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¿Y si gana Aecio Neves en Brasil? PDF Imprimir E-Mail
Oct-08-14 - por Rosendo Fraga

Aecio Neves entra con posibilidades en la segunda vuelta de la elección presidencial brasileña, aunque en la primera haya quedado 7 puntos por debajo de Dilma Rousseff. Los efectos políticos de las elecciones están determinados en gran medida por las expectativas. El resultado de la Presidenta desilusiona porque se esperaba más, pese a que sacar el 41% con una economía frenada y el desgaste inevitable que significa para su partido gobernar 12 años continuos no es un mal resultado. A su vez, Neves obtuvo 10 puntos más de lo consignado en los sondeos publicados dos días antes de la elección. A pesar de haber quedado relegado durante casi dos meses al tercer lugar por la irrupción de Marina Silva, logró revertir el resultado en las dos últimas semanas. Ha tenido así un éxito importante que lo proyecta con posibilidades para la segunda vuelta que se realiza el 26 de octubre. La suma de los dos principales candidatos opositores alcanza al 55% y supera al PT en 14 puntos. Marina obtiene -al igual que hace cuatro años- el tercer lugar con aproximadamente 20% de los votos. Sus asesores han dado algunas señales de que podría volcar su apoyo hacia Neves, algo que definirá en los próximos días. El resultado confirmó que los 46 millones de brasileños que durarte los gobiernos del PT pasaron a formar parte de la clase media y que emergieron como actor político en las protestas contra el Mundial de Fútbol que se iniciaron en 2013, han votado más por la oposición que por el oficialismo. Hacia adelante, un eventual gobierno de Neves da más garantías de gobernabilidad y certidumbre que el de Marina. Pero frente a un panorama adverso, Dilma perseverará en su campaña y buscará alcanzar un nuevo triunfo, el que hoy no parece fácil.

Un eventual gobierno de Aecio implica una visión diferente a la de Dilma respecto a la relación de Brasil con el resto del mundo, aunque los cambios en este país siempre suelen ser graduales y no radicales. Ya hacia el final del segundo mandato de Lula, la relación bilateral con los EE.UU. comenzó a complicarse, al rechazar Washington la mediación que intentaron Brasil y Turquía en el conflicto de Irán por su desarrollo nuclear. Con Dilma la distancia aumentó a raíz del espionaje electrónico estadounidense del que fue víctima, al igual que muchos jefes de estado del mundo (incluidos aliados de Washington como Alemania). La Presidenta brasileña suspendió su visita en carácter de “jefe de estado” a EE.UU. que estaba programada y no la realizó hasta ahora, pese a las insistencias de la Administración Obama. Reestablecer esta relación bilateral posiblemente será uno de los primeros pasos en un eventual gobierno de Neves. Pero la visión de Brasil como potencia BRIC, que dominó la política exterior brasileña en los últimos años, puede tener algún cambio. Con Dilma, Brasil asumió posiciones coincidentes con Rusia y con China. Con Neves es posible que la política exterior brasileña en este ámbito se parezca más a la de India, que juega un rol de equilibrio entre ellas y los EE.UU., como lo acaba de confirmar la visita del Presidente indio (Modi) a dicho país, inmediatamente después de recibir la de su par chino. Brasil es el segundo PBI de los BRICS y supera a India y Rusia por el volumen de su economía; también es la tercera población del grupo después de China e India. Con Neves seguirá siendo una potencia global, pero buscará retomar la senda del crecimiento que pueda transformar al país en la quinta economía mundial durante el próximo período de gobierno y un mayor equilibrio en las relaciones internacionales.

En el ámbito regional, Neves ha anunciado su intención de “flexibilizar” el Mercosur y ello implica concretamente que Brasil podría buscar acuerdos comerciales al margen del grupo. Aecio y su partido -el PSDB, sobre el cual sigue teniendo influencia el ex presidente Cardoso- han tenido una posición crítica respecto a la incorporación de Venezuela al Mercosur -que concretó Dilma- y del apoyo que ella dio al Chavismo y a Cuba. También han criticado la “paciencia estratégica” que ella ha tenido con las restricciones comerciales de Argentina al comercio bilateral. La posibilidad de que Brasil busque un acuerdo comercial con la Unión Europea al margen del Mercosur puede abrirse paso, aunque seguramente se intentará un acuerdo de “dos velocidades” previamente, por el cual Brasil, Uruguay y Paraguay avancen más rápido que Venezuela y Argentina (por lo menos mientras gobiernen el Chavismo y el Kirchnerismo). Este cambio abrirá para Brasil nuevas posibilidades que parecían cerradas.

La influencia también será política en la región: con Neves Brasil volverá, como en el primer mandato de Lula, a buscar un punto de equilibrio entre los países del ALBA y los del Pacífico. Frente al surgimiento de la Alianza del Pacífico integrada por México, Colombia, Perú y Chile -que tiene un volumen de comercio exterior superior al del Mercosur-, Dilma respondió articulando un solo bloque político -y en alguna medida comercial- entre el Alba y el Mercosur. La incorporación de Venezuela como miembro pleno y la puesta en marcha de la inclusión de Bolivia fueron manifestaciones de esta política, que dejó América del Sur dividida en dos bloques en función de la geografía (Atlántico y Pacífico), la apertura económica y la relación con los EEUU. La política regional brasileña con Neves probablemente será menos intervencionista que la del PT, retomando en esto una línea tradicional en la diplomacia brasileña. La eventual llegada de Aecio a la Presidencia será considerada una mala noticia para Venezuela y Argentina, que enfrentan fuertes crisis económicas a consecuencias de sus políticas populistas, y dará impulso a un giro al centro en los gobiernos de la región. Ello no se hará sentir en la elección presidencial boliviana del 12 de octubre, donde será reelecto Evo por amplio margen, pero sí puede sentirse en la uruguaya, que tiene lugar el mismo día que la segunda vuelta de Brasil.

En conclusión: Neves entra con posibilidades de ganar en la segunda vuelta, aunque Dilma no cejará en sus esfuerzos por retener el poder; Aecio en el poder implica una visión diferente sobre las relaciones exteriores de Brasil y posiblemente comenzará por recomponerlas con los EEUU; su propuesta de “flexibilizar” el Mercosur implica que su país podría avanzar en acuerdos comerciales al margen del grupo, como puede suceder en los próximos meses con la UE; por último, los gobiernos populistas de la región -y en particular los de Venezuela y Argentina dada su situación-, lógicamente ven la posible llegada de Neves al poder como una mala noticia. 

 
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