo en un gravísimo error. Uno que no solamente será costoso en tiempo de paz, por los elevadísimos recursos que demanda el mantener una masiva fuerza blindada; sino que esa fuerza resultará absolutamente ineficaz para afrontar los desafíos que la guerra ofrece en el Siglo XXI.

Como suele hacerlo, la guerra irá mutando en el devenir del tiempo, de acuerdo a una múltiple causalidad.  Quedará en la responsabilidad de quienes planifican el instrumento militar el evaluar esas mutaciones y adecuar los medios a los mismos.  Algo es seguro: en una crisis no existirá oportunidad para hacer lo que antes no se previó. Un aspecto que la historia no se cansa de mostrar.

 
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