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Cuando las armas superaron a la doctrina PDF Imprimir E-Mail
Jul-15-15 - por Gustavo E. Andrés

El 28 de julio se cumplen 101 años, del comienzo de la Primera Guerra Mundial, la Gran Guerra. Se enfrentaron los aliados conformando la Triple Entente, integrada por la Tercera República Francesa, el Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda y el Imperio Ruso contra las Potencias Centrales, constituidas por los imperios Germano y Austro Húngaro a los cuales más tarde se unió el imperio Otomano y luego el reino de Bulgaria.

Murieron más de 9 millones de combatientes y ha sido uno de los conflictos más mortíferos de la historia. El exacerbado nivel de muertos puede atribuirse junto a otros condicionantes de mayor o menor peso, a la ruptura del  equilibrio entre el armamento utilizado y la doctrina militar preponderante en ese momento.  Los pertrechos desarrollados desde mediados del siglo XIX, consecuencia del acelerado avance de la tecnología industrial y el estancamiento de la doctrina militar, que contemplaba antiguas tácticas de combate en los ejércitos  beligerantes, dio como resultado una guerra donde se perdió de vista la estrategia, es decir los intereses en juego, sin apreciar que el costo sobrepasaba el beneficio del fin político y económico, aunque desde las sombras este último contribuyó a justificar semejante derramamiento de sangre.

En 1914 en la Batalla de Marne los aliados derrotaron al ejército alemán del Mariscal Moltke, el joven, evitando la toma de Paris y frustrando así las aspiraciones alemanas de una rápida victoria en el frente occidental. Las maniobras siguientes dieron como resultado el estancamiento del avance alemán. Inmovilizados en el noreste de Francia, los germanos formaron una línea defensiva de trincheras fortificadas desde Lorraine a la costa belga. Esto significó el inicio de una guerra de desgaste de casi cuatro años.

La utilización del alambre de púas y la incorporación de armas automáticas como  ametralladoras pesadas, Browning, Lewis, Maxim, Vickers y Spandau y muchas otras hizo extremadamente difícil el avance de las masas de infantes en territorio abierto. En esos  momentos, las tácticas detalladas en los libros de doctrina de los ejércitos en combate, no dieron una respuesta eficaz a las defensas implementadas por el bando opuesto para evitar alcanzar los objetivos fijados en cada ataque.

Con el transcurrir de los meses y el debut de los adelantos tecnológicos, como el empleo de gases mortales, tanques, lanzallamas, balas trazadoras y en el mar, cargas de profundidad, submarinos, hidroaviones y portaaviones entre otras capacidades, se produjo una crisis temporal en la forma de encarar los choques armados.

El ataque alemán a las defensas francesas en las colinas de Verdun - sur - Meuse, dejó un saldo de 714.231 víctimas, de los cuales 377.231 eran franceses, entre ellos 150.000 muertos y 337.000 germanos, con aproximadamente 143.000 muertos. Se estima que el ritmo promedio de víctimas hasta la victoria francesa fue de 70.000 por cada mes de batalla.

En ese mismo año de 1916, la ofensiva aliada en el río Somme que condujo a una victoria franco británica dio como resultado 623.000 víctimas aliadas, 420.000 combatientes de la Commonwealth con 96.000 muertos y 204.000 franceses entre ellos 51.000 muertos. Por su  parte los alemanes tuvieron 465.000 víctimas con 164.000 muertos. En la batalla del Somme el ejército británico en el primer día de combate tuvo alrededor de 60.000 bajas.

Cuesta pensar que la voluntad de un actor como Gran Bretaña, que soporto una pérdida de tal dimensión en las filas de su Ejército, dejaría años más tarde en 1982, que las fuerzas armadas argentinas tomaran por la fuerza una posesión de la corona, las Islas Malvinas, sin siquiera intentar recuperarlas por la vía militar.

Hacia fines de 1916 y en pleno invierno de 1917, los alemanes comenzaron a dejar de lado la defensa lineal y adoptaron una defensa elástica en profundidad. Para 1918 el ejército alemán había cambiado sus tácticas ofensivas, buscando puntos débiles en las defensas y atacando con las llamadas tropas de asalto (Sturmtrupper). Estas estaban dotadas de subfusiles Bergmann MP18 y pistolas Luger P08,  ambas estandarizadas en calibres 9 x 19 mm Parabellum, granadas M24 Stielhandgranate, M39 Eihandgranate y lanzallamas, obteniendo una alta potencia de fuego y efectividad en los logros, en comparación a los fusileros con armas de cerrojo y bayonetas.

Alemania no tuvo éxito,  para 1917 EE.UU participaba de la guerra en Europa y era demasiado tarde como para volcar el resultado, pero fue el puntapié inicial para una nueva forma de hacer la guerra, la futura blitzkrieg de la IIGM, que combino el uso masivo de tanques y las tácticas de infantería de 1918. Francia a pesar de la victoria, quedó atada a una doctrina defensiva muy normativa, donde los estados mayores permanecían sin contacto con el frente, dando instrucciones vía telefónica y aplicando el concepto "la artillería conquista y la infantería ocupa". En 1940 los alemanes entraban en París.

El progreso tecnológico, puso en marcha durante la Primera Guerra Mundial, y  continuó durante la Segunda, una serie de fenómenos industriales como fue la motorización, haciendo que los ejércitos se conviertan en mecanizados y quitando protagonismo a la infantería como reina del campo de batalla.

Entre ambas guerras la investigación condujo al desarrollo de bombas de fisión nuclear, como las que destruyeron Hiroshima y Nagasaki, dando origen a la era nuclear, con el desarrollo también de bombas de fusión nuclear y una carrera que llevó a la disuasión nuclear entre las potencias.

A partir de su despliegue desde 1944/45 en adelante, los motores a reacción en los aviones y  el desarrollo de mayor potencia por kilo de peso en relación a sus predecesores,  permitieron  a los aviones militares de todo tipo un gran aumento en el tamaño, peso y rendimiento. Otros avances destacados incluyen el desarrollo de helicópteros y su incorporación en el orden de batalla para el transporte, la observación, enlace, búsqueda y rescate, evacuación de bajas y fundamentalmente el ataque a tierra.

Aparecieron los misiles tierra a tierra, tierra-aire, aire-tierra, aire-aire, mar -aire, mar a mar,  de crucero y los antibalísticos. Se alcanzó una gran precisión de las armas guiadas, incluyendo,  proyectiles de artillería y bombas en caída libre. También las contramedidas electrónicas, mediante sensores capaces de recoger la "firma" de personal y medios adversarios y satélites que circundan la tierra para extender la guerra desde el aire en el espacio exterior.

Dirigidos por control remoto (RPV),  surgen los vehículos aéreos no tripulados y vehículos no tripulados (UAV) que en los años posteriores a 2000, comenzaron a llevar misiles. Últimamente mediante las computadoras y los sistemas de procesamiento de datos y de transmisión, existen vastas redes de comando y control que mantienen monitoreados los potenciales teatros de operaciones.

En teoría, estos y otros avances tecnológicos, así como los cambios apropiados en la organización, doctrina y la formación, deberían haber dado lugar a un rendimiento militar enormemente mejorado. Los ejércitos van superándose con el tiempo y uno actual seguramente puede neutralizar con mayor facilidad a su predecesor, como este a uno más antiguo. Sin embargo las armas como factor de superioridad, capaz de conducir a una victoria rápida y fácil, sigue siendo una opción esquiva como lo fue entre 1939-45, época en que cualquier ventaja obtenida por un bando, se anulaba en cuestión de meses o en algunos casos en menos tiempo por el otro bando.

La obtención de una superioridad tecnológica significativa y duradera no es fácil y si bien se hacen más notables los progresos científicos entre países, incluso las fuerzas armadas de los EE.UU., se encuentran involucradas en conflictos armados donde la inferioridad del oponente en cuanto a armamento, es suplida por la experiencia en combate, es decir una cultura de la guerra moldeada a lo largo de cientos de años en ese terreno. Como prueba de ello, a los Seals y Rangers  en Afganistán no les resulta nada fácil sobrellevar el conflicto con los combatientes afganos para mantener el control del terreno a pesar de tener el dominio aéreo y localizar y neutralizar continuamente objetivos con equipos robotizadas lanzadas desde bases seguras.

Por ende aunque las excepciones en la historia de las guerras, han marcado el camino de la humanidad, resulta sustentable pensar que  el equilibrio entre los medios materiales en calidad y cantidad que se enfrentan, aún dependen del poder de combate, en otras palabras de la doctrina y adiestramiento de los contendientes.

 
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