Navegador

Buscador

Investigaciones sobre Defensa

Suscripción a newsletter

Si desea recibir nuestro newsletter, por favor ingrese sus datos.
 
Inicio

El conflicto en torno a Irán PDF Imprimir E-Mail
Mar-27-15 - por Rosendo Fraga

En los próximos días el acuerdo nuclear del G6 con Irán es prioridad para los EE.UU.  El tema ha sido la tarea principal del Secretario de Estado (Kerry), quien ha participado de las negociaciones que se realizan en Ginebra, se ha reunido con su par iraní más de una vez y se ha visto obligado a visitar el Golfo Pérsico, para tranquilizar a sus monarquías, que critican el acercamiento de Washington a Teherán. Fuentes oficiales estadounidenses, han dado 50% de posibilidades a que se alcance un acuerdo provisorio en los próximos días. 

La Administración Obama, ha pedido públicamente al gobierno iraní que “elija el camino del acuerdo nuclear”. Si bien las conversaciones bilaterales entre EE.UU. e Irán han sido cruciales para avanzar en este acuerdo, las negociaciones son desarrolladas por los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad (EE.UU., Reino Unido, Francia, China y Rusia), más Alemania. Quizás este formato sea el reconocimiento más relevante de este último país como potencia global y acerca del rol que como tal tendrá en los próximos años. 

En momentos que las tensiones entre EE.UU. y Europa por un lado y Rusia por otro escalan en diversas partes del mundo, esta negociación muestra una tarea común en función de un propósito. Algo similar ocurre con China, que mantiene una política diferente a la estadounidense en Medio Oriente, pero que en esta negociación actúan juntos. El éxito de esta negociación mostraría que las potencias actuando en conjunto, pueden alcanzar objetivos importantes para la seguridad internacional. 

El surgimiento del EI, ha sido uno de los factores que ha impulsado a los EE.UU. a cambiar su política respecto a Irán. El giro comenzó al dejar el poder Ahmadinejad. Con un gobierno iraní más moderado, la Casa Blanca buscó el diálogo. Pero el avance del EI en Irak, Siria y otras partes del mundo a lo largo de 2014, fue reforzando esta voluntad dialoguista. Cuando ha comienzos del año pasado, dicha organización terrorista instaló su Califato en aproximadamente un tercio del territorio de Irak y Siria, se fue haciendo evidente que las acciones de Irán para fortalecer el gobierno iraquí amenazado por el avance del EI y para sostener al régimen de Assad en Siria frente a esta organización, resultaban relevantes. 

Es que la coalición liderada por EE.UU. que combate por aire desde los primeros meses del año pasado, tiene los mismos aliados que Irán frente a la agrupación terrorista. Los dos apoyan al gobierno iraquí, ambos a los kurdos que también los combates y respecto al gobierno sirio, EE.UU. ha bajado su hostilidad y ya asumen que están coordinando acciones. Si Irán deja de ser un riesgo nuclear, a las potencias occidentales se les hace más fácil asumir plenamente el giro que han dado en Medio Oriente. La preocupación por el EI, se globaliza, con sus acciones recientes en Túnez, Libia y Nigeria y el riesgo que implica el retorno de sus combatientes occidentales. 

Pero al mismo tiempo, Irán va ganando influencia como potencia regional y ello genera problemas en sus rivales. El conflicto entre los chiítas y los sunnitas dentro del Islam, es clave central del conflicto en Medio Oriente. Los primeros son aproximadamente un cuarto de los fieles de esta religión y los segundos son el culto mayoritario. Irán es la potencia del Islam chiíta y Arabia Saudita del sunnita. El EI es una versión extremista de éste último, que hace no mucho tiempo recibió apoyo de EE.UU. y de las monarquías del Golfo, para quienes Irán y sus aliados eran la amenaza principal en Medio Oriente. Con el surgimiento del EI, la influencia de Irán sobre el gobierno chiíta de Irak ha aumentado y también sobre el de Assad en Siria -la secta alauita a la que pertenece el clan del Presidente es una versión del Islam chiíta- con quien tiene una alianza histórica, desde que Assad padre tomara el poder en su país y el régimen de los Ayatolá lo hiciera en Irán. Integra esta alianza la milicia chiíta Hezbollah, que desde el Sur del Líbano amenaza a Israel y condiciona al gobierno libanés, en el cual tiene posiciones de poder. 

En Yemen, una milicia chiíta ha logrado tomar gran parte del país y amenaza al gobierno que está en retirada y ello proyecta la influencia iraní en este país, donde también se libra un conflicto entre el EI y Al Qaeda y Arabia Saudita se muestra dispuesta a intervenir. Las monarquías del Golfo y también Jordania, ven como amenaza el crecimiento de la influencia regional iraní y por esta razón, critican el acuerdo nuclear con EE.UU., quien se ve obligado a hacer equilibrio entre Ryad y Teherán. También lo critica Egipto, la potencia del Islam sunnita en el Norte de África. Todos estos países, han formado la alianza militar liderada por Ryad, que ha comenzado combatir contra la milicia chiita-pro iraní que estaba tomando el control de Yemen. Estas acciones militares tienen la cooperación logística y de inteligencia de EEUU y un fuerte rechazo de Teherán.  

Pero la otra alianza de EE.UU. en Medio Oriente que lesiona el acuerdo con Irán, es con Israel. Netanyahu ya logró articular la coalición necesaria para tener otro período de gobierno. Ello implica que Israel mantendrá una política contraria al acuerdo nuclear con Irán, como lo evidenció el primer ministro israelí en su discurso ante la Cámara de Representantes de los EE.UU. en la primera semana de marzo. 

Tras las elecciones, Netanyahu pasó a aceptar la posibilidad de un estado palestino, lo que había rechazado durante la campaña electoral. Obama por su parte respondió con escepticismo, afirmando que las negociaciones entre palestinos e israelíes llevarían mucho tiempo y la Casa Blanca denunció espionaje israelí en la negociación con Irán. Un acuerdo por el cual se levanten gradualmente las sanciones impuestas a Irán por la UN, a cambio de que acepte limitar la explotación de uranio, para no alcanzar el arma nuclear, puede ser aceptable para la Administración Obama, pero no para Israel, que seguirá trabajando contra el mismo. 

En este contexto, el gobierno israelí ha vuelto a denunciar la responsabilidad de Irán y Hezbollah en la realización de los atentados en Argentina que en 1992 volaron la Embajada de Israel en Buenos Aires y la mutual judía AMIA en 1994. Así mismo, tanto la prensa estadounidense como legisladores republicanos, han insistido en que se investigue la posibilidad de que Chávez haya gestionado que Argentina -el país con más desarrollo nuclear de América Latina- entregara tecnología nuclear a Irán, en el marco de las conversaciones para el acuerdo que en 2012 firmaron Buenos Aires y Teherán para limitar la acusación a Irán por el segundo atentado. Los ecos del conflicto llegan a otros países de la región: Brasil adoptó medidas para evitar el reclutamiento del EI en el país y Uruguay rechazó recibir más presos de Guantánamo. 

 

 
BALANCES Y PERSPECTIVAS ¡nuevo!

ARGENTINA:
Balance 2016 | Perspectivas 2017
LATINOAMÉRICA:
Balance 2016 | Perspectivas 2017
MUNDO:
Balance 2016 | Perspectivas 2017

ACTUALIDAD

ARGENTINA
La particular elección porteña

LATINOAMÉRICA
El TLC entre China y el MERCOSUR

INTERNACIONAL
El surgimiento de una nueva era

EVOLUCIÓN SOCIOPOLÍTICA
Balance de la conflictividad social argentina durante abril

DEFENSA
¿Ante una crisis por error de cálculo?

OPINIÓN PÚBLICA
Seguimiento de intención de voto a presidente (Dic 2013 - Nov 2015)

OPINIÓN
Proyección del bicentenario de Chacabuco

SECCIONES

ARGENTINA

BOLIVIA
BRASIL

CHILE

COLOMBIA
COYUNTURA
CUBA
DEFENSA
EL SALVADOR
EVOLUCION SOCIOPOLITICA
HONDURAS
IBEROAMERICA
INTERNACIONAL
LAS AMERICAS
LATINOAMERICA

MEXICO

MUNDO
NICARAGUA
OPINION PUBLICA
PARAGUAY

PERU

URUGUAY

VENEZUELA

Opinion Publica Indicadores de opinion publica de Argentina Indicadores de opinion publica de Argentina Indicadores de opinion publica de America Latina

Archivo historico banner_cp.jpg


Indicadores